PROBLEMAS EN EL FÚTBOL
Pesificar la pelota para bajar salarios
Tal como se presenta el debate en el fútbol argentino a partir de la demorada y necesaria pesificación de los contratos, en verdad, sin embargo, se intenta eliminar cláusulas de ajuste para producir una licuación salarial. Es muy interesante porque, probablemente, en breve se traslade a otros ámbitos de la economía argentina.
26 de julio de 2012 - 11:42
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La pesificación de los contratos por derechos federativos y comerciales de los jugadores de fútbol profesional comenzó a debatirse en 2011, a propósito del vínculo contractual entre Juan Román Riquelme y el Club Atlético Boca Juniors, y porque la paridad cambiaria ya resultaba irreal. La economía real impactaba en la realidad de las asociaciones deportivas.
Riquelme ganaba US$ 1,5 millón por año y para los directivos de Boca -los anteriores y los actuales, que no contrataron al jugador sino que acaban de lograr la rescisión- suponía un costo elevado para las finanzas del club -superior al promedio de los contratos con los otros jugadores-, además del riesgo cambiario.
Durante 2012, una Comisión del Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino comenzó a debatir los procedimientos administrativos necesarios para no incluir cláusulas ajustables en los contratos. Uno de los mecanismos de ajuste es el contrato en moneda extranjera.
Luego, las resoluciones y circulares de la Administración Federal de Ingresos Públicos y del Banco Central de la República Argentina les facilitaron la concreción de modificaciones al fútbol argentino.
Sin embargo, cabe preguntarse
1. ¿Dejar de hacer contratos con cláusula-dólar es la solución de las economías en rojo de los clubes en dificultades?
Las deudas de los clubes con la AFA ascendía a principios de 2012 a $ 542 millones y con la AFIP a $ 275 millones, mientras que la suma de los pasivos de las entidades de 1ra. A, se elevaba a $ 1.303 millones. Obviamente que eso no es efecto de la cláusula-dólar, en parte porque el dólar todavía no se había escapado. Y luego porque no había dificultades para la adquisición de divisas.
¿Es la cotización del dólar el motivo de las viejas deudas que mantienen los clubes con Futbolistas Argentinos Agremiados?
Más bien pareciera que la cotización del dólar es utilizada como motivo para una reducción de salarios en el fútbol argentino.
Probablemente resulte una decisión acertada pero debería ser acompañada por otras decisiones para no afectar exclusivamente a las remuneraciones de los jugadores profesionales.
Además, tal como lo explicó Luis Segura, presidente del Club Atlético Argentinos Juniors y ex secretario de Selecciones Nacionales, la pesificación de los contratos de los futbolistas “es un tema de los clubes grandes” y que en la entidad que él conduce, por ejemplo, “no nos afecta” porque son escasos los contratos con cláusula dólar y en esos casos “se fija un tope” de cotización que funciona como seguro de cambio ante una eventual devaluación imprevista del peso.
Argentinos aplicó la cláusula de un tope máximo en su incorporación más importante, la del peruano José Carlos Fernández, y la impuso a todos los integrantes de su plantel.
Oscar Moscariello, vicepresidente de Boca Juniors, dijo que en la actual administración de Daniel Angelici, el club pesifica los contratos, aun cuando tiene acreencias en dólares que le permite compensar obligaciones en dólares.
Moscariello admite que los pases se negocian en dólares estadounidenses, pero el ingreso de divisas es a dólar oficial y los contratos están pesificados a un dólar oficial más un componente inflacionario que permite establecer un dólar oficial futuro: $ 5, por ejemplo.
Cuando River Plate contrató al defensor Gabriel Mercado, la mitad del pase costaba US$ 800.000, y se pagó en pesos, pero a $ 5,70, un valor intermedio entre ambas cotizaciones del dólar en ese momento (oficial y libre).
El delantero José Sand pasó del fútbol de México a Racing Club pactando en pesos un dólar de $ 6.
El subsidio
2. De acuerdo al presidente del Club Atlético Lanús, Nicolás Russo, en la noche del miércoles 25/07 por el canal de noticias TN, "son apenas 4 o 5 clubes los que tienen dificultades. El resto tiene sus finanzas ordenadas".
Sin embargo Russo no puede ignorar que el fútbol argentino lo movilizan los clubes que, curiosamente, están más complicados, que son los grandes. Mal que le pese a su ego, un club como Lanús, aún cuando resulte exitoso en lo institucional y deportivo, no consigue movilizar las multitudes que hacen importante al fútbol profesional. Por lo tanto es vital para el fútbol argentino que esos 4 o 5 clubes logren sanear de una buena vez sus economías y cesen de reclamarle dinero a la AFA que luego deben pagar todos los clubes, provocando así una transferencia de ingresos forzada.
Luego, ¿podría sostenerse esa situación sin el subsidio estatal al fútbol profesional?
Porque el fútbol argentino recibe un subsidio implícito de la TV pública, que le retribuye por las transmisiones un importe mayor al que aceptaría pagar cualquier sistema de distribución televisiva privado. En ese contexto, es preocupante que haya clubes con dificultades, y debería resultar apropiado que los clubes ordenaran sus finanzas de manera tal de, eventualmente, prescindir, en un futuro a mediano plazo, del subsidio estatal.
