Tricotilomanía: Una enfermedad que va de arrancarse a comerse el propio pelo

La tricotilomanía es un trastorno que lleva a arrancarse el pelo de forma compulsiva. La cabeza suele ser la zona más frecuente que eligen los afectados para arrancarse el cabello.

Según una encuesta mundial alrededor de 20 millones de personas padecen de tricotilomanía, un trastorno que lleva a arrancarse el pelo hasta el extremo, en muchos casos, de formar calvas en la cabeza y en otras zonas del cuerpo. Las estadísticas señalan que el 1,5% de los hombres y el 3,5% de las mujeres padecerán esta enfermedad a lo largo de su vida.
La tricotilomanía es considerado un trastorno del control de los impulsos. Según el psicólogo José Manuel Quesada, afectado por este problema desde hace 40 años, se trata básicamente "de una forma compulsiva de arrancamiento del pelo que viene dada por unos momentos previos de tensión que se alivia al arrancar el cabello".
Quesada realizó una encuesta online en la que partiicparon alrededor de 100 personas durante 6 meses para sacar los patrones más comunes del trastorno, del que no se ha investigado demasiado. De este trabajo se extrae que la cabeza es la zona más perjudicada por la tricotilomanía, pues casi el 90% de los afectados se arrancan de ahí el pelo, seguido del pubis (28%), las cejas (22%) y las pestañas (18%).
Participaron muchas más mujeres que hombres (84% frente al 16%), algo que no sorprende ya que esta enfermedad afecta a las féminas en una proporción de ocho a uno respecto a los varones.
En cuanto a las situaciones que más predisponen a tirarse del pelo destacan ver la televisión (en el 92% de los casos), leer o estudiar (un 81%) y estar tumbados en la cama (76%). Más o menos la mitad se tiran viéndose en el espejo y hablando por teléfono. El 78% de los tricotilómanos recurre a arrancarse el cabello cuando está solo.
El tratamiento, tanto fármacos (antidepresivos e inhibidores de recaptación de serotonina) como terapias cognitivas o hipnosis, puede ayudar en algunos casos, pero no resulta demasiado efectivo. El 95% de los participantes en la encuesta, tanto tratados como sin tratar, reconocen que sólo han podido estar entre uno y tres días sin tirarse del pelo. "Aguantar más tiempo es una tarea realmente complicada", afirman.