por ANTONIO DELFIM NETTO
"SÓLIDO EQUILIBRIO FISCAL Y BUENA RELACIÓN DEUDA/PBI"
Claves de una correcta política económica en la crisis de Europa + USA
Brasil afirma que tiene un rumbo correcto en la crisis por decisiones de política económica que fue adoptando. Antonio Delfim Netto, quien fue ministro del gobierno militar, diputado federal, economista consultado por Luiz Inácio Lula da Silva y sigue prestando apoyo a Dilma Rousseff, explica aqui porqué es optimista:
S. PAULO (Carta Capital). Después de haber enfrentado con éxito el auge de la crisis 2008/2009 en los mercados financieros globales, graduando el deslizamiento y la velocidad de crecimiento cuando una buena parte de la economía mundial encallaba, Brasil aparentemente está bien preparado para una nueva fase de desaceleración.
No podemos esperar que nuestra economía permanezca todo el tiempo inmune a los efectos de la reducción de los niveles de actividad en el comercio internacional, de la producción industrial y todo lo que implica la circulación y consumo de bienes. Todo esto en una situación complicada por la rigidez de los índices de desempleo en USA y en la Eurolandia, y la confirmación del "freno de mano" del gigante chino.
Es obvio, sin embargo, que tenemos algunos triunfos importantes que nos ayudarán a seguir creciendo en medio de la desaceleración mundial, aunque a un ritmo menos fuerte, pero que no será inferior al 3%, tal como se espera para este año, y sin duda podrá mantenerse entre 4% y 5% en los años siguientes.
Creo que podemos amortiguar una buena parte de los efectos negativos que ya están produciendo en la economía mundial por lo siguiente:
1. Nuestra participación en el comercio internacional sigue siendo pequeña en relación al PIB.
2. La exportación de las manufacturas industriales es más bien pequeña (lo que es habitualmente una desventaja que en la circunstancia actual, sin embargo no hace daño).
3. Tenemos un superávit robusto en la balanza comercial y una reserva importante de divisas, que se encuentra por encima de los US$ 300.000 millones.
4. El déficit fiscal es pequeño (2,5% del PIB).
5. El endeudamiento público es bajo.
La gran lección que podemos sacar de esta secuencia de crisis, que cada semana nos reserva una sorpresa desagradable aumentando la volatilidad de los mercados financieros, es que un sólido equilibrio fiscal de largo plazo y una apropiada relación de deuda neta/PIB son las bases del éxito de una buena gobernabilidad.
La percepción de estas bases le concede a los gobiernos la capacidad de responder con eficacia y competencia en el momento de lidiar con las crisis de oferta y demanda mundial.
Les guste o no a los apocalípticos de moda, Brasil es la demostración del éxito de esa importante lección.
Además, a principios del 2do. semestre de 2011 se hizo evidente que las medidas cautelares adoptadas por el gobierno de la presidente Dilma Rousseff para mantener la inflación bajo control fueron absorbidas por los agentes económicos, renovando las expectativas de retomar la esencia de esa meta hacia diciembre 2012.
La consecuencia de esta nueva percepción es una reducción significativa de la volatilidad de los mercados financieros y el retorno de los incentivos a la inversión en el sector productivo de la economía. No diría que estamos cerca de la unanimidad, pero sin duda hoy en día hay pocos agentes económicos (incluso en el mercado financiero) que no reconocen la sabiduría de las acciones de política monetaria realizadas por el Banco Central.
Lo que se coincidió en llamar “Escenario Tombini" (N. de la R.: por Alexandre Antonio Tombini, presidente del Banco Central de Brasil), construido a partir de inteligentes decisiones para anticipar los efectos de la desaceleración de la economía mundial, ha conseguido no solamente superar el "viento en contra" desde el exterior, sino reanudar los estímulos para el crecimiento de la producción y el consumo interno.
Se hizo posible mantener la secuencia de reducción de la tasa Selic (N. de la R.: Tasa básica que fija el Banco Central), alimentando la esperanza de lograr tasas de interés real compatibles con el objetivo de mantener la economía brasileña creciendo más rápido que el resto del mundo.
En la última reunión de 2011, el Consejo de Política Monetaria, presidido por Alexandre Tombini, cortó otro medio punto porcentual, bajando la tasa Selic a un 11% por año.
Estos son hechos que nos animan a creer que, incluso con la tormenta allí afuera, la economía brasileña será capaz de sostener el esfuerzo del crecimiento basado en la expansión del mercado interno, sostenido, en parte, con la inclusión social de los trabajadores beneficiados con la corrección del salario real.
A eso se puede añadir el esfuerzo del gobierno en el control de los gastos de funcionamiento de la administración pública para permitir la asignación de fondos a los trabajos de restauración y ampliación de la infraestructura, particularmente en las áreas de transporte y energía.
Desafortunadamente, no hay manera de predecir cuánto tiempo más las economías de los países desarrollados seguirán bordeando el pantano. Hay que reconocer que la falta de estadísticas en la conducción de la gran mayoría de los países retrasará, si no impidirá, tomar decisiones para resolver los graves problemas económicos y sociales que la imprudencia política y codicia produjeron en estos últimos años.







