CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Un sábado 07/09 de ayuno, de sacrificio, de recogimiento, porque la paz también depende del corazón de cada persona, del cambio de cada persona, de compromiso de cada persona, ha convocado sin distinción de religiones, el papa católico Francisco. Es un ecuménico reclamo contra la guerra.
SIRIA EN LA AGENDA GLOBAL
El Papa a los belicistas: "Sí, tú debes velar por tu hermano"
La percepción de los periodistas 'vaticanistas' es muy interesante: la fuerza del hombre vs. el poder de la oración. ¿Será así? Mientras católicos de todo el mundo realizan una jornada mundial por la paz, el presidente estadounidense Barack Obama busca los votos necesarios para el Congreso de su país le autorice el bombardeo a Siria (y le faltan aún votos porque algunos consideran que la acción prevista no es lo suficientemente violenta como sería necesaria según su bélico punto de vista). "Cuando el hombre, vértice de la creación, pierde de vista el horizonte de belleza y de bondad, y se cierra en su propio egoísmo. Cuando el hombre piensa sólo en sí mismo, en sus propios intereses y se pone en el centro, cuando se deja fascinar por los ídolos del dominio y del poder, cuando se pone en el lugar de Dios, entonces altera todas las relaciones, arruina todo; y abre la puerta a la violencia, a la indiferencia, al enfrentamiento", reflexionó el Papa. De paso, un recuerdo del activista por la paz, John Lennon.
07 de septiembre de 2013 - 00:00
Las adhesiones al vigoroso y dramático llamado papal realizado el domingo 01/09 son muchas y de naturaleza muy diferente. Se percibe que la opinión pública, en muchos países del mundo, está perpleja con respecto a la intervención armada occidental que se perfila, sobre todo tras la experiencia de la guerra en Irak de 2003 y sus cosecuencias. Al mismo tiempo, aumenta la consciencia de la necesidad de hacer algo para detener la masacre que ha durado dos años en medio de la casi absoluta indiferencia.
"¡Que se acabe el sonido de las armas! La guerra significa siempre el fracaso de la paz, es siempre una derrota para la humanidad", dijo Francisco, quien guió la primera parte de la vigilia penitencial, acogió y veneró el ícono del Salus Populi Romani, recitó el Rosario y antes de comenzar la larga adoración eucarística pronunció una meditación ante una plaza San Pedro bajo el anochecer italiano, con unos 100.000 fieles presentes.
La homilía papal partió de la narración bíblica del Génesis, de la creación.
"Los seres humanos, hechos a imagen y semejanza de Dios, forman una sola familia, en la que las relaciones están marcadas por una fraternidad real y no sólo de palabra", recordó el Papa. Un mundo en el que "todos se sienten responsables de todos, del bien de todos. Esta noche, en la reflexión, con el ayuno, en la oración, cada uno de nosotros, todos, pensemos en lo más profundo de nosotros mismos: ¿No es ése el mundo que yo deseo? ¿No es ése el mundo que todos llevamos dentro del corazón?", preguntó Francisco.
"Cuando el hombre, vértice de la creación, pierde de vista el horizonte de belleza y de bondad, y se cierra en su propio egoísmo. Cuando el hombre piensa sólo en sí mismo, en sus propios intereses y se pone en el centro, cuando se deja fascinar por los ídolos del dominio y del poder, cuando se pone en el lugar de Dios, entonces altera todas las relaciones, arruina todo; y abre la puerta a la violencia, a la indiferencia, al enfrentamiento", reflexionó.
"Dios también se dirige a nosotros cuando habla con Caín después del primer homicidio de la historia: "'¿Dónde está Abel, tu hermano?' Esta pregunta se dirige también a nosotros, y también a nosotros nos hará bien preguntarnos: '¿Soy yo el guardián de mi hermano?' Sí, tú eres el guardián de tu hermano. Ser persona humana significa ser guardianes los unos de los otros. Sin embargo, cuando se pierde la armonía, se produce una metamorfosis: el hermano que deberíamos proteger y amar se convierte en el adversario a combatir, suprimir".
