UN COMICIO EN EL QUE DE LA SOTA JUGÓ MUCHO
En Río Cuarto, la UCR se prepara para festejar
El intendente UCR, Juan Jure, ya se siente ganador de los comicios en Río Cuarto y autoridades de la UCR viajaron al "Imperio del Sur" para sumarse a los posibles festejos. "Estamos muy contentos, los esperamos a todos en nuestro búnker frente a Plaza Roca. Seguimos avanzando", sostuvo Jure en un tuit enviado poco antes del cierre de los comicios a las 18:00. A las 21:30 habrá datos oficiales.
15 de abril de 2012 - 19:36
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Juan Jure, alcalde de Río Cuarto, Córdoba, espera en su vivienda en Banda Norte la evolución del escrutinio oficial que ya genera euforia en algunos dirigentes radicales que se autoconvocaron al bunker frente a Plaza Roca. Ellos festejan los datos aportados por una encuesta a boca de urna, aunque todavía no hay datos oficiales.
Mientras fiscales y militantes aún trabajan en las escuelas, donde incluso hay personas votando, ya partieron desde ciudad de Córdoba hacia Río Cuarto, los líderes de la UCR, Ramón Mestre, Mario Negri y Oscar Aguad, para sumarse a eventuales festejos.
“Río Cuarto seguirá siendo una ciudad gobernada por el radicalismo”, afirmó Mestre a Telediario, de Río Cuarto; y Aguad sumó: “Ya ganó Jure”.
Mestre confió en que habrá una buena relación entre Jure y De la Sota: “Yo tengo una relación con el gobernador muy seria y seguramente con Juan sucederá lo mismo. Cuando asumimos tenemos el gran compromiso de dejar de lado las diferencias para gobernar”.
Firme candidato a la reelección, Juan Jure, votó pasadas las 13:00 en la escuela 21 de Julio y ante una pregunta de Cadena 3, él evitó polemizar acerca de la exagerada participación del gobernador José Manuel De la Sota en la campaña proselitista, a favor de Miguel Minardi.
"No voy a hacer valoraciones políticas. Él ha trabajado para el candidato de su partido. La valoración que tiene la gente no se puede cambiar por 20 días de campaña. Siempre en épocas electorales se tensan las relaciones, pero todos tenemos responsabilidades institucionales y la voluntad de trabajar de manera conjunta", dijo Jure.
El gobernador, metido de lleno en la campaña de Minardi, votó por primera vez en Río Cuarto (antes lo hacía en Villa Carlos Paz).
Tras votar dijo que impulsará el voto electrónico en la provincia.
Su candidato, Miguel Minardi, votó pasado el mediodía en el Colegio Industrial y dijo que el respaldo de De la Sota lo "ayudó muchísimo".
De la Sota
Acerca del riesgo que corre De la Sota ante el resultado electoral, Eduardo Bocco escribió en La Voz del Interior, ratificando lo ya anticipado por Urgente24.
José Manuel de la Sota vive o le gustaría vivir en estado de campaña permanente. Meterse en el barro de un proceso electoral es, posiblemente, la actividad predilecta del gobernador. Y si él es el candidato, mucho mejor todavía.
Allí tal vez radique la razón de fondo que lo llevó a poner a los comicios de intendente de la ciudad de Río Cuarto en la cúspide de sus ocupaciones y seguramente de sus preocupaciones, debido a que el candidato del peronismo siempre corrió de atrás en esta competencia. Hizo una gran apuesta, pero una apuesta de riesgo.
Hoy, las encuestas del justicialismo aseguran que hay un empate técnico entre el delasotista-kirchnerista Miguel Minardi y el actual intendente radical que va por la reelección, Juan Jure.
De la Sota forzó al máximo la situación y puso a esta campaña electoral en un punto sin retorno, que no admite indiferencias. Sus colaboradores se sorprendieron, porque nunca pensaron que la situación llegara a ese punto.
Hay argumentos posibles que explican esta situación:
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Es el primer test electoral para el gobernador, a cuatro meses y pocos días de haber asumido su tercer mandato en la provincia, lo cual lo pone en una situación incómoda en caso de sufrir una derrota. Esto por las aspiraciones del cacique peronista, que nunca resignará su sueño de ser candidato a presidente, más allá de lo que diga y haga en uno u otro sentido. Si bien la decisión sobre su futuro político se demorará al menos un año, el jefe del Centro Cívico sabe que para alimentar su sueño debe construir ladrillo sobre ladrillo.
La elección se realiza en el lugar que De la Sota eligió para vivir junto a su pareja, Adriana Nazario. No es cualquier lugar: es su casa.
