Estimados periodistas, escribo este mail confiando en el compromiso que su profesión tiene para con la difusión de problemáticas que atañen a la ciudadanía. Quien les escribe es una socióloga de 25 años que, como la mayoría de la población trabajadora, utiliza el transporte público de la ciudad de La Plata a diario y que ve cómo diferentes sujetos aprovechan ese espacio para robarle las pertenencias a los usuarios.
"GOLPEADA POR UN PUNGA"
Cómo evitar el 'pungueo' en los medios de transporte
A continuación, Urgente24 reproduce la carta de una lectora que sufrió un episodio violento en un colectivo en La Plata. Además de su experiencia, propone formas de prevenir estos robos que cotidianamente se registran en los medios de transporte públicos.
15 de noviembre de 2013 - 16:02
Ayer, jueves 7 de noviembre, tomé un micro de la linea Norte y vi, ya acostumbrada, a un punguista intentando abrirle la cartera a una señora cuando nos disponíamos a bajar en 7 y 41. Como no era de los hombres que suelo ver y utilizaba un método nuevo, dudé que tuviera intenciones de robar. En general, estos sujetos se cubren la mano con una campera y se pegan a la cartera logrando también taparla. Una vez que extraen las pertenencias se las meten en el bolsillo. A veces utilizan un diario. El punga de ayer usó una bolsa de nylon y por eso, dudando, no lo enfrenté sino que simplemente corrí el bolso de la mujer y miré al hombre a la cara, porque tienden a inhibirse cuando uno los enfrenta (algo que comprobé luego de presenciar más de una docena de estos delitos en lo que va del año). Lo sorpresivo del caso fue que él sí reaccionó agresivamente y me pegó una patada en el pie, lo que me paralizó e hizo que otro chico reaccionara increpándolo por el hecho de violencia física que, para el resto, no tenia motivo (porque nadie notó que el señor estaba robando).
Este hombre, argumentó que me pegaba porque yo estaba ocupando mucho lugar en el micro y él y una mujer que estaba a su lado (su cómplice) querían bajar. Discutimos pero el hecho me shockeó tanto que no pude gritar que el hombre estaba robando, así que al llegar a la parada (esto ocurrio en la Av 7 entre 40 y 41), lo insté a bajarse tal como habia dicho que haría y no lo hizo por lo que el chico que me defendió, la señora que iba a ser robada y yo bajamos.
Recién cuando me sentí a salvo grité a la gente del micro que ese hombre estaba robando. Me acerqué a un policia y le conté el hecho y él también se sorprendió porque este "punga" reaccionó al ser enfrentado, cosa que no es común y quedó en avisar a otros móviles.
En el micro de vuelta hablé con el chofer, que sabía perfectamente cómo eran los métodos de robo (me los ejemplificó con un diario) y estaba enterado de la situación, pero me sentí muy impotente porque me explicó que las veces que han accionado contra los robos de punguistas, éstos han tomado represalias violentas con los choferes.
Envío esta nota porque creo que a los oportunistas que se han instalado en micros de la ciudad (en particular Linea Norte y 273, aunque hoy, un día después del episodio, vi otros dos en la 520) sólo pueden ser enfrentados metiéndonos, corriendo la voz, tomando conciencia y prestándole atención a nuestras pertenencias.
Con una observacion simple es facil advertir que hacen movimientos erráticos en el micro, cerca de la puerta, simulando bajar y no bajar, cambiar de asientos, separarse si van sentados juntos. Están en los micros, las paradas y en los cruces de avenidas. Suelen ser hombres mayores de 30 a 60 años y a veces están acompañados por mujeres. Llevan buzos, camperas, diarios o bolsas en las manos para esconder los objetos robados y las manos que roban al hacerlo. Aunque el no te metás está casi tan instalado como ellos, aprovecho este medio para generar conciencia en que, con prudencia (después de lo que me ha sucedido), es posible prevenir estos robos (los propios y los ajenos). Se trata de tener REGISTRO DEL OTRO: el otro víctima, que está siendo robado o golpeado y hacer algo al respeto (porque podemos ser victimas nosotros y esperaríamos eso también) y del otro victimario, para prevenir y prevenirse.
Olivia