"¡Cuánta violencia se genera en ese momento, cuántos conflictos, cuántas guerras han jalonado nuestra historia! Basta ver el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas. No se trata de algo coyuntural, sino que es verdad: en cada agresión y en cada guerra hacemos renacer a Caín. ¡Todos nosotros! Y también hoy prolongamos esta historia de enfrentamiento entre hermanos, también hoy levantamos la mano contra quien es nuestro hermano. También hoy –afirmó Bergoglio– nos dejamos llevar por los ídolos, por el egoísmo, por nuestros intereses; y esta actitud va a más: hemos perfeccionado nuestras armas, nuestra conciencia se ha adormecido, hemos hecho más sutiles nuestras razones para justificarnos. Como si fuese algo normal, seguimos sembrando destrucción, dolor, muerte. La violencia, la guerra traen sólo muerte, hablan de muerte. La violencia y la guerra utilizan el lenguaje de la muerte", explicó el pontífice católico.
"¿Es posible seguir otro camino?", se preguntó Francisco. "¿Podemos salir de esta espiral de dolor y de muerte? ¿Podemos aprender de nuevo a caminar por las sendas de la paz? Invocando la ayuda de Dios, bajo la mirada materna de la Salus populi romani, Reina de la paz, quiero responder: Sí, es posible para todos. Esta noche me gustaría que desde todas las partes de la tierra gritásemos: Sí, es posible para todos. Más aún, quisiera que cada uno de nosotros, desde el más pequeño hasta el más grande, incluidos aquellos que están llamados a gobernar las naciones, dijese: Sí, queremos".
Después Francisco habló de la Cruz: "¡Cómo quisiera que por un momento todos los hombres y las mujeres de buena voluntad mirasen la Cruz! Allí se puede leer la respuesta de Dios: allí, a la violencia no se ha respondido con violencia, a la muerte no se ha respondido con el lenguaje de la muerte. En el silencio de la Cruz calla el fragor de las armas y habla el lenguaje de la reconciliación, del perdón, del diálogo, de la paz. Quisiera pedir al Señor, esta noche, que nosotros cristianos, los hermanos de las otras religiones, todos los hombres y mujeres de buena voluntad gritasen con fuerza: ¡La violencia y la guerra nunca son camino para la paz!".
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En Washington
El presidente de USA, Barack Obama, ha pedido este sábado a los miembros del Congreso de su país que no cierren los ojos sobre el empleo de armas químicas por parte del régimen sirio, durante su discurso semanal en la radio.
"Somos Estados Unidos. No podemos seguir ciegos ante las imágenes de Siria que hemos visto (...). Por eso pido a los miembros del Congreso, a ambos partidos, que se unan y actúen para promover el mundo en el que queremos vivir, el mundo que queremos dejar a nuestros hijos y a las futuras generaciones", ha declarado el presidente estadounidense, que intenta conseguir un acuerdo del Congreso para autorizar un ataque militar en Siria.
El Congreso debe comenzar este lunes, día de regreso de vacaciones, a debatir los ataques que desea iniciar Obama en reacción al ataque químico del 21 de agosto en la periferia de Damasco, de los que acusa al régimen de Bashar Asad.
Preocupado por la falta de apoyo popular, el presidente estadounidense anunció la semana pasada que atacará al régimen de Asad, pero pedirá antes la autorización del Congreso. No la necesita, pero aseguró que lo hará para dar un ejemplo democrático.
"No responder a este ataque escandaloso aumentaría el riesgo de ver cómo se usan de nuevo las armas químicas, de verlas caer en manos de terroristas, que las utilizarán contra nosotros, y eso enviaría un mensaje desastroso a otros países, de que no habría consecuencias del uso de tales armas", aseguraba este sábado en su discurso radiofónico.
Barack Obama se fue del G20, en San Petesburgo, Rusia, con una declaración de 10 países, que apoyan una intervención militar de Estados Unidos en Siria como castigo por el uso de armas químicas, aún sin la autorización de la ONU.
Mucho le costó a la diplomacia estadounidense obtener algunos de esos avales.
Los firmantes consideran que, una vez agotados los esfuerzos en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, “el mundo no puede esperar indefinidamente por un proceso fallido que solo puede conducir a aumentar el sufrimiento en Siria y la inestabilidad regional”.
Con esta declaración, la posición de Obama en el ámbito internacional ha mejorado ligeramente.
El documento conjunto, que fue distribuido por la Casa Blanca, está respaldado, por Francia, el Reino Unido, Italia, Turquía, España, Japón, Corea del Sur, Arabia Saudí y Australia.
Sin apenas, apenar un par de ellos, Francia y Turquía, participaría de forma activa en la campaña militar.
