LOS INDECISOS DECIDEN

PASO: La lección que se les pasó a los analistas

Estimado lector, tenga presente un dato clave: escrutadas el 96,88% de las mesas, un 23% del total de los 32 millones de electores no votaron. Eso significa que, para las elecciones de octubre, quedan 7.344.000 electores con capacidad decisiva para definir la elección de algún sentido.

por ALPHONSE DE LUXEMBURGO
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). Así como las encuestadoras fallaron antes, en las elecciones en la capital federal y algunas provincias (probablemente, como instrumento de interesada desinformación en beneficio de sus contratantes políticos, violando la ley que obliga a dar a conocer a sus clientes), las PASO ocurridas el domingo 09/08 puso en colapso a los analistas políticos (incluyendo a ciertos sociólogos que presumen de examinadores políticos), que cedieron a la limitación que el célebre periodista y escritor Mark Twain supo definir desde su satírica prosa: “Si la única herramienta que tienes es un martillo, siempre pensarás que cada problema que surge es un clavo."
 
De ese modo, se ensimismaron en las pautas políticas, en la lectura del modo de hacer política, bajando sólo la lupa en los votos emitidos, mientras que, como los propios políticos (CFK a la cabeza), lanzan diatribas contra la porción de la sociedad que descree y cuestiona justamente aquellas normas políticas. Como el propio periodista Joaquín Morales Solá quien, días pasados, no pudo encubrir su desprecio por los que denominó indiferentes (y calculó en un 25%), y ya no independientes ni de los partidos ni de las pautas políticas, y por tanto de las alquimias azarosas de los desconcertados analistas.
 
A todos ellos, se les ha pasado de largo el dato principal de las PASO: escrutadas el 96,88% de las mesas, un 23% del total de los 32 millones de electores no votaron. Eso significa que, para las elecciones de octubre, quedan 7.344.000 electores con capacidad decisiva para definir la elección de algún sentido.
 
Si se compara esa monumental cifra, la de los independientes incrédulos de las normas y de los políticos, con la obtenida por Daniel Scioli (8.359.506 votos) o por el consorcio Cambiemos con Mauricio Macri en el sitio estelar (6.506.467 voluntades) o por el UNA de Sergio Massa (4.472.485 boletas), puede concluirse que, una vez más, esa viscosa porción de la sociedad definirá al próximo Presidente de la Nación.
 
¿Quiénes son? Todo parece indicar que tal conjunto de descreídos y amorales de la política -vituperados como "indiferentes", cuando hay evidencias de que no lo son- pertenecen a las distintas escalas de la clase media, medianamente informada y culturizada, la misma que en el 2012 desencadenó manifestaciones pacíficas de un millón y medio de personas en contra del proyecto cesarista autoritario, neofascista, encarnado por CFK. Y que también, a comienzos de este año, nutrió, bajo una intensa lluvia, una manifestación de respaldo al fiscal Nisman, tras su muerte extraña e irresuelta.
 
Si es de esa manera, Scioli está en problemas. Macri y María Eugenia Vidal han coincidido en analizar el resultado de las PASO para Scioli como la consecuencia de haber alcanzado su techo, es decir, su límite en la seducción de votantes.
 
Quizás algo de cierto pueda haber en ello: los votantes de los indecisos no podían saber de antemano que el vilipendiado y frágil Aníbal Fernández se alzaría con la candidatura oficialista para suceder a Scioli en la Gobernación de la provincia de Buenos Aires.
 
En ese barajar de cifras, y si se aceptase que CFK aportó una transferencia de votos de alrededor del 30% a Scioli, resulta que éste pudo haber captado 8,5% de los electores moderados de la clase media, pero antes de que aquel mismo 30% de CFK colocara a Fernández como compañero indeseado de ex motonauta en el arca oficialista. Es decir, Scioli ahora podría extraviar en el camino una parte de esos votantes, que quedarían vacantes para desembarcar en otras alternativas.
 
Adicionalmente, si en esa hipótesis Scioli se expone a perder y no a sumar voluntades para las elecciones de octubre, la suma simple de Cambiemos y UNA (50,59%) -cuyas conversaciones se han reanudado ya y hasta Massa en su discurso del domingo convocó a Macri y Stolbitzer a congeniar proyectos- aseguraría la imposibilidad del candidato oficialista a obtener la Presidencia en primera vuelta (45% de los votos totales o 40% de votos y 10% de diferencia con el segundo), empujándolo a su peor escenario, el del ballotage tan temido.
 
Así, si al 30% conseguido en las PASO por Cambiemos se nutriera de sólo las tres cuartas partes de los indecisos que no votaron en ellas, conseguiría un 37,5% sobre el total de los electores. El ballotage le quedaría servido en bandeja.
 
Y en el balotaje las perspectivas del frente Cambiemos, al posible compás del ahondamiento del percance "efedrina-Aníbal" para Scioli, se podrían aumentar con la convergencia de los votos de Massa, Stolbizer y el 75% de los indecisos, lo que, en el mejor de los casos, le otorgaría a Macri una victoria por el 53,88% en noviembre.
 
En cualquier escenario futuro, prescindir de los que no votaron en las PASO, torna a las evaluaciones políticas de estas horas en papel picado. 
 
Los indecisos deciden.