SENSIBILIZANDO LA IMAGEN DEL PRESIDENTE

Daniel, gerente en felicidad y experto en hambre, al rescate de Macri

A algunos les provoca burlas pero Daniel Cerezo es un personaje con una trayectoria que provoca atención: de vivir en una villa miseria devino en músico, psicólogo social y un especialista en temas tan sensibles como la felicidad y el hambre, que conoció. Quienes hayan asistido a las conferencias TED quizá lo hayan escuchado disertar. Un poco por marketing y otro tanto para provocar reacciones entre sus colaboradores, Mauricio Macri, por consejo de Marcos Peña, sumó a Cerezo a su gabinete social, presentándolo en el Centro Cultural Néstor Kirchner, junto a Margarita Barrientos y Héctor Flores. Hasta 2015, Cerezo fue gerente de "Felicidad y Cultura" en Las Páez, una fábrica de coloridas alpargatas que exporta una parte de su producción.

"Me lo cuestioné durante mucho tiempo. Muchas veces me trataron de cheto y traidor. Pero para hacer un cambio en serio, tenés que trabajar sobre las personas con poder de cambio. No es que las personas de los barrios no lo tengan, pero los empresarios las contratan y toman las decisiones. Hay empresas que han trabajado para el orto y son muy mal vistas por eso, pero ¿qué hacemos con el pibe? ¿Lo ponemos contra la pared y los fusilamos?",
Daniel Cerezo.

Las acusaciones de que Mauricio Macri gestiona para los ricos, han golpeado mucho la imagen de su Administración.

Las denuncias de que Macri no se interesa por el impacto social de las medidas que ejecuta, han hecho bajar la popularidad personal del Presidente.

Las especulaciones de que Macri carece de sensibilidad, molestan muchísimo en la Casa Rosada.

Y la baja más reciente en las encuestas, por la inflación y la caída del consumo y no por las acusaciones citadas, provocó preocupación y tensión.

Por ese motivo, tanto el jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña (en verdad, el guardaespaldas de la imagen presidencial), como el marketinero Jaime Durán Barba (trabajan tan juntos que la secretaria de Peña registra los mensajes para el ecuatoriano en la Casa Rosada) buscaron cómo iniciar una contraofensiva.

Y ellos convencieron a Macri que convocara a Daniel Cerezo, lo que concretó el Presidente en la reunión de gabinete ampliado porque juntó a los nacionales con los bonaerenses que trajo María Eugenia Vidal al Centro Cultural Kirchner.

Cerezo es músico y psicólogo social. Él trabaja para generar nuevos espacios de oportunidades y vínculos entre instituciones, comunidades y personas de diversos orígenes, a partir del concepto de que todos tenemos capacidad para ser líderes de nuestro propio proyecto.

En su paso por la fundación “Crear Vale la Pena” fue alumno, profesor y coordinador de talleres de música, arte y organización social.

En la empresa de calzado rústico Las Páez fue "gerente de Felicidad y Cultura". Además, él es miembro de la Fundación Responsabilizarte. Y desarrolla su propio proyecto: Creer Hacer.

Aquí un fragmento de un diálogo con Silvia Stang, del diario La Nación, que es quizá donde lo descubrió la también periodista Luciana Mantero, quien se lo comentó a su marido Marcos Peña:

"(...) -¿Cuál es la función de la Gerencia de Cultura y Felicidad?

-Un punto clave de mi responsabilidad es mantener una cultura de amistad; ser flexibles al mismo tiempo lograr que las personas sean responsables. Uno de los grandes conflictos es que cuando las pymes crecen, pierden su cultura de familiaridad, de amistad.

-¿Qué cosas concretas se hacen?

-Nosotros vemos a cualquier miembro de la comunidad en sus tres ámbitos: profesional, personal y social. Llamamos a cada uno por su nombre, yo los conozco. Tenemos, por ejemplo, el programa Abrí tu bocho: cada tres meses viene alguien a dar una charla para inspirar desde la experiencia; tenemos otro programa que se llama Educándonos, para que todos tengan por lo menos el secundario terminado. En el aspecto social, la idea es que la persona sea formada en la parte más solidaria, porque ahí es donde creemos que está la felicidad.

-¿Y qué es la felicidad?

-La felicidad pasa por entender que formás parte de algo y que ese algo te permite ser quien sos. En Páez creemos que la felicidad pasa por cómo se transita esos tres ámbitos: profesional, personal y social. Queremos lograr que el clima laboral sea confortable, que las personas se sientan parte de esta comunidad, que tengan voz y voto. Acá hay personas que no son un número; cada uno es responsable de su tarea, no hay ficheros. Es muy difícil, cuesta mucho crear el balance del empleo feliz y el empleo eficiente. Damos beneficios como tres semanas de vacaciones a los dos años de trabajar, licencias de 15 días para quienes son padres y el pago de la mitad del sueldo a las madres que extienden la licencia de tres meses a tres más. (...) A eso llamamos felicidad: cuando se siente que hay otros y que se puede ayudar; es la felicidad porque me hace bien hacerle bien a otros. Como empresa, otra misión de Paéz es acompañar a emprendedores. (...)".

Los Cerezo eran una familia humilde de San Juan. Orlando y Zulema tuvieron seis hijos: Ernesto, Mariela, Marcela, Mauricio, Daniel y Oscar. Una oferta de trabajo para Orlando los mudó a Buenos Aires en 1983. Incluía casa, auto y éxito, pero era mentira. Tuvieron que instalarse en el garaje de una tía en el Bajo Boulogne. Orlando murió en 1990, con 38 años.

Los Cerezo terminaron usurpando un terreno fiscal en el medio de la villa. En la prefabricada hacía frío y a veces no tenían para cenar. Zulema salió de su casa para limpiar las de los demás. Los chicos vendían lo que podían después de la escuela.

A Daniel, que hacía changas desde los 5:00, le gustaba la música tropical. Le gustaba Gladys, 'la Bomba Tucumana': "Era como un ángel,me sabía todas las letras,las melodías,las coreografías,tenía todos sus casetes. Yo soñaba con ser Gladys".

Cuando tenía 9, su amigo Edgardo le habló de Liliana Alpern, la concertista que enseñaba en un centro comunitario impulsado por la Fundación Crear Vale la Pena: "Liliana no me precarizaba ni me condenaba. Yo salía de su clase con ganas de comerme el mundo". La cambió la vida.

Hizo carrera en la fundación. Y así fue a dar con la Escuela de Psicología Social de San Isidro. 

Más adelante entró al Programa Líderes del Movimiento CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola).

Entre 2010 y 2011 ideó una suerte de incubadora de proyectos en el penal de San Martín, donde los internos de la Unidad 48 escuchaban ideas salidas de manuales de management.

Entonces conoció al empresario que lo hizo gerente: Tomás Pando (dueño de una multinacional del calzado rústico. Las Páez), quien le propuso ser su jefe de Recursos Humanos. Y 3 años después, le sumó el cargo de "gerente de Cultura y Felicidad".

Daniel dio "charlas inspiradoras" en Coca-Cola, el hotel Conrad, el Malba, el coloquio de IDEA y Nordelta.  Él tiene una organización propia, mezcla de consultora y ONG, Creer Hacer.

Ahora también aporta al proyecto Macri.

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