Por si faltara algo, en 2012, y pese al subsidio recibido, los clubes, una vez más, han solicitado a la AFIP un régimen de facilidades de pago de moras impositivas. También se comprometieron a negociar salarios en bruto con los futbolistas, y que los jugadores se hagan cargo de los impuestos, que es otra forma de licuar los salarios de sus deportistas.
El espectáculo
3. ¿Cómo se desarrolla un fútbol competitivo y atractivo sin jugares que exijan la cláusula dólar?
El fútbol argentino, en términos de espectáculo (al final de cuentas el fútbol profesional es un entretenimiento, que ingresa a la categoría de show business), es chato, ramplón, aburrido. Lo era con cláusula dólar y lo será más, probablemente, sin cláusula dólar.
Es tan chato que casi no provoca interés y ese fracaso lo corroboran las muy bajas mediciones del rating de los partidos que ofrece en forma gratuita la TV pública. Las únicas excepciones ocurren con algunos partidos de Boca Juniors y River Plate.
Ese capítulo es responsabilidad de los dirigentes del fútbol argentino. También lo es que el fútbol resulte peligroso para los concurrentes, a causa de la actividad de los barrabravas.
Muchos dirigentes afirman que el fútbol chato es el resultado de los ingresos escasos pero también es responsabilidad de los dirigentes no desarrollar ingresos adicionales a la TV estatal que los subsidia,
Por un lado, son magros los ingresos en concepto de franchising/merchandising, etc. Por otra parte, desde hace tiempo debe revisarse el capítulo de venta de entradas. Por ejemplo:
> Los clubes siguen distribuyendo entradas gratuitas entre sus barrabravas, y tolerando, en ciertos casos, que estos realicen una irregular tarea de comercialización de entradas, incluyendo 'truchas'.
> Los clubes siguen permitiendo que sus socios tengan el beneficio de no pagar por el ingreso al espectáculo deportivo cuando el equipo juega de local, mermando la taquilla de recaudación. Los socios deberían tener como beneficio de contrapartida al pago de su cuota, la utilización de otras instalaciones del club, pero para presenciar el espectáculo deberían pagar un diferencial o abono.
> Los clubes no han realizado las modificaciones imprescindibles en la infraestructura de sus estadios para eliminar la venta de populares y pasar todo a plateas, incrementando así sus ingresos, tal como lo aconsejó la Federación Internacional de Fútbol Asociado.
> Los clubes no promueven el fútbol-espectáculo. En ese concepto, tampoco se ejecutan las exigencias a las instituciones que acumulan pasivos ni hay exigencias estrictas acerca de la presentación de sus cuadros financieros y contables.
Es correcta la apreciación del titular del Club Atlético Lanús, Nicolás Russo: "Estamos en la Argentina y no se puede sostener el sistema de que los clubes tengan ingresos en pesos y paguen contratos en dólares".
Lo reiteró el presidente de Racing Club de Avellaneda, Gastón Cogorno: "Los clubes argentinos tienen todos sus ingresos en pesos, por lo cual no veo el motivo por el cual firmar contratos con los jugadores en dólares. Era un sinceramiento que había que hacer tarde o temprano". (Mauro Camoranesi llegó a Racing cuando se acordó pesificar los dólares a un valor promedio entre el billete oficial y el dólar transferencia).
Y también Javier Cantero, presidente del Club Atlético Independiente, de Avellaneda: “Me parece una propuesta muy acertada y estamos de acuerdo con que los clubes argentinos, que tienen ingresos en pesos dejen de firmar contratos en dólares. En nuestro país todos trabajan con valores en pesos, los futbolistas no deben ser la excepción”.
Debe recordarse que, por ese motivo, Cantero fracasó en la contratación de Mario Bolatti y de Cristian Nuñez.
Cantero propuso para topes en los nuevos contratos (Víctor Zapata y Paulo Rosales): "Estoy seguro que la economía de Independiente luego de este semestre tendrá mucho más oxígeno pero sus erogaciones deberán tender a pagarse en un futuro próximo sólo en pesos".
El presidente del Club Atlético Colón de Santa Fé, Germán Lerche, adelantó: “Las instituciones ganarán en previsibilidad por cuanto todos los futbolistas deberán percibir forzosamente sus haberes en moneda nacional”.
Pero eso hará al fútbol argentino, un fútbol de cabotaje. Durante décadas, fue de cabotaje pero luego comenzó a cambiar. Las ideas obsoletas que impone en la economía el Estado que subsidia a los clubes de AFA, puede cambiar al fútbol. El representante del arquero uruguayo Sebastián Sosa, explicó: “Suerte que apareció Vélez Sarfield porque en Boca estábamos metidos en un callejón sin salida por el dólar. Mi representado, que viene del exterior, no quería perder su capacidad de ahorro y en el club no se lo querían reconocer”.
En el nuevo escenario, el fútbol argentino ya no puede competir con el de Brasil ni el de México. En breve, tampoco podrá con el de Chile. Los jugadores con cierta destreza deportiva quieren marcharse cuanto antes.
El propio Lerche lo reconoció: “Habrá una notable disminución de equipistas extranjeros en los planteles lo que debería repercutir en la aparición de más y mejores elementos provenientes de las inferiores”. El problema es que los argentinos en el exterior ya no quieren regresar y los argentinos con talento pretenden contratos diferentes.
Tiene razón Lerche: “Esto puede generar que cada vez más los dirigentes apuesten a formar buenas inferiores“. Pero, deberá aceptarse, se han acordado bastante tarde... y eso lleva tiempo, no es soplar y lograr botellas.








