UN VERANO AGITADO

Cristina no logra un ajuste 'nac & pop', Capitanich en la licuadora y llegan paritarias semestrales

Cristina 2014 parece una caricatura de la Cristina 2011. Cristina indecisa e impotente es la contracara de la Cristina eufórica, audaz y excitada. No hay duda alguna de que es la Cristina de menor imagen positiva desde el 10/12/2007 a la fecha. Hay debate dentro del propio Frente para la Victoria si le resulta posible recuperar lo que ha perdido. Todos saben que son tiempos difíciles pero sospechan que lo que viene puede ser mucho más complicado. ¿Cuál es la situación hacia mediados de enero? 5 recortes ayudan a obtener una fotografía:

 
"(...) Esta semana Cristina estuvo dos días en la Casa de Gobierno , el martes y el jueves, y el miércoles canceló el acto que tenía previsto encabezar por una cuestión estética. Tuvo una exacerbación cutánea de su rosácea crónica, por la que debieron medicarla. Sin poder maquillarse, los dos días que pasó por Balcarce 50 se la vio a cara lavada.
 
"Está preocupada por el rumbo de la economía." Esa es la unánime observación que hacen los hombres que hablan con ella y sostienen que cada decisión que fue tomando la Casa Rosada desde el alta médica lleva el sello y la firma de Cristina. Desde el cambio de Gabinete, pensado para unificar los criterios económicos a pesar de las últimas desinteligencias de esta semana, hasta el lanzamiento del acuerdo de precios, las fuentes consultadas coinciden en que son decisiones de la Presidenta. De hecho, un ministro contó que hay medidas retrasadas por el descanso presidencial de dos semanas en Santa Cruz. "Claro que fue la Presidenta la que ideó Precios Cuidados. La escuché muchas veces decir que eran los mismos consumidores los que tenían que hacer el control", recordaba un dirigente kirchnerista sobre sus charlas con la jefa del Estado.
 
Tres ejes mueven hoy las preocupaciones presidenciales. Cómo moderar el gasto público sin ajuste, la contención de la inflación y la disparada del dólar. Entre las grandes medidas que aspira a concretar la Casa Rosada este año, un ministro confió a LA NACION que el plan Procrear y la política de transporte ferroviario serán los dos objetivos prioritarios que impulsará para intentar retomar la iniciativa. Con las arcas ajustadas, ambos proyectos ya fueron lanzados y lo que se espera es que se concreten con la llegada de los trenes a partir de febrero, y el relanzamiento de mayores líneas de crédito para vivienda, que se hará a fin de mes. (...)".
 
 
 
"(...) Cuando la Presidenta decidió cambiar parte de su gabinete de Economía, dio una serie de instrucciones que, entre líneas, significaba “que no parezca un ajuste”, y así se comenzó a devaluar el dólar oficial, se armaron nuevos esquemas de control de precios y se aumentó el impuesto interno a los autos “de lujo”, que en realidad toca al 70% de los vehículos.
 
Cuando se preparaban para comenzar a eliminar los subsidios aparecieron los apagones en Buenos Aires y eso los frenó, pero alcanzaron a aumentar el precio del colectivo un 66% (pero no tocaron los trenes) y también aumentaron los peajes en las autopistas de Buenos Aires.
 
Cuando se aprecia la magnitud de los aumentos está claro que no se condicen con las tasas de inflación declaradas y que, además, seguirán pagando subsidios. Para ello, tiene de aliada a la inflación, aunque no tanto.
 
El peso del ajuste les quedó a las provincias, que aumentaron los impuestos locales ante la caída en la participación de la recaudación nacional y demandas crecientes de salarios de los empleados estatales. Las provincias siguieron gastando como si fueran nuevos ricos y tomando deuda ajustada por el dólar oficial, lo que les ha resultado un pésimo negocio.
 
Según datos de la consultora Economía & Regiones, la recaudación nacional alcanzó un crecimiento nominal del 26,3%, que termina en un resultado negativo en términos reales si se lo compara con el promedio de índices privados que publica el Congreso, que está por encima del 27%. También deja otra conclusión que es lapidaria: la emisión monetaria ya no tiene efectos expansivos sino que termina con efectos contractivos de la economía, pulverizando el relato virtuoso del aumento del gasto.
 
Esto se confirma con los datos de recaudación de las dos fuentes principales, como son IVA y Ganancias. El primero registró una suba global del 30%, pero con una mayor participación del IVA importaciones, mostrando un menor dinamismo de lo que grava las ventas en el mercado interno. (...)".

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"(...) El caso de Jorge Capitanich es paradigmático.
 
No hay antecedentes en 20 años de existencia del cargo de un jefe de Gabinete que haya sido desautorizado cuatro veces en menos de tres semanas por otros tantos de sus subordinados.
 
Julio De Vido por los cortes programados, Ricardo Echegaray primero y Axel Kicillof después, por el impuesto a los Bienes Personales, que para peor el ministro de Economía le espetó en la cara que él hablaba “en nombre de Cristina”, y hasta el nuevo secretario de Comercio Interior, Augusto Costa, que le bochó la importación de tomates.
 
Que todos, incluido el exgobernador chaqueño, se escuden en que hablan según directivas de la jefa de todos ellos, no alcanza para cubrir ni el papelón ni semejante falta de autoridad de su parte.
 
