EL CASO DE CÓRDOBA

Descontrol fiscal: Cada municipio crea sus propios impuestos

Los municipios necesitan más ingresos porque la inflación destroza su estabilidad fiscal precaria. Obsérverse el caso de Córdoba: cargos adicionales en las facturas de energía, agua, cloacas y telefonía, entre otras. En provincia de Buenos Aires no falta mucho tiempo, considerando las dificultades fiscales de la Administración Scioli.

 

 
"Cada vez más municipios cordobeses apelan a la creación de nuevos tributos para aumentar su recaudación, por fuera de sus tradicionales tasas. La vía más elegida es crear adicionales sobre los servicios públicos que cobran otras empresas.
 
Así, los usuarios de varias ciudades ven cómo se les encarece la tarifa de energía, agua o cloacas, o de telefonía y otros servicios porque se les van cargando tasas municipales sobre los consumos.
 
Los intendentes que aplican estos criterios tienen una explicación central, aunque prefieran no explicitarla: las tasas corrientes tienen un nivel de cumplimiento de entre el 50 y el 70 por ciento, mientras que en los servicios casi no hay atrasos porque la falta de pago supone el corte del suministro. Pero además, los municipios suponen que el costo político es menor, ya que el ajuste se ve en las boletas que reparten cooperativas o empresas de servicios y no en los cedulones propios.
 
Varios casos
 
Río Cuarto, la mayor ciudad del interior, hizo punta en esta materia. Hace 10 años que cobra una alícuota del 10 por ciento para un Fondo de Obras Públicas, que aplica sobre sus tasas (propiedad, comercio e industria, automotor) pero también sobre los consumos de Ecogas, Epec y la empresa municipal de agua potable. En 2012, con fuerte polémica, el oficialismo aprobó otra sobretasa a los servicios de telecomunicaciones, del 10 por ciento sobre las facturas de telefonía celular y fija, televisión satelital y por cable e Internet. En 2013, ese plus sube al 15 por ciento. Hay juicios en trámite.
 
Río Tercero también suma recaudación por ese lado. Desde hace unos 15 años, el municipio cobra un 11 por ciento sobre la factura de energía (el 2% lo deriva como aporte a bomberos voluntarios). Pero hace 12 años sumó otro gravamen: un 21 por ciento sobre agua y cloacas. Desde este año agrega otro adicional: un tres por ciento más sobre energía, para crear un fondo para obras de desagües. El oficialismo proponía un seis, pero al final se acordó la mitad y, en principio, sólo por seis meses. Agua, cloacas y energía son prestados y facturados por la Cooperativa de Servicios local.
 
En Villa María, uno de los cargos nuevos incluidos en 2013 es el cobro de un 10 por ciento sobre el consumo de gas natural. La recaudación se debería destinar a obra pública. Una tasa similar ya se aplica a la televisión por cable y la telefonía celular.
 
San Francisco cobra un adicional en la boleta de energía de Epec del 15 por ciento, que nació para cubrir los gastos de alumbrado público.
 
En Villa Dolores, el municipio cobra un plus del 15 por ciento en la factura de energía que emite la cooperativa regional, en concepto de alumbrado público.
 
Huinca Renancó estrena este año un plus sobre la factura local de energía, como tasa municipal. Son nueve pesos por mes, por usuario, y para financiar el nuevo sistema de tratamiento de los residuos.
 
Hay otras localidades donde sobre los servicios de terceros, los municipios aplican tributos. En algunos, para recaudar para sus arcas y, en otros, creando alícuotas que se destinan directamente como aportes al hospital, bomberos, escuelas o cooperadoras policiales.
 
En algunos casos funcionan como imposiciones voluntarias y en otros como obligatorias."
 
¿Cuánto tiempo falta para esa tendencia llegue a la provincia de Buenos Aires?
 
Considerando la situación fiscal bonaerense, falta bastante poco.
 
 
"(...) Para decirlo de otra manera, aún cuando algunas variables -crecimiento de la economía, inflación, recaudación- alcancen índices distintos a los utilizados en el Presupuesto y la necesidad de financiamiento pueda resultar algo inferior a la prevista, todo indica que la Administración Scioli no sólo no podrá contar con recursos propios para atender un funcionamiento “normal” del Estado, sino que tampoco lograría acceder a semejante nivel de financiamiento en “los mercados”. 
 
Y por lo tanto, un cambio en la estructura de los ingresos de la Provincia que provienen de la recaudación nacional -en el gabinete de Scioli consideran “agotada” la posibilidad de seguir aumentando la presión sobre los contribuyentes de los tributos bonaerenses- se empieza a tornar dramáticamente imprescindible. Ese cambio... o un sustancial auxilio financiero dispuesto por la Casa Rosada.
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Así, la decisión de la Gobernación de salir a instalar con fuerza el reclamo por una mayor participación de la Provincia en la distribución de los ingresos federales forma parte de una estrategia que apunta a dar desde el arranque del año una pelea que será sumamente compleja -en la medida que de la puja por los mismos fondos participan también todas las provincias- y a la que, en rigor, sólo se le vislumbra alguna chance de éxito por el lado de una reforma de la distribución del Fondo del Conurbano. Es que esa medida requeriría sólo la modificación de un artículo de una ley, que podría ser sancionada con la mayoría del oficialismo en el Congreso, si la Casa Rosada diera señales políticas en ese sentido.
 
Pero la estrategia de profundizar este reclamo tiene que ver con ir instalando también las urgencias financieras de la Provincia. Y la pregunta del millón es si alcanzará que la Provincia obtenga una mayor participación en la distribución de los recursos federales para superar necesidades que aparecen como críticas para “pasar” el año. Algunos analistas, por caso, entienden que sólo un auxilio del gobierno nacional podría completar un cuadro de financiamientos que evitara un estallido de las cuentas bonaerenses.
 
Pero se abrió también en estos días otro frente de batalla en la guerra por los recursos, la de los municipios con la administración provincial.
 
Mientras el gabinete de Scioli muestra reiteradamente números que señalan que en lo que va de esta gestión se ha aumentado el porcentaje de fondos que se giran a las comunas, los intendentes sostienen que sus ingresos crecieron proporcionalmente bastante menos que la recaudación de los tributos provinciales. Y la corrección anual de los índices de ese reparto ha vuelto a fastidiar a los jefes comunales de más de 70 distritos, a los que se les bajó el porcentaje de participación.
 
Lo cierto es que en un contexto signado por graves déficit crónicos en las finanzas de la mayoría de los municipios, los intendentes han reabierto sus reclamos por un mayor flujo de fondos provinciales, y con una vehemencia que parece ir en aumento.
 
Arrancó, en suma, un año electoral en el que las batallas políticas en el marco de las campañas pueden resultar meros fuegos artificiales al lado de las que se librarán por los recursos."