CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, pidió a sus funcionarios y militantes (Partido Socialista Unido de Venezuela) hacer frente a la "guerra económica" que supuestamente intenta desestabilizar al país. El presidente Maduro (no reconocido por quien fue su rival en las urnas, Henrique Capriles Radonski, porque Maduro nunca realizó el recuento de votos indispensable ante los muchos interrogantes que aparecieron durante el escrutinio provisorio) expresó que quienes planifican los "ataques" contra Venezuela "quieren la quiebra del Estado y el caos social", mediante "planes insensatos fuera de la Constitución".
DISPARATES BOLIVARIANOS
Maduro insiste que la economía anda mal culpa de un complot
Nicolás Maduro es tan mal gobernante como lo fue Hugo Chávez: Venezuela retrocedió, padece carestía y desabastecimiento por errores enormes de política económica, pero Maduro, al igual que antes el fallecido Chávez, hablan de complot, desestabilización, conspiraciones y sabotajes. Todo mentira. Resultaría estupendo que estuviera vivo Chávez para contemplar el resultado de su ignorancia, incompetencia e intolerancia sólo comparable a la de Fidel Castro. En cuanto a Maduro, es incapaz de torcer el rumbo, y la situación va de mal en peor.
Maduro -quien ha denunciado ya en 3 ocasiones supuestos complots para matarlo y hasta el ingreso a Venezuela de comandos extranjeros, en una ciencia ficcion tan insostenible como que se comunica con el fallecido Chávez cuando éste se le aparece en forma de pájaro- aseguró contar con pruebas de que la "guerra económica" es dirigida por "un sector de Venancham, Consecomercio y Jorge Roig, el presidente de Fedecámaras".
Maduro, tal como le sucede a los ladriprogresistas argentinos, no entienden el comportamiento de las expectativas en la ejecución de una política económica ni tienen presente que la economía es la administración eficiente de recursos escasos. Por el contrario, el populismo demagógico parte de la idea de que los recursos son infinitos.
Cuando la realidad arrasa con tantos caprichos y voluntarismos insostenibles, Maduro apela, periódicamente, a que alguien quiere acabar con el socialismo del siglo 21, la revolución chavista, etc. Ahora, según Maduro, él conoce que hay un supuesto "Plan Colapso Total", y que durante octubre se estaba gestando un "golpe de Estado silencioso que han decretado contra la democracia y contra el pueblo de Venezuela", con el objetivo de "ir acabando" con el Estado pero él, "a pesar del sabotaje y de la guerra económica", ha podido garantizarle al pueblo la alimentación y el derecho a los servicios.
A menos de 2 meses de que concluya el 2013, Maduro advirtió que desde mediados de año ocurrió una "estrategia completa de ataque a Venezuela", promovida por quienes buscan alimentar "la tesis del derrumbe del Estado y el caos social", para buscar la "quiebra" del Estado en lo política, lo económico y lo moral. (¿?)
Más allá de la perorata, ¿qué aportó Maduro para resolver la crisis? Nada.
Uno de los graves problemas es el desabastecimiento alimentario. Al respecto, por ejemplo, es histórico que en la Venezuela chavista faltan lácteos, y que el Estado es incompetente para promover la producción.
Al respecto, en el vespertino Tal Cual, se publicó lo siguiente:
"El Gobierno dice estar enfrentando una guerra económica que, evidentemente, es la excusa para justificar su incapacidad y las malas decisiones adoptadas durante los últimos 3 lustros.
Un ejemplo de cuanto decimos es lo que ocurre con la leche en polvo.
Resulta que el Ejecutivo se reservó la importación de ese producto y el mismo, al parecer, se volvió "polvo cósmico", como decía el finado "eterno", ya que es más difícil conseguirlo que hallar un guardia nacional que no matraquee.
[ pagebreak ]
En declaraciones a los medios (...), el presidente del gremio de la industria láctea, Roger Figueroa, aseguró que el consumo mensual de leche en polvo es de 16.000 toneladas y que el Gobierno le entrega a las empresas privadas 4.500 toneladas, para que las comercialicen.
