"DEUDA PENDIENTE"

Piden "mayor involucramiento" del Gobierno en la alimentación escolar

Desde CIPPEC y CEPEA elaboraron un informe en el que advierten que "es esencial que el Estado Nacional provea de lineamientos básicos para el funcionamiento de los servicios alimentarios escolares", lo que consideraron "una deuda pendiente".

El Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), junto al Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA), elaboró un informe llamado 'Lineamientos para una Política Federal de Alimentación Escolar' en el que plantean la necesidad de que el Gobierno atienda la "deuda pendiente" de los comedores escolares.

A continuación, una síntesis del informe, elaborada por Gala Díaz Langou y José Florito, directora y asistente del Programa de Protección Social de CIPPEC:

En la Argentina tenemos una discusión sin saldar acerca de los servicios de alimentación escolar. La alimentación saludable es, además de un derecho humano reconocido en instrumentos internacionales, un requisito indispensable para el crecimiento y el aprendizaje. A pesar de esto, en Argentina la incidencia de la malnutrición se extiende entre los niños y niñas en edad escolar: aunque la desnutrición aguda está por debajo del 5%, el sobrepeso y la obesidad están mucho más extendidos (34,5% de los niños de 13 a 15 años presenta sobrepeso).

En este contexto, los servicios alimentarios escolares se perfilan como un espacio de enorme potencial para mejorar la nutrición infantil y promover hábitos alimentarios más saludables. Según últimos datos disponibles, el 52% de los alumnos de escuelas estatales (4,6 millones de niños en 2013) desayunan o meriendan en la escuela, mientras que 22% almuerza (1,5 millones de niños). Los comedores escolares, que dependen de las provincias, manifiestan una gran heterogeneidad en la calidad de sus prestaciones. La inversión es insuficiente, la asignación no se basa en criterios objetivos y la administración suele caer en los directores, sobrecargándolos y dejándoles poco tiempo para tareas pedagógicas. Además, se desaprovecha el momento de la comida como espacio pedagógico para reforzar prácticas y hábitos saludables.

Dada esta situación, es esencial que el Estado Nacional provea de lineamientos básicos para el funcionamiento de los servicios alimentarios escolares, eje central de la propuesta presentada por CIPPEC y CEPEA. Desde el organismo rector, preferentemente el Ministerio de Educación, se deben plantear las condiciones necesarias para prestar un servicio de calidad que, en vez de reforzar, combata la situación deficitaria en prácticas alimentarias saludables que hoy amenaza a los niños en edad escolar. Dada la vital importancia del desayuno para facilitar el aprendizaje, y la falta de hábito de esta práctica entre los escolares argentinos, es necesario universalizar el derecho al desayuno y garantizar que sea de calidad: que contenga leche, que no abunde en grasas ni azúcares y que introduzca frutas. Respecto del almuerzo, su asignación debería basarse en criterios nutricionales, socioeconómicos y educativos, focalizando la prestación por alumno y no por escuela. Los lineamientos deberían también incluir estándares de calidad relacionados con los modelos de gestión. Es fundamental que los perfiles encargados de hacer las compras, manipular los alimentos y servir a los estudiantes estén formalizados y capacitados para estas actividades. Finalmente, también es necesario avanzar desde el esquema de alimentación escolar como prestación social hacia uno en el que se resalte el componente pedagógico. En ese sentido, el horario de la comida debe ser aprovechado para la instrucción en buenas prácticas alimentarias, instrucción a cargo de docentes a los que se les pague un plus salaria por esta tarea. Al mismo tiempo, la regulación de los kioscos escolares, la garantía de la libre disponibilidad de agua y la promoción de la actividad física son tres pilares fundamentales para la construcción de un entorno alimentario saludable, que debe alimentarse, a su vez, de la inclusión de contenidos de nutrición y buena alimentación en la currícula escolar.

La implementación de estos lineamentos requerirá, sin lugar a dudas, grades esfuerzos de coordinación entre los tres niveles de gobierno y entre los organismos sectoriales de educación, salud y desarrollo social. Los lineamientos nacionales deben ser adoptados por los gestores provinciales, que deberán trabajar en coordinación con los municipios para que estos desarrollen, a modo de ejemplo, tareas relacionadas con los controles bromatológicos. A su vez, la coordinación es también un requisito indispensable para la formulación de un sistema de información integrado que sirva para monitorear y evaluar las prestaciones.

Además, la implementación de esta política requerirá de un esfuerzo fiscal importante, aunque no imposible, del Estado nacional. Según estimaciones de CIPPEC y CEPEA, actualmente se invierten 23,1 mil millones de pesos, lo cual equivale a 0,52% del PBI conjuntamente entre las provincias y el Estado nacional. La inversión anual requerida para financiar la propuesta presentada por CIPPEC y CEPEA, que implica alcanzar un desayuno saludable universal (para todos los alumnos de nivel inicial, primario o secundario del sector de gestión estatal) y un almuerzo saludable focalizado (en los alumnos de nivel inicial, primario o secundario del sector estatal en jornada extendida o completa y/o del decil 1 y 2) es de 23,7 mil millones de pesos de 2015. Por lo tanto, no implicaría una inversión adicional enorme, sino que mejorar la inversión que ya se realiza. Es importante aclarar que la estimación de la inversión actual incorpora en el cómputo a los costos ocultos que representan las inversiones que realiza el Estado por fuera de las líneas específicamente dirigidas a comedores (que solo se estima en torno a los 7,8 mil millones de pesos específicamente para el servicio de comedores escolares, lo cual equivale a 0,17% del PBI).

La ruta estratégica hacia una política federal de servicios alimentarios escolares incluye un aumento de las partidas presupuestarias, un mayor involucramiento de Nación, el fortalecimiento del rol pedagógico del espacio de comedor escolar y la superación de desafíos de coordinación. Pero precisamente porque es una ruta complicada, y por el destino al que lleva, es necesario empezar a transitarla cuanto antes.

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