CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). En lo que va del año, el Banco Central de Rusia ha tenido que socorrer a su moneda, el rubro, destinando US$110.000 millones, o sea 25% de sus reservas, para frenar una depreciación más veloz ante el euro y el dólar, explicó Virginia Harrison, desde Londres, para CNNMoney.
DECISIONES DE PUTIN
Rusia tiene menos dinero pero conserva la prudencia
Días difíciles para Rusia: su Banco Central ha gastado en 2014 más de US$110.000 millones para impulsar a su atribulada divisa; el rublo ha sido golpeado por bajos precios del petróleo, y sanciones de Occidente a Rusia. En ese contexto, el presidente Vladímir Putin firmó la nueva doctrina militar, que considera el avance de la OTAN y el despliegue en Europa del sistema antimisiles de Estados Unidos como uno de los principales peligros para la seguridad nacional. Pero el documento no incluyó la posibilidad de un ataque nuclear preventivo y el uso de armas atómicas sólo será como respuesta.
27 de diciembre de 2014 - 00:00
Los fondos internacionales de Rusia, que incluyen oro y otros activos líquidos extranjeros, cayeron a US$398.900 millones al 19/12.
El gasto se ha incrementado durante las últimas semanas. Desde inicios de diciembre, el Banco Central ha gastado más de US$21.000 millones.
Esa acción del Banco Central, junto con la serie de medidas implementadas para apoyar al sector financiero, han ayudado a estabilizar el rublo.
Y Rusia trabaja en un plan para inyectar 1 billón de rublos (US$18.600 millones) en sus bancos el próximo año, y quiere establecer un depósito de seguridad para garantizar las colocaciones bancarias de más de 1.4 millón de rublos (US$26.000).
Ocurre que un banco local colapsó y las tasas interbancarias han crecido. El préstamo de dinero overnight llegó a casi 19%, demostración de una profunda crisis.
El economista en jefe de Sberbank CIB, Evgeny Gavrilenkov, dijo que la estrategia del Banco Central no era “la ideal” y apuntaba a generar mayor estrés en el sector financiero.
“Los pasivos de los bancos y la deuda de servicios (refinanciamiento) es muy costosa en este momento, por lo que el sistema se encuentra vulnerable”, señaló.
La deuda del país fue colocada en revisión para una potencial rebaja. Vladimir Putin ha pedido al Parlamento trabajar durante el periodo de Navidad y Año Nuevo mientras luchan por mantener su economía.
En ese contexto tan complicado, apostar al nacionalismo para cohesionar hacia adentro, es una respuesta política casi de manual. Sin embargo Putin la ensaya con moderación.
Él firmó la nueva doctrina militar, que considera el avance de la OTAN y el despliegue en Europa del sistema antimisiles de USA como uno de los principales peligros para la seguridad nacional.
Pero pudo ser peor. De hecho, la opción nuclear sólo se contempla como respuesta y nunca como acción preventiva.
Moscú sigue considerando el escudo nuclear estadounidense en Europa como una grave amenaza, de ahí que el documento recoja la necesidad de responder a los “intentos de ciertas potencias de lograr la superioridad militar por medio del despliegue de elementos estratégicos” adoptando las medidas que permitan neutralizar la defensa antimisiles que desarrolla Washington.
Con este fin, los rusos han desarrollado nuevos misiles capaces, según Moscú, de penetrar el escudo nuclear norteamericano; en 2015 el Ejército tendrá 50 de estos nuevos cohetes intercontinentales.
Rusia no sólo lamenta el acercamiento de la OTAN a sus fronteras y el aumento del potencial militar de la Alianza, sino que califica de “violación del derecho internacional” el que ésta asuma “funciones globales”. La nueva doctrina enumera otros peligros como las pretensiones sobre parte del territorio de Rusia y de sus aliados o los conflictos en países limítrofes.
El texto señala la necesidad de mantener en estado de alerta máxima a las Fuerzas Armadas como medida disuasoria, lo que define como “contención no nuclear”.
Por primera vez se nombra la defensa de los intereses nacionales rusos en el Ártico como una de las principales tareas de las Fuerzas Armadas, y se constata la necesidad de ampliar las relaciones con los otros países BRICS (Brasil, India, China y Sudáfrica, además de Rusia), así como con Abjazia y Osetia del Sur, repúblicas cuya independencia el Kremlin reconoció después de la guerra con Georgia en 2008.
El documento no hace referencia directa ni al conflicto en el este de Ucrania ni a la anexión de Crimea.
A propósito de Ucrania: las conversaciones en Minsk entre las autoridades de Ucrania y los separatistas prorrusos de Donetsk y Lugansk, que debían haber continuado, fueron canceladas. Sin embargo, sí se realizó el canje de prisioneros entre las partes en conflicto. La fórmula acordada era la de “todos por todos”; como resultado, los rebeldes entregaron 145 soldados y los ucranios 222 combatientes.







