BUSCANDO DÓLARES

Kicillof dice que exportadores le prometieron US$5.000 millones, pero estos dicen "sólo fue una estimación"

Era previsible desde hace meses, cuando ya era evidente que la Administración Cristina llevaba rumbo de colisión con la realidad: irían por la banca y por la producción agrícola exportable. El Frente para la Victoria no sabe crear riqueza. Sólo aprovechó alguna vez el 'viento de cola' y luego, cuando acabó, busca a quien quitarle lo que necesita. Y lo quiere hacer en nombre de un concepto muy absurdo que incorpora el Código Civil Cristina/Lorenzetti: la idea de que lo colectivo está por encima de lo invididual, y que es lícito castigar al individuo si su propiedad privada pretende imponerse sobre la propiedad colectiva (los intereses del Estado). Habrá que suprimir cuanto antes este Código Civil. Mientras tanto, aquí algunas novedades:

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La Administración Cristina tiene 3 problemas con el "yuyito" llamado poroto de soja:
 
> depende de la producción y exportación de ese commodity, cuyo precio internacional no controla, además de controlar la meteorología, algo terrible para una Administración que quiere controlarlo todo;
 
> mantiene una pésima relación con los productores porque ellos pretenden defender su beneficio individual y nos los intereses de la Administración Cristina (observar que en el texto de Página/12 citado más abajo, se llama "usureros" a los productores); y
 
> no anticipó las consecuencias del ciclo descendente en el precio internacional del producto, que tiene enormes consecuencias negativas para la economía local, tan necesitada de dólares que la Administración Cristina no sabe conseguir de otro modo.
 
En ese contexto, en una suerte de relanzamiento de su ofensiva gubernamental, hay novedades.
 
 
"(...) en la sala de reuniones adyacente al despacho del ministro de Economía, Axel Kicillof, el funcionario recibió a las diez firmas con más peso en el sector, todas nucleadas en la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC).
 
En una charla analítica y plagada de planillas con cifras que se prolongó por más de dos horas, los industriales pusieron sobre la mesa el número estimativo que podrían ingresar por exportaciones hasta fin de año, y se analizó cómo incrementar el flujo de divisas.
 
A los fines prácticos, gobierno y empresas se dieron un plazo para que los agroexportadores actúen voluntariamente como nexo con los productores, para acelerar las ventas y así poder tener volumen de soja exportable.
 
"Estamos en buen camino, vamos a llegar a una solución", dijo a Tiempo Argentino uno de los convocados en Economía, que también participó el año pasado de las consultas que el gobierno y los privados mantuvieron por la misma cuestión. Lo concreto es que el próximo martes habrá una nueva reunión técnica en Economía, a la que las empresas llevarán una propuesta concreta con cifras y volúmenes para destrabar el asunto.
 
En el encuentro de ayer estuvieron los directivos de Dreyfus, Cargill y Nidera, entre otros; y ladearon a Kicillof el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich; e hizo su debut en encuentros de relevancia el flamante titular del Banco Central (BCRA), Alejandro Vanoli.
 
La presencia del ex titular de la Comisión Nacional de Valores (CNV) no fue casual y jugó un rol preponderante en el mensaje político a sus interlocutores. "Acá no va a haber una devaluación, no la esperen", jugó fuerte ante los empresarios Vanoli y los llamó a trabajar en conjunto para reactivar las ventas. No hubo demasiadas sorpresas: por un lado, muchos ya lo conocían de sus tiempos en la CNV. Y además el sector estudió en las últimas horas el perfil económico del reemplazante de Juan Carlos Fábrega.
 
Con esa duda allanada, la charla fue directo a lo que todos esperaban, es decir, cuántos dólares de la cosecha recibirán las arcas del BCRA.
 
De la reunión –mantenida en el mayor de los hermetismos por ambos actores– salieron algunas conclusiones: los exportadores estimaron liquidar, como mínimo, entre U$S 4.500 millones y U$S 5.000 millones entre octubre y diciembre. Esto ocurrirá siempre y cuando los productores vendan el grano a niveles normales. Si continúa la retención, la cifra será sólo un deseo.
 
Ante ese escenario, Kicillof pidió trabajar para que el número sea mayor. Los exportadores dijeron que ellos no tienen grano, un dato del que el gobierno tomó nota con cierta desconfianza y generó hasta algunos cruces y chicanas entre los presentes. Es que es sabido que el sector agroexportador tiene diálogo diario con los que son sus proveedores.
 
