Los dueños de la Fórmula 1 son financieros y viven en Londres

El capital riesgo ha puesto sus miras en el mundo de la alta velocidad sobre ruedas. CVC entró en la Fórmula 1 para poner paz en los boxes y, de paso, para hacer un buen negocio con la gran competición del motor.

MADRID ( Expansión). Nunca se les ve por el glamouroso pit lane de la Fórmula 1, ni acuden a las fastuosas fiestas que organizan las escuderías en los Grandes Premios. Ellos son los desconocidos dueños del gran circo del motor. Desde su sede londinense en la City, la firma de capital riesgo CVC es propietaria, desde 2005, de la empresa que gestiona una competición que siguen más de 2.000 millones de personas en todo el mundo.
Su desembarco en el negocio se produjo gracias a una crisis: la del gigante de los medios de comunicación Kirch, propietario a principios de esta década del 75%  de las acciones de Slec –el resto estaba en manos de Bernie Ecclestone–, el holding gestor del gran circo del motor.
Agobiado por las deudas generadas, en parte, por el ingente dinero invertido en hacerse con  los derechos de la  Fórmula 1 o del Mundial de Fútbol, Kirch presentó en 2002 la mayor suspensión de pagos de la historia de Alemania, con un endeudamiento de € 6.500 millones.
Para saldar sus préstamos, los bancos acreedores de Kirch se hicieron con su participación en Slec. Su llegada puso en pie de guerra a Ecclestone, que veía amenazado su poder sobre el campeonato el motor. El asunto llegó hasta los tribunales.
En esos días, el empresario británico también se enfrentaba a varias poderosas escuderías (entre ellas McLaren) que, hartas de su poder, amenazaban con formar su propio campeonato si no recibían más dinero por su participación en el campeonato.
En medio de esa crisis, que amenazaba el futuro de la Fórmula 1, apareció CVC para poner paz.
a firma aportaba un plan a largo plazo, un importante conocimiento en el mundo del motor y, lo más importante,  podía mediar en el centro de tantas disputas personales.
El acuerdo suponía que CVC adquiría las acciones de los bancos y de Ecclestone, aunque el magnate seguía poseyendo una pequeña participación en la empresa y continuaba como su máximo ejecutivo. Los equipos aportaron su granito de arena al acuerdo, al renovar su participación en la Fórmula 1.
"Aparecimos en plena disputa y les preguntamos si podíamos ayudar comprando el negocio y siendo un accionista que hiciera lo máximo para sacarlo adelante", recuerda Nick Clarry, director general de CVC. "Bernie nos preguntó: ¿por qué vosotros chicos?. Y le dije: llama a Carmelo (Ezpeleta, consejero delegado de Dorna)". Esta empresa, que gestiona los derechos del Mundial MotoGP, fue la 1ra. inversión de CVC en el mundo del motor, lo que convertía a la firma británica en toda una experta en la gestión de eventos deportivos.
La entrada de CVC en la Fórmula 1 aportó profesionalidad a un negocio caracterizado por su opacidad y oscurantismo.
"La filosofía de CVC es que no gestionamos el negocio; invertimos en él. Compramos la empresa, nos sentamos en el consejo de administración, vigilamos que haya un buen gobierno y nos involucramos en las decisiones estratégicas. Eso sí, el día a día lo lleva Bernie, que es un empleado más del grupo y rinde cuentas al consejo", comentaba Nick Clarry, en una reciente entrevista con 'Financial Times'.
La firma no dudó en entrar en la Fórmula 1 cuando hizo la 'due diligence' de Slec y descubrió las cifras que manejaba. La Fórmula 1 obtuvo unos ingresos de US$ 1.072 millones (€ 777 millones), con un ebitda (beneficio bruto de explotación) de US$ 526,6 millones en 2006, lo que supone un margen récord del 49%.
El negocio ha sido tan rentable que CVC ha logrado refinanciar la deuda de Fórmula 1 por un importe de US$ 2.920 millones, operación capitaneada por Royal Bank of Scotland y Lehman Brothers. La refinanciación ha permitido a CVC cubrir parte de la inversión realizada hace tan sólo dos años. En esto ha tenido mucho que ver la confianza de los bancos en la compañía, señalan fuentes financieras, pero sobre todo las cifras económicas de la Fórmula 1.
Con la entrada de CVC, los equipos también ganaron  poder en la competición.
Durante años, la mayor parte del dinero iba a parar a manos de Ecclestone y sus socios, mientras que los equipos sólo recibían el 47% de los derechos de televisión. Además, no  veían nada de la explotación comercial de los paddock y las vallas publicitarias de las carreras, entre otros derechos.
Con el nuevo acuerdo, las escuderías reciben el 50% de los ingresos por todos los conceptos.
Además, han logrado participar en las decisiones estratégicas de la competición con el nombramiento de 2 consejeros (el consejero delegado del gigante de la comunicación publicitaria WPP, Martin Sorrell, y el presidente de Nestlé, Peter Brabeck-Letmathe), que velan por sus intereses y el buen gobierno de la competición.
Por últimos, los equipos y la Fórmula 1 han creado un grupo de trabajo para estudiar conjuntamente cómo mejorar el espectáculo de la competición. Al frente de todo, está CVC, el desconocido pacificador de la Fórmula 1.
CVC es un viejo aficionado al mundo del motor y de las carreras. Tras entrar en Dorna, gestor del Campeonato de MotoGP a finales de los noventa, entró, también en España, en el grupo de certificación de vehículos Itevelesa, y, ya en 2005, en Fórmula 1.
Las autoridades comunitarias le obligaron, eso sí, a salir antes de las motos.  Con fondos de € 20.900 millones bajo gestión y con 44 compañías en cartera con 309.000 empleados en todo el mundo, CVC es uno de los gigantes del capital riesgo. Este año, ha participado en inversiones tan destacadas como la compra del fabricante de maletas Samsonite, valorada en más de € 1.300 millones.
En el mercado español, CVC ha hecho algunas de las operaciones más destacadas. Además de las mencionadas, la firma que dirige Javier de Jaime controla el fabricante de envases metálicos para la industria alimentaria Mivisa y es el propietario de la cadena de tiendas de moda, Cortefiel, junto a los fondos PAI y Permira. También posee el grupo de restauración Zena y el fabricante de cosméticos The Colomer Group.
En la actualidad, la oficina de Madrid está volcada en una posible oferta pública de adquisición (opa) sobre el 100% de Altadis, en cuyo proceso compite con Imperial Tobacco. En los próximos meses, debe decidir si mejora la oferta formulada por la británica, que valora la tabaquera en € 16.200 millones de  (incluida deuda).