En la red pública de comercialización tampoco están las toneladas faltantes, ya que basta que en cualquier negocio aparezca la referida leche para que se forme un tumulto de consumidores, a veces con consecuencias deplorables.
Tal vez con la leche en polvo se estén haciendo muy buenos "negocios" a través de Cadivi (Comisión de Administración de Divisas). ¿Toda la leche que dicen importar llega a Venezuela? Si llega, ¿será que se vuelve a ir? Sería muy útil que la señora fiscal, tan diligente ella cuando se trata de fregar a la oposición o a un medio "impertinente", adelantara una averiguación sobre la materia.
Quizás descubra que con la leche en polvo se estén cocinando muy buenos guisos, y los cocineros están en su entorno."
El columnista José Guerra aportó, sobre ese desabastecimiento:
"(...) hay que hacer un esfuerzo intelectual infinito para tratar de conciliar al marxismo-leninismo con el bolivarianismo. Es decir, poner de acuerdo el pensamiento liberal de Bolívar con el antiliberalismo de Marx es un esfuerzo inútil.
Resulta, sin embrago, que todos los experimentos socialistas trataron de lograr la industrialización como requisito previo para el mejoramiento de las condiciones de vida de los habitantes de esos países.
El caso más emblemático fue la antigua Rusia Soviética, donde, primero Lenin y luego Stalin aceleraron el paso para transformar a un país agrario y semifeudal en una verdadera potencia industrial, especialmente en lo relativo a la industria pesada, base de cualquier desarrollo ulterior.
Algo similar sucedió en la Alemania Oriental y también en Checoslovaquia, naciones que alcanzaron una expansión industrial considerable.
Tal vez la explicación de esta obsesión con el desarrollo de la industria tiene que ver con el hecho de que para el marxismo lo único que crea valor es el trabajo, plasmado en la industria, toda vez que los servicios entrarían en lo que en esa doctrina se llama la esfera de la circulación.
Un breve recuento del tránsito del ensayo socialista en Venezuela pasa por valorar que el presidente Chávez, muy cauto al principio de su gobierno no habló de socialismo.
Estuvo el presidente en aquellos tiempos girando sobre conceptos vagos tales como desarrollo endógeno, cooperativismo y empresas de producción social hasta aterrizar en lo que es verdaderamente la esencia del socialismo marxista-leninista: la estatización de la economía, tal como ha venido sucediendo con particular fuerza desde 2007.
[ pagebreak ]
También se planteó la necesidad de un crecimiento sostenido de la economía, la diversificación de la producción y el impulso al sector exportador no petrolero.
Todos estos esbozos y listados de buenas intenciones chocaron con la política económica que instrumentó el gobierno, la cual destruyó la industria nacional e hizo de Venezuela un gran depósito de productos importados.
Tal vez sin saberlo, el ministro Giordani, a quien el presidente Chávez seguía ciegamente, impuso la tesis de que había que fijar el tipo de cambio para bajar la inflación sin percatarse de que esa era la vía más rápida para hacer de Venezuela una potencia importadora, como en efecto ha ocurrido.
Luego, el gobierno, dejando atrás todo aquello del desarrollo endógeno, optó por recurrir a las importaciones como forma de suplir con bienes importados lo que ya no se podía elaborar en Venezuela.
Como se documenta en el gráfico, el peso de las importaciones en la oferta total ha venido aumentando de forma sostenida. Pero no se trata de la importación de bienes de capital sofisticados que el país no puede producir y que requiere para su desarrollo.
Buena parte de esas importaciones son alimentos que fácilmente se pueden producir en Venezuela, y más recientemente gasolina y otros derivados del petróleo, en vista del estado calamitoso en que se encuentra Pdvsa.
A ello hay que agregar una elevada porción de baratijas que son rentables importar en virtud del anclaje del tipo de cambio que el ministro Giordani ha impuesto durante catorce años, para desgracia de Venezuela.
Así, de la utopia industrializadora de los socialistas de comienzos del siglo XX, Venezuela, de la mano de unos amateurs, ha degenerado en un socialismo importador."