Hace unos días, fue el propio titular de Federación Agraria (FAA), Eduardo Buzzi, quien reconoció haberse "equivocado" al bajar desde la Mesa de Enlace una línea para que los productos no vendan, a la espera de una posible devaluación. Con casi U$S 2000 millones de rojo para los productores generado por la especulación, los exportadores explicaron ayer que el fenómeno podría empezar a aminorar en breve, también por factores económicos.
 
Detallaron que los productores empezarán a liberar producto para hacerse de pesos destinados a financiar la siembra que empieza en octubre. Además, relataron que ya algo empezó a venderse, y que la cosecha retenida pasó del 50% al 40%. 
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El inconveniente con ese volumen es que hay partes que fueron seriamente afectadas por las lluvias, sobre todo en provincia de Buenos Aires, y hay grano que ya no sirve para ser vendido. Esta es otra de las patas del conflicto interno entre las bases agropecuarias y los jefes políticos de las entidades del agro. (...)".
 
Es evidente que la cuestión es cómo quitarle a los productores el contenido de los silo-bolsas, o cómo obligarles a vender, o cómo conseguir que decidan desprenderse del contenido.
 
Cabe destacar que devaluar o no devaluar no es una opción para la Administración Cristina si es verdad lo que afirma la calificadora Moody's, de que el BCRA carece del stock de reservas de libre disponibilidad que precisa para afrontar los vencimientos hasta fin del mandato presidencial del Frente para la Victoria.
 
 
"Jugaron a la ruleta rusa y perdieron. Las silobolsas sembradas en el campo funcionaron como un revólver en la sien. Jugaron a especular, a provocar una devaluación y arruinar a los demás y mientras lo hacían, en vez de devaluación, se derrumbaron los precios internacionales y perdieron fortunas. Se apretó el gatillo. Fue suicidio y también jorobaron al país. No había opción en el momento en que decidieron especular, ellos podían ganar o perder, la única consecuencia segura sería que en cualquiera de los dos casos habría un costo alto para el país. Al final perdieron todos, ellos y el país. Cero patriotismo, cero responsabilidad social. Y ahora jugarán salvajemente por una devaluación para tratar de que el país pague los costos del fracaso de su especulación. 
 
Especularon contra el país, fracasaron, y ahora presionan para que el país contra el que ellos apostaron les pague los platos rotos.
 
(...) El productor y el acopiador comercializan la mitad de la cosecha y con eso se renueva la capacidad de producción y tienen para vivir. La otra mitad es ganancia pura y va a parar a las silobolsas. En estos recipientes los granos pueden permanecer dos años. Especular con los granos es así similar a la especulación con el dólar. Al retener parte de la cosecha se restringe la entrada de dólares al país. Al haber menos, el dólar se encarece en relación con el peso. Se fuerza así una devaluación y cuando ésta se produce, recién entonces se vende la otra mitad de la cosecha. Es una práctica similar a la usura, que destruye la economía del país y atenta contra el salario y la calidad de vida de sus habitantes. Esta forma de usura es la explicación de la gran cantidad de silobolsas que están regadas en el campo. No es una práctica comercial civilizada, porque de esta manera los productores actúan como una corporación que toma de rehén al resto de la sociedad. Es lo mismo un gran monopolio que desabastece un producto para aumentarle el precio. Lo puede hacer, pero es una práctica desleal. Si el cliente está desesperado por recibir dinero, el usurero puede ponerle intereses (un precio) altísimos. Lo puede hacer porque la plata que presta es de su propiedad, pero la usura no está aceptada como una práctica legal.
 
Esta operación especulativa era recomendada a los productores por sus conducciones gremiales empresarias. Ha sido también un instrumento para sabotear las políticas económicas. Si el fin no justifica los medios, en este caso ni el fin ni los medios están justificados. La especulación es una ruleta antisocial y antipatriótica. Y para oponerse al Gobierno están las elecciones y la política.
 
Al bajar los precios internacionales y retener parte de la cosecha para especular, están perdiendo mucho dinero. No se van a fundir: sólo están ganando menos. Pero el escenario que se les plantea a futuro, con los rindes que están obteniendo las cosechas en Estados Unidos y Brasil, ya no será tan fácil. Habrá una reconfiguración de este negocio que es tan importante para Argentina. Y por lo tanto también se producirán cambios en los comportamientos de los protagonistas, con lo que pasará a ser muy importante la forma en que todos ellos se articulen con el Estado.
 
