UN DEBATE DE MODA

Las encuestas y su influencia en los votantes

En un país sin ideologías ni partidos políticos, todo queda supeditado al intento de ofrecer ideas que surjan de las encuestas de opinión pública, y entonces buscar si un candidato es popular o si se lo puede hacer popular. Así, una herramienta de campaña electoral queda elevada a eje de todo el proselitismo. Un disparate acerca del que advierte aquí la socióloga Celia Kleiman, directora de Polldata.

por CELIA KLEIMAN
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). Con bastante frecuencia se ha opinado que la difusión de encuestas influye en las preferencias electorales del ciudadano.
 
Al respecto hay 2 puntos de vista: el que afirma que no tienen mayor efecto y que no hay – hasta el momento- prueba contundente de ello; y el que  pretende demostrar que el efecto existe, y que se produce a través de dos vías: a)  incentivando al ciudadano a votar como lo hará la mayoría, ó b) generando un mayor apoyo a quien aparece como el competidor más débil a fin de igualar la contienda o evitar que gane el más fuerte. 
 
Al respecto caben las siguientes observaciones:
 
> Si se acepta que la difusión de encuestas tiene influencia en el resultado de una elección, se debería aceptar que la no difusión también la tiene: por un lado, porque provocaría cambios, pero también porque los evitaría, de un lado, con información y del otro, con ausencia de información.
 
> Difundir una encuesta falsa es absurdo. Si lo que informa no está presente en la población, tampoco va a emerger sólo porque lo diga la encuesta. Estas aproximan lo que ya existe en la población y eso no cambia ni con mediciones buenas ni con regulares o malas.
 
> No hay evidencia de que la publicación de encuestas influya en el votante, pero si así fuera debemos respetar la decisión de cada ciudadano al querer dar utilidad a su voto, sea para que gane su candidato, para que no gane otro, para mantener el equilibrio, o para lo que fuera. Así como incluso debemos respetar su decisión de no votar, ya que todas son decisiones personales.
 
> Dentro de los diversos factores que podrían influir en un ciudadano para decidir su voto, las encuestas son por mucho las menos importantes; no pueden competir con candidatos, propuestas, campañas publicitarias, influencia de la familia, de amigos, etc.
 
> Hay quienes argumentan que las encuestas “influyen” en el elector y, al mismo tiempo, que “deben pronosticar”, sin darse cuenta cuenta de la contradicción que encierra este razonamiento.
 
> La inducción del voto a través de la publicación de encuestas es más un mito que está presente en la mente de los políticos, y poco tiene de realidad. Una imagen sucia no se lava con encuestas, así como una buena imagen no se ensucia sólo porque se publiquen resultados falsos.
 
> Deberemos exigir más y mejores encuestas para publicar, en lugar de limitar la confianza en las mismas por el no cumplimiento de normas básicas de ética en el ejercicio de la profesión.