DAMIÁN PACHTER

"La Argentina, un lugar oscuro, dirigido por la corrupción política"

El periodista Damián Pachter, primero en publicar en su cuenta de Twitter que había un procedimiento en la noche del domingo pasado en el edificio en donde apareció muerto el fiscal Alberto Nisman, aseguró este domingo 25/01 a sus seguidores en su cuenta de esa red social "estar a salvo en Tel Aviv". "A salvo en Tel-Aviv. Gracias a todos. En breve hablamos. Dami", es el mensaje que colgó en Twitter, que coincidió con la publicación de un artículo en el diario israelí Haaretz sobre las causas que lo empujaron a abandonar la Argentina y volar a Israel. Pachter, periodista de la página web del diario argentino The Buenos Aires Herald, abandonó el sábado 24/01 el país tras denunciar que habría detectado que lo seguían y que sus fuentes le habrían advertido de que su vida corría peligro. En el diario Haaretz agregó: "La Argentina se ha convertido en un lugar oscuro liderado por un sistema político corrupto. Aún no he digerido todo lo que me ha pasado en las últimas 48 horas. Nunca imaginé que mi regreso a Israel sería así. "Los días siguientes estuvieron marcados por el Gobierno tratando de crear una historia oficial. Primero, la jefa de Estado sugirió una 'hipótesis del suicidio', luego un asesinato misterioso. Ellos por supuesto no tenían la culpa. De nada", escribió Pachter.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El diario de Israel, Haaretz, publicó un artículo titulado: "El periodista que cubrió la muerte de Nisman huye de Argentina a Israel, temiendo por su seguridad", que reveló: "Está previsto que llegue el domingo (25/01) a Tel Aviv para refugiarse".
 
El jefe de redacción del Financial Times en Jerusalén, John Reed, publicó una foto de Pachter recién llegado al aeropuerto de Israel: "El periodista argentino Damián Pachter aterrizó en Israel. Dice que huyó "porque el gobierno argentino le perseguía".
 
 
"Después de que dejé la Argentina encontré que el Gobierno seguía publicando información errónea sobre mí en las redes sociales", aseguró sobre el mensaje en Twitter desde una cuenta gubernamental, que especuló que Pachter no escapaba del país sino que iba de vacaciones a Uruguay ya que su pasaje contemplaba el regreso el 02/02.
 
8 fragmentos de Pachter:
 
> "La Argentina se volvió un lugar oscuro, dirigido por la corrupción política. Sigo sin entender todo lo que me sucedió en las pasadas 48 horas. Nunca imaginé que mi regreso a Israel sería así".
 
> "Cuando mi fuente me dio la primicia sobre la muerte de Alberto Nisman estaba escribiendo un informe especial sobre las acusaciones contra la presidente Cristina Fernández de Kirchner, su canciller (judío) Hectór Timerman, dos pro-iraníes 'activistas sociales' y el diputado Andrés Larroque. Me enteré de que a Nisman lo habían matado a tiros en su casa".
 
> "La investigación de antecedentes no era demasiado difícil por la increíble atención de mi fuente a los detalles. Nunca revelaré su nombre. Dos cosas estaban en mi mente: la seguridad de mi fuente y el derecho de la gente a saber que había pasado ese día, aunque no necesariamente en ese orden".
 
> "Por velocidad y efecto contagio, Twitter era la opción correcta. La información era tan sólida que nunca dudé de mi fuente, a pesar de uno o dos colegas que desconfiaron porque tenía tan solo 420 seguidores. Ahora ese número superó los 10 mil. A medida que avanzaba la noche, periodistas me contactaron para tener la noticia directamente contada por mí. El primero fue Gabriel Bracesco. Una vez que tuitié que Nisman había muerto, cientos de personas rápidamente me retuitearon y empezaron a seguirme. Ese fue el primero de muchos días sin dormir".
 
> "El viernes estaba trabajando en la redacción del Buenos Aires Herald.com cuando un colega de la BBC me dijo que leyera la historia de la agencia estatal de noticias sobre la muerte de Nisman. El artículo tenía serios errores tipográficos pero el mensaje era aún más extraño: citaba un tuit mío que nunca escribí. (...) Insulté y pensé 'Voy a tuitear y van a ver'. Pero esperé unos minutos para tranquilizarme y darme cuenta que que ese tuit era un mensaje encriptado. Entonces se lo mostré a un amigo, quien me dijo: 'Andate ya para Retiro y vení a visitarme. Tenes que dejar la ciudad'. Fue alrededor de las 20:30. Tuve mucha suerte. Cuando llegué un colectivo salía en dos minutos. A dónde iba ese colectivo, tampoco lo revelaré jamás".
 
> "Después de varias horas viajando, llegué a otra terminal de colectivos donde permanecí varias horas. Resultó ser un gran error: Creo que fue el lugar donde alguien empezó a observarme. Pero no lo sabía en ese entonces. No me quería quedar mucho tiempo en ningún lugar, asi que caminé a una estación de servicios que estaba cerca. Mi amigo me contactó y me dijo: 'Llego en 20 minutos'. Ya habían pasado dos horas desde que me senté cuando una persona muy extraña entró. Tenía puesto jeans, una campera de jean y anteojos Ray-Ban. Lo visualicé enseguida pero me quedé donde estaba. Estaba sentado a dos mesas de distancia. De repente, sentí un dedo en mi cuello y salté como nunca lo había hecho en mi vida. Era mi amigo haciendo una de sus bromas: 'Estás un poco nervioso', me dijo y agregó: 'Te están vigilando, ¿no notaste al agente de inteligencia atrás tuyo?'".
 
> "Entonces tuve que considerar cuál era mi mejor opción, porque nunca es buena noticia que un agente argentino de inteligencia te este siguiendo. No quería tomar un café conmigo, eso seguro".
 
> "En cualquier caso, la decisión fue rápida: tenía que abandonar el país inmediatamente. Me contacté con uno de mis mejores amigos, quien se asustó pero entendió la situación. Teníamos que hacerlo rápido y estoy seguro que su eficiencia me salvó la vida. Le estaré por siempre agradecido. Entonces lo hice: compré pasajes de Buenos Aires a Montevideo, Madrid y Tel Aviv. Tenía que mantener un perfil bajo para esquivar las fuerzas de seguridad. Entonces volví a Retiro, la parte más aterradora del día. Estaba seguro de que si algo pasaba, pasaría en la terminal de colectivos, un lugar muy peligroso a la noche. Sentía que alguien estaba tras de mí y que me dispararían de algún ángulo extraño. Pero después sospeché de mi taxista. Imaginé que me llevaría a algún lado. Mientras tanto, le envié mensajes de texto a mis dos mejores colegas, un amigo y a mi madre. Les indiqué donde nos reuniríamos: el aeropuerto de Buenos Aires. No podía perder más tiempo en el teléfono porque estaba siendo vigilado. Cuando mi madre llegó estaba llorando pero permaneció calmada. Discutimos algunas cosas y le dije que se tenía que ir. Luego mi amigo periodista vino e hicimos una entrevista que ya estuvo en los principales diarios de Argentina. Estaba volando a casa, a Tel Aviv, como siempre quise”.