De aquel discurso único, blindado, duro, que hacía temblar hasta las baldosas, se pasó a este novelón diario en el que todos se chocan por los pasillos.
 
Capitanich, que soñó construir desde la Jefatura de Gabinete su “candidatura natural” para 2015 como sucesor de Cristina Fernández de Kirchner, estuvo el miércoles a un paso de la renuncia. Nadie sabe si llegará a marzo. (...)".
 
 
 
"(...) Pero no es errado, como se ha dicho más arriba, que la -por ahora- sugerencia de discusiones e incrementos por períodos inferiores a los 12 meses generan una cierta inquietud, y las reminiscencias son inevitables. Desde ya que los empresarios y el Gobierno no quieren escuchar ni hablar de esa metodología, pero los sindicalistas, presionados explícita o implícitamente por sus representados, no quieren seguir perdiendo la carrera con los precios.
 
Hubo algún sindicato que en principio acordó una mejora trimestral, y con una especie de “bonus” compensador del alza de precios del último tramo de 2013, pero en ese caso es casi una costumbre que luego tiene su continuidad en las paritarias que terminan siendo anuales. En ese marco, y pese a su división, los distintos sectores gremiales coinciden en que la inflación es harto superior a la fantasía que plantea periódicamente el INDEC.
 
Hasta los grupos más cristinistas admiten que el aumento de los precios en el año que recién concluyó anda por un piso de por lo menos 25 por ciento. En estos días se escucharon además reclamos de convocatoria al Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, que tiene mucho de Mínimo, algo de Móvil y nada de Vital. Esa petición no es inocente o para cumplir con una formalidad, ya que el porcentaje y el monto de ese haber supo ser utilizado otras veces como caso testigo para las paritarias. Además, es útil para elevar sueldos básicos que en algunas actividades son menores al salario mínimo, aunque en el recibo del trabajador figure finalmente una cifra muy superior debido a diversos ítems y adicionales que se suman y constituyen lo que se conoce como “salario conformado”.
 
Así entonces, hoy el tema de los sueldos es una de las principales preocupaciones sindicales, aunque por allí también andan organizando tradicionales tenidas para conformar un bloque más amplio y sólido. Eso es lo que están promoviendo concretamente Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, quienes quieren tentar a otros dirigentes para sumarlos a su mesa. (...)".
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"(...) ¿Sorprende que Cristina haya delegado poder en Kicillof? Sorprender no sorprende, ya que es de público conocimiento el aprecio que la Presidenta tiene por su actual ministro de Economía, aunque lo que sí llama la atención es el destrato que le tocó vivir al jefe de Gabinete Jorge Capitanich, quien cada vez desdibuja más su imagen de cara a 2015.
 
 
Inicialmente, los cambios de ministros colocaron como “el hombre fuerte” del Gobierno al exgobernador chaqueño, quien abrió el diálogo con la prensa, recibió a todos los gobernadores y representó a Cristina en varios foros empresarios.
 
Eso seguirá siendo así, entre otras cosas porque Capitanich continúa siendo el candidato a la Presidencia de mayor predilección de Cristina, pero lo que no quiere la jefa de Estado es que el jefe de Gabinete piense por un momento que el que conduce es él, y por eso le pone algunos límites que terminan complicando sus propias aspiraciones al sillón de Rivadavia.
 
En medio de la disputa por la sucesión, la Presidenta le otorgó al ministro coordinador notoriedad política nacional a cambio de hiperactividad para su Gobierno. Es por ese motivo que Capitanich sigue exponiéndose pese a las contradicciones que tuvo que enfrentar: una salida de la Casa Rosada sin haber dicho la palabra inflación, inseguridad y cepo cambiario no sería la mejor bandera de largada para la candidatura presidencial del chaqueño. Capitanich todavía confía en poder ser la cara visible de anuncios positivos para la gente, aunque eso aún no ocurrió.
 
El jefe de Gabinete, con un perfil más apacible y diplomático del que ostentaba su antecesor Juan Manuel Abal Medina, se transformó los últimos días en un dirigente destinado a pagar casi todos los costos políticos que deja la agitada gestión de Gobierno. Desde que asumió, Capitanich no dio una sola buena noticia para la sociedad, limitándose a justificar los apagones masivos en Buenos Aires, a encabezar un acuerdo de precios de dudosa efectividad, a desmentir cambios en el impuesto a las Ganancias y a poner la cara ante las desinteligencias oficiales en las revueltas policiales de diciembre. Además, aplaudió el ascenso del polémico César Milani en el Ejército y comunicó la eventual importación de tomates de Brasil, enfrentándose así con los productores de ese insumo básico para la gente.
 
La impronta que "Coqui' le dio al Gobierno antes del conflicto policial era muy interesante. Le daba movilidad y sensación de gestión constante al Gobierno. Pero su perfil se fue transformando en tan alto que su función se parecía más a la de un mandatario que a la de un ministro. Ahí es cuando Capitanich empezó a achicarse, ya que el poder real no hay ninguna duda que está solo en las manos de Cristina”. Con esas palabras, un funcionario con llegada a la jefa de Estado buscó ilustrar el por qué del cambio de expectativas en torno al jefe de Gabinete. (...)".