En Río Cuarto, tiene una imagen positiva de más del 70 por ciento, dato éste que admiten los propios radicales. Dejando de lado alguna suave declinación en las últimas semanas –producto tal vez del propio proceso electoral– es visto po r la sociedad riocuartense con muy buenos ojos.
Sin embargo, todos esos datos favorables, que están íntimamente vinculados con la persona y la gestión de De la Sota, no se trasladan de manera matemática en votos para el candidato del peronismo.
El enojo del peronismo por un supuesto destrato del intendente Jure hacia el gobernador. Algunos dirigentes justicialistas dicen estar desilusionados con Jure, porque estiman que podría haber jugado sus cartas de otra manera. El riocuartense plantó bandera y tomó distancia velozmente; los peronistas esperaban otro tipo de actitud. Con o sin razón, el Partido Justicialista cerró filas en torno de Minardi e hizo todo el esfuerzo para respaldar su candidatura.
Opciones
Convertido por peso propio en principal elector del candidato peronista, De la Sota eligió a Nazario, pero ésta se negó una y mil veces. Despreció convertirse en “candidatísima”, con chances impecables de obtener una victoria. Los argumentos de la negativa sólo los conocen De la Sota y Nazario. O ésta última. Nunca fueron bien explicados a nivel público.
Esta actitud de la ex ministra provincial puso al peronismo de la ciudad del sur provincial en un lugar desprotegido, sobre todo si se tiene en cuenta que el radicalismo disfruta del poder y tiene un candidato muy bueno que va por la reelección.
Debía el gobernador echar mano a un muletto para afrontar la contienda. Aparecía como principal aspirante Juan Manuel Llamosas, hijo de un dirigente tradicional del PJ, Esteban “Chachi” Llamosas. Pero De la Sota miró a Minardi, a pesar de las críticas internas y de las especulaciones que advertían sobre presuntas falencias de éste y su falta de carisma.
Pero decidió jugar todas sus fichas al médico, director del Nuevo Hospital San Antonio de Padua, que empezó varios puntos por debajo de Jure. De la Sota tomó como algo personal la elección y respaldó de manera impresionante al candidato justicialista.
En el medio, aparecieron escalofriantes operativos de distribución de ayuda social, que malhumoran a cualquiera, inclusive a quien recibe el beneficio a cambio de una supuesta contraprestación (votar a determinada lista).
Los sectores más postergados de la ciudad se vieron adornados por bolsones y colchones que provenían del oficialismo provincial y del oficialismo local. De tal manera, se reeditó un espectáculo triste, que tiene como eje la subestimación del ciudadano.
El desembarco
Pero la provincia excede al resultado de Río Cuarto. Hay un rompecabezas político atado a la gestión, que el gobernador debe resolver. Con la Casa Rosada tiene nuevamente una relación fría, no porque haya voluntad del poder central de aislar a Córdoba, sino por la dinámica de los hechos. Hoy, la agenda del Gobierno nacional está dominada por el caso Boudou, la situación de YPF y, hasta hace pocos días, los tironeos con Gran Bretaña por la situación de las Islas Malvinas.
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De allí el silencio. Quien no está en silencio y ya tiene confirmada una visita para Córdoba los primeros días de mayo es el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, quien llegará para encabezar un acto institucional. Pero el viaje seguramente estará teñido con condimentos políticos.
En el entorno del bonaerense, aseguran que el propósito es tender puentes con De la Sota y comenzar a hablar para enfrentar en conjunto el contexto en el que les toca gobernar.
Scioli llegará acompañado, entre otros, por un operador cordobés: Santiago Montoya, titular del grupo Bapro.
El ex vicepresidente quiere armar un soporte que le permita sobrevivir a las embestidas de sectores del kirchnerismo, aunque sin romper por ahora su pertenencia al oficialismo. Y considera que De la Sota puede ser un buen aliado. Eso piensan los sciolistas, ante el silencio absoluto de los operadores políticos del Gobierno provincial cuando se pide una opinión sobre este tema.
Por ahora, la jugada está en pañales. En Córdoba, al menos, el poder mira para otro lado en estos días.
Lo cierto es que cualquier movimiento político de los gobernadores tiene necesariamente en cuenta el contexto económico. Se dice que hacia mayo, la administración bonaerense tendrá fuertes inconvenientes para asumir el pago de salarios.
Y hay economistas que no descartan que tarde o temprano, ésa y otras jurisdicciones se vean obligadas a instrumentar un sistema de pagos virtuales, sin emitir necesariamente bonos impresos.
Bastaría con acreditar parte de los pagos pendientes en la cuenta de proveedores o dependientes y que, con ese dinero virtual, el beneficiario pueda a su vez pagar servicios públicos y determinados bienes en centros comerciales que acepten este esquema.