Esta semana, Cristina Kirchner denunció un movimiento de pinzas contra el peso. De un lado estaban las silobolsas y del otro un grupo de bancos que propiciaba la especulación que hacía subir la cotización del llamado “contado con liqui”. En definitiva, todos estos movimientos se basaban en el conflicto con los fondos buitre y los fallos del juez Griesa y la idea de que en ese escenario Argentina no podría encontrar financiamiento, lo cual secaría de dólares la plaza. Con estos argumentos los economistas ortodoxos han tratado de justificar las operaciones especulativas, haciéndolas pasar como respuestas naturales a una circunstancia económica, cuando en realidad la están induciendo, con todos los perjuicios que conlleva para la gran mayoría de los argentinos. Se produce una conjunción patética entre la agresión externa que sufre el país y fuerzas internas que tratan de sacar provecho de esa agresión. (...)".
 
Pero ¿qué ocurre realmente en la producción agrícola argentina?
 
¿No podría consultarse a alguien que entienda del tema? La ingeniera agrónoma, periodista y ex funcionaria Susana Merlo escribió en Campo 2.0:
 
"(...) El tema es que ahora, de golpe, la sábana se acortó. Lo que hay no alcanza, y para agravar el cuadro, los precios internacionales comenzaron a desplomarse a niveles inéditos. El maíz, por caso, está en su precio más bajo en 10 años, lo que casi promete que la sábana se termine transformando en un pañuelo, mientras que el sector más eficiente, el que permitía los ingresos mayores de divisas, y sin “ayuda” en el tipo de cambio, al contrario, ahora está agotado.
 
La síntesis es que este año “el campo”, gracias a la caída de rentabilidad y por la falta de financiación, va a disminuir su área de siembra (tal vez, 3 millones de hectáreas, o más), y la cosecha 14/15 tampoco volverá a alcanzar ni 100 millones de toneladas, como alguna vez logró.
 
Menor volumen y menor precio es una mala mezcla, especialmente para un Gobierno que intenta llegar a diciembre del año que viene, y enfrenta un cada vez más ríspido escenario electoral.
 
Hasta la emblemática soja, el “yuyo”, que salvó varias veces al ex Presidente Kirchner, podría llegar a caerse en el nuevo ciclo. Para los analistas de AACREA, la asociación que nuclear a los productores más eficientes del país, se necesitaría un precio 30% mayor al actual, para que la oleaginosa volviera a ser rentable. Y no hay ninguna seguridad de que tal cosa pueda llegar a ocurrir. Es más, algunos pronostican unos 3 años más de precios internacionales bajos para los granos.
 
El Gobierno lo sabe, porque lo sufre. Según el analista Gustavo López, en las recientes jornadas de Agrotendencias, “los ingresos por exportaciones, que llegaron a ser de US$ 33.000 millones, con una recaudación de US$ 9.200 millones (por retenciones), "hoy está en US$ 23.300 millones, con una recaudación fiscal de US$ 6.800 millones”. Le faltó agregar que con pronósticos que siguen en baja.
 
En cuanto al trigo, dijo que “la Argentina es apenas el 1,5% en la creciente producción mundial, de 720 millones de toneladas. El país, que “aportaba casi el 92% del trigo a Brasil en 2006, hoy le abastece solo el 20%”. Esto es comprensible considerando que ahora se produce el 60% de lo que se llegó a alcanzar en los ´90.
 
“En maíz, hay una recomposición de la producción mundial, a 988 millones de toneladas, con stocks enormes, de 190 millones", dijo López, y por eso la fuerte caída en los precios, pero Argentina “dará unos mediocres 10 millones de toneladas de trigo, y  21 millones de maíz. Hay un estancamiento notable. La producción total será de 98 millones de toneladas”, arriesgó López.
 
Y ese volumen, con menores precios, obviamente no alcanza para las crecientes exigencias que tiene el Gobierno, mucho más en un año electoral.
 
Como siempre, las cosas suceden en los momentos menos oportunos, y una campaña electoral, después de 11 años de una misma administración (más aún la del matrimonio Kirchner) requeriría, además de haber tomado las previsiones en la época de las “vacas gordas”, que hubiera un fenomenal viento de cola, que hoy ya no existe, y que hasta puede terminar de virar del todo al frente."
 

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