Los ojos estarán puestos hoy en la Fed: Confirman la teoría de que el rumbo argentino seguirá siendo inflacionario

Los ojos de los mercados mundiales estarán fijos hoy sobre la Reserva Federal (Fed), que realizará una de sus reuniones más esperadas para decidir si es viable modificar los tipos de interés en un momento en que la economía estadounidense se está desacelerando. Pero algunos economistas opinan que va a ser peor el remedio que "la enfermedad", debido a que todavía hay presiones inflacionarias. The Wall Street Journal publica hoy en su portada una encuesta que indica que lo que más le preocupa a los estadounidenses es la inflación.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente 24) Los ojos de los mercados mundiales estarán fijos hoy sobre la Reserva Federal (Fed), que realizará una de sus reuniones más esperadas para decidir si es viable modificar los tipos de interés en un momento en que la economía estadounidense se está desacelerando. Pero algunos economistas opinan que va a ser peor el remedio que "la enfermedad", debido a que todavía hay presiones inflacionarias. The Wall Street Journal publica hoy en su portada una encuesta que indica que lo que más le preocupa a los estadounidenses es la inflación.
Los mercados de todo el mundo esperan hoy expectantes que la Reserva Federal (Fed) baje los tipos de interés entre un 0,25 y un 0,5% (están en el 5,25%). Hay miedo de que la desaceleración de la economía de USA, propiciada por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, acabe causando una recesión. Curiosamente, no todos los americanos piensan lo mismo.
Es que según una encuesta realizada por The Wall Street Journal en base a una a 3.000 entrevistas de ciudadanos estadounidenses indica que lo que más le preocupa a la población es una creciente inflación. Y que baja los tipos puede representar un serio error a medio plazo.
 
Sin embargo, el mercado espera que el banco central de Estados Unidos haga un gesto para afrontar la crisis en el sector de los préstamos hipotecarios de alto riesgo (los subprime), pero existen dudas sobre la amplitud de la eventual reducción de los tipos de interés. Algunos se preguntan si será de 25 o de 50 puntos básicos.
En tanto las acciones bajaron el lunes en medio de un ambiente de nerviosismo de cuál decisión tomará la Reserva Federal.
A la fecha, la tasa de inflación es de 2.7% a nivel de ese país y en el sur de la Florida es de 4.4%.
En suma, el titular de la Fed, Ben Bernanke, se enfrenta a la primera y auténtica prueba de fuego con una alta posibilidad de que, sea cual que sea el sentido de su decisión, le caiga una buena lluvia de críticas. Es que el ajuste o no de la tasa de referencia será una señal del camino adoptado por la Fed para afrontar la actual crisis de crédito. Si bien todo parecería indicar un recorte, esto podría también conllevar efectos adversos con daños al sistema económico.
Mientras tanto, las inyecciones de liquidez de la Fed continúan. Ayer puso en el sistema US$ 16.750 millones a través de operaciones de recompra de deuda pactadas a un día.
Para colmo ha salido a realizar declaraciones Alan Greenspan -que acaba de emerger para presentar su autobiografía, "Tiempos Turbulentos"-. Su predicción es que en 2030 los tipos de interés estarán en el 10%. Interesante cifra. Si eso es así, significará que la inflación se habrá desbocado. ¿Y qué habrá hecho desbocar la inflación? Los precios de la energía. Sobre todo, el petróleo. ¿Por qué? Menor producción y, probablemente, crisis políticas de gran impacto en el Oriente Medio. Para entonces, las aerolíneas de bajo costo serán un recuerdo del pasado y el litro de gasolina costará dos euros.
 
El auxilio que la banca pública inglesa debió darle a Northern Rock para evitar la asfixia de iliquidez corrió el último de los velos sobre el problema que tuvo su epicentro en el mercado de crédito inmobiliario de USA. Hasta que la cola de ansiosos ahorristas se formó frente a las sucursales de Northern Rock en Inglaterra, dominaba la creencia de que todo era problema de Estados Unidos y de la Europa continental. Esta fantasía de insularidad es algo que, como se ve ahora, la globalización no tolera.
Lo que ya no hay es lo que era relativamente común en las evaluaciones de funcionarios y economistas de USA: la insistencia en que la crisis financiera no era tal y, en todo caso, a lo sumo si habría en el futuro un aterrizaje suave para el sector inmobiliario. El tiempo de ese discurso ingenuo quedó atrás.