INTERNADO, DETENIDO Y SIN CASA
Muy peronista: "Al enemigo, ni justicia"
Luego de haber presentado una denuncia que conmovió al municipio de Hurlingham, Juan Troncoso debió soportar la demolición de su hogar por parte de una cuadrilla municipal, su internación hospitalaria, el intento de internación en Open Door y horas detenido en una comisaría.
04 de junio de 2012 - 22:59
por SILVANA VARELA y GONZALO UCHA
ITUZAINGO (BuenosAires2punto0). Juan Troncoso denunció, hace algunas semanas, que quienes se llevaron a Candela Sol Rodríguez tendrían vinculación con el entorno más cercano del Intendente de Hurlingham Luis Acuña.
Denunció también, que su casa fue incendiada en tres oportunidades; que la persecución política (así refiere él su historia de desencuentros con el gobierno local) comenzó cuando denunció al municipio por un tema relacionado con la contaminación del agua en la zona cercana a la fábrica Good Year y el arroyo Morón, y se profundizó en los últimos días cuando fue la cara visible de una denuncia que afectó directamente los intereses políticos y personales de quien gobierna el distrito.
Troncoso es un hombre amable, que vive de changas, que pasea por el barrio rodeado de perros y que subsiste merced al cariño de sus vecinos. Lo que quedaba de su casa terminó de ser arrasado el viernes pasado cuando una cuadrilla de trabajadores municipales con apoyo policial y la participación del Juez de Faltas Rafael De Francesco lo dejó sin nada. Camiones, máquina topadora y decenas de personas participaron de una “limpieza” escudados en una supuesta denuncia por la acumulación de cosas que guardaba Juan en el interior de la vivienda y el estado de abandono en que había quedado sumida tras los incendios.
Lo extraño, fue que el operativo se tiñó de política.
Reiteradas veces se le mencionó la denuncia que éste presentara ante la Fiscalía General de Morón, según relató el propio Juan y vecinos que intentaron ayudarlo. Reiteradas veces se le “aconsejó” que la retirara. Sólo así, le decían, quizá lo dejaran vivir tranquilo. Y no fue sólo una libre interpretación de Juan el “mensaje subliminal”. Una vecina a la que muchas veces recurre en busca de un plato de comida o un techo bajo el cual descansar, se acercó hasta el lugar para ver qué sucedía y fue interceptada por un hombre de gran porte, quien a viva voz le recriminó dar asilo a Troncoso y que fuera su casa el frente identificado por ellos cuando el programa que conduce Mauro Viale filmó el trayecto que unía Hurlingham con Morón, el día que Juan presentó la denuncia relacionada al caso Candela.
El sábado Troncoso se presentó en la Comisaría para radicar la denuncia por el estado en que dejaron su propiedad. Y la frase que lo “invitaba” a pensar en retirar la otra denuncia seguía repitiéndose una y otra vez por quienes querían “aconsejarlo”. Su propia hermana, también propietaria de esa vivienda, le decía frente al equipo periodístico de Buenos Aires 2punto0, que debía retirar la denuncia, e incluso, que debía hacer una declaración pública en la que pidiera disculpas al Intendente Luis Acuña. “Él habla mucho, y lo que él dice me perjudica a mí también, porque acá somos tres los dueños de esta vivienda”, comentaba fuera de micrófono Rosalía.
La hermana nunca mencionó que la denuncia careciera de veracidad, o que descreyera de las capacidades de Juan, simplemente habló de perjuicio económico. Contó que trabaja día tras día cuidando enfermos y que lo único que le interesa es trabajar y cobrar. “Yo no sé nada, no escucho nada y no veo nada. A mí no me importa lo que pase en otro lado; pero esto de la casa, por culpa de lo que Juan habla, me perjudica a mí, que ahora tengo que perder horas de trabajo para venir a cuidar la casa y que no terminen de arrasar con todo”, continuaba. En ese punto, su hermano no coincidía. Le respondió que él siente una responsabilidad cívica de contar lo que sabe y que no va a callarse por más que lo amenacen. “Pero me perjudicás a mí, vos no entendés nada” era la respuesta de Rosalía.
La anécdota, ahora, tiene otro matiz
En la mañana del lunes 4 de junio, nuevamente las cuadrillas municipales aparecieron frente a la vivienda de Juan. Nuevamente ingresaron para terminar de tirar lo que quedaba de la casilla y para “limpiar” el terreno. Juan intentó resistir el embate, pero terminó siendo atendido por personal médico que sugirió una consulta en el hospital municipal San Bernardino. Hasta allí llegó Troncoso por su propia voluntad, creyendo que sólo se trataba de una consulta médica porque ver cómo arrasaban con lo que quedaba de su vivienda lo había alterado. Sin embargo, todo pareciera responder a otras motivaciones.
Una vez en el centro de salud, Juan fue entrevistado por un médico psiquiatra y su hermana aprovechaba la oportunidad para radicar una denuncia ante la justicia, pidiendo que se lo declare insano y le otorguen a ella la curatela del hombre. La misma hermana que apenas 48 horas antes le gritaba a viva voz que debía pedir disculpas públicas a la familia Acuña por haberlos mencionado en el caso Candela. La misma hermana que lo culpaba por la embestida que sufriera la vivienda de la cual ella también es dueña.
Juan nunca supo lo que ocurría mientras él era atendido en el Hospital. Nunca entendió tampoco por qué de allí salió, no en una ambulancia sino en un patrullero, rumbo al neuropisquiátrico de Open Door, donde una segunda evaluación por personal del nosocomio contradijo al del médico del hospital municipal, lo salvó del intento de internación y lo regresaron a la Comisaría de Hurlingham.
Nada de esto, no obstante, es nuevo para Juan Troncoso
Juan relató, a Buenos Aires 2punto0, que ya en otra oportunidad lo habían tenido detenido durante 11 horas, y comentó también que fue parte de su pelea con el municipio. Que se lo declare insano es además, una estrategia anunciada.
Cuando Troncoso se hizo público tras presentar la denuncia en la Fiscalía General, y estuvo a punto de ser entrevistado por el programa de Mauro Viale (el mismo que luego sospechosamente dejó de hablar de Troncoso y de lo que denunciaba éste), Fernando Burlando le quitó rigor a la denuncia y puso en duda su veracidad sosteniendo que iban a pedir una pericia psiquiátrica sobre el denunciante.
Ante lo sucedido, sus vecinos, sus amigos, la gente del barrio que lo quiere y lo cuida no se quedaron de brazos cruzados. Llamaron a los medios; hicieron público lo que estaba sucediendo y visibilizaron a un hombre que se animó a ser la voz de lo que muchos otros dicen por lo bajo, pero callan por miedo a las represalias. Por miedo a ser otro Juan Troncoso, a quien dejaron en libertad a última hora de este lunes con la indicación de un “tratamiento ambulatorio”.
Quizá eso, el afecto de sus vecinos, por ahora salvó a Juan.
--------------- La denuncia tan famosa