El Gobierno británico, que está dispuesto a hacerlo, no obtuvo autorización de su Parlamento.
El resto son potencias regionales cuyo principal valor es el respaldo político que su presencia en esta lista constituye para el presidente norteamericano. Entre los firmantes están todos los miembros del G-8, con excepción de Alemania y, por supuesto, de Rusia, aliado del régimen sirio y líder del frente de rechazo a la guerra.
Ese grupo de países entiende que el uso de armas químicas en Siria constituye un peligro para “la seguridad de la población de cualquier lugar”, que la solución final de la crisis de Siria ha de ser política, y pide a la ONU que acelere la presentación de su informe sobre el uso de armas químicas para que “el Consejo de Seguridad actúe acorde” con los resultados. Pero entiende que es necesaria “una fuerte respuesta internacional a esta grave violación de las normas y la conciencia del mundo, con el fin de enviar un mensaje de que esta clase de atrocidades no se pueden repetir jamás y de que aquellos que las perpetraron deben de responder por ello”.
En tanto, el Gobierno estadounidense ha ordenado la salida de Líbano de su personal diplomático no esencial y de sus familias, mientras contempla un ataque a Siria en respuesta por el uso de armas químicas por el régimen de Bachar El Asad. El Departamento de Estado también ha emitido varias advertencias a los ciudadanos estadounidenses que viajen a Turquía y Líbano, pidiéndoles que lo eviten "debido a las preocupaciones actuales por la seguridad".
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El comunicado emitido por el Departamento de Estado asegura que ha retirado “el personal no esencial y sus familiares de la Embajada en Beirut debido a las posibles amenazas contra instalaciones y personal de la misión". Según el gobierno de USA, las autoridades libanesas no serían capaces de garantizar la protección de los ciudadanos y de los visitantes estadounidenses al país en el caso de que estallara la violencia.
Washington afirma además que "persiste el potencial de un estallido espontáneo de la violencia en Líbano" y advierte de que “el acceso a las fronteras, aeropuertos, autopistas y puertos puede interrumpirse con poco aviso, y ocurren en Líbano frecuentemente manifestaciones públicas que rápidamente pueden tornarse violentas”.
Ayuno y oración
"(...) Ante todos estos factores, ante las opciones en juego, se podría pensar que todo depende de las decisiones de los grandes, de las estrategias de las cancillerías más importantes del mundo, del sentimiento que impere entre los mandatarios de las superpotencias. ¿Qué es lo que objetivamente puede obtener un ayuno penitencial y una oración? ¿Qué podrá cambiar la gran y silenciosa cadena humana que se unirá hoy en oración en todo el mundo para invocar la paz del Cielo, y que culminará, tras la oración del rosario a María, con la adoración eucarística en el corazón de la cristiandad y en la más pequeña y aislada Iglesia rural? Los periodistas tratan de describir la realidad de los eventos, los historiadores la analizan desde la distancia y esgrimen sus resultados. Pero en la historia de la Iglesia lo que no se ve, lo que no puede ser medido, lo que no termina en los libros, lo que nunca podrá ser registrado en un servicio televisivo, es mucho más importante de lo que parece superficialmente. Nunca sabremos, en el "más acá", el peso que han tenido las oraciones y los sacrificios de tantos hombres y mujeres desconocidos. ¿Cómo han influido? ¿Cuántas vidas han salvado? (...)".
El ayuno es una práctica ascética que comparten todas las religiones, una práctica viva en Israel y retomada por Cristo, acogida por la tradición eclesial y que desempeña una función básica para que entender el hambre del espíritu y el verdadero alimento que precisan los humanos, que no sólo es físico.
"(...) Cuando ayunamos debemos discernir la calidad de nuestras acciones, las consecuencias de nuestros actos, la violencia que impriminos en nuestras relaciones. Para el cristiano, luego, es confesión de fe hecha con el cuerpo, pedagogía que lleva a toda la persona a la adoración de Dios, recuerdo en todo el cuerpo de que no se vive solo de pan, sino de cada una de las palabras que sale de la boca de Dios. Por este motivo, en horas particularmente decisivas y críticas, la Iglesia exhorta a los cristianos a ayunar, para «pensar ante Dios» en las cuestiones cotidianas, para purificar las propias convicciones, convertirse y siempre tomar partido por la vida."








