El comandante del rompehielos 'Almirante Irízar', capitán de fragata, Guillermo Tarapow, señaló anoche que "si (el barco) se hubiera hundido antes que mi tripulación hubiera sido rescatada, me hubiera hundido con el buque".
Más de un millar de personas le brindaron un respetuoso y afectuoso recibimiento a la treintena de hombres que cumplieron la tarea de regresar a puerto al rompehielos 'Almirante Irízar'.
Tarapow saludó brevemente a sus familiares, entre los que se encontraban su padre, Anatol Tarapow, quien también realizó campañas antárticas, y su hermano Fernando, quien integró en 4 ocasiones la dotación del 'Irízar'.
"Nadie quiere lo que no conoce, nadie defiende lo que no ama y nadie da lo que no tiene. Ustedes están aquí porque conocen al 'Irízar' y lo quieren; nosotros lo defendimos porque también lo amamos y todos los que están aquí, los medios de prensa y el público en general, tiene lo mismo que avivó a esta tripulación para sacarlo del fuego y ganarle ese 85% que nos quiso quitar", dijo ya en tierra firme el capitán de fragata Guillermo Tarapow.
"El fuego no pudo, a pesar de una pulseada de 10 días y 8 incendios que, si bien no nos hizo dudar de nuestras fuerzas, por momentos hizo lo posible por arrebatárnoslo de una forma imprevisible, completamente instantánea y rápida", aseguró.
"Yo sabía que tenía que permanecer a bordo hasta tanto asegurar el salvataje de mi tripulación, ser capitán es un rol que está por arriba de la persona y no iba a ser yo el comandante que iba a distorsionar ese rol para todas las marinas del mundo", dijo Guillermo Tarapow tras arribar a la Base Naval de Puerto Belgrano.
10 días después del incendio sufrido frente a las costas de Puerto Madryn, el buque insignia de la Armada quedó apostado en la dársena ubicada junto a la plaza de armas capitán de fragata Sergio Gómez Roca, en la Base Naval Puerto Belgrano.
El marino dijo: "No hice más que lo que tenía que hacer en ese momento, asegurarme que toda mi tripulación hubiera abandonado el buque y mi segunda preocupación era si alguien hubiera muerto en el incendio recuperar su cuerpo para traerlo a la familia, pero yo no sé que hubiera pasado con mi vida si algo de ello hubiera pasado".
El tren de remolque que acercó al 'Irízar' a inmediaciones de la dársena fue realizado por el aviso 'Suboficial Castillo', que efectuó las tareas desde la proa del rompehielos.
Luego trabajaron 5 remolcadores, los cuales posicionaron a la embarcación hasta que se echaron amarras. Esta labor quedó cumplimentada a las 20:48 en la dársena.
El 'Irízar' permanecerá allí hasta que se realice una evaluación de los daños y se determine un eventual ingreso a dique seco, e incluso determinar su futuro destino con la finalidad de completar su reparación.
Al ser consultado sobre las causas del incendio del rompehielos, Tarapow informó que "fue en el motor Nº2, que teníamos, nuevo. Se le había hecho el service que le corresponde por la cantidad de horas de uso, lo habíamos probado en todas las exigencias del protocolo y aprobada esta reparación por el representante del motor en el país".
"El motor estaba impecable, sin embargo se produjo una ruptura en una tubería de provisión de combustible por encima del motor que salpicó al otro en el lugar donde está mas caliente. Fue instantáneo y se produjo la rotura total de esa tubería presurizada a 2 bar, dos kilogramos por centímetro cuadrado de presión", explicó.
"Tiró combustible y en menos de 3 minutos fue una bola de fuego. Fue excepcional porque en 30 años de marino y en muchas lecturas nunca ví algo así", comentó.
Tarapow agregó que el incendio "fundió el motor de aluminio, que funde a 600ºC, o el bronce a 900ºC, o el hierro a 1.500ºC, y eso está fundido".
En el caso de la flotabilidad del buque, el comandante expresó que "estaba comprometida porque una temperatura de 1.500ºC ocurren dilataciones que produjeron el corte de algunos tornillos de las placas de metal, entonces la seguridad estaba comprometida y la estabilidad también".
"Durante las dos horas y media que combatimos el incendio metimos cerca de 270 toneladas de agua de mar intentando confinarlo", agregó.
Tarapow señaló que "el resultado era menos que incie. Era confirmado que el buque estaba predestinado a estallar porque a bordo teníamos 1 millón de litros de combustible diesel, 100.000 de gasoil antártico y casi 40.000 litros de combustible de aeronavegación, una verdadera bomba de tiempo".
Sobre la decisión de evacuar la nave, el capitán de fragata dijo que "hay decisiones para las cuales uno se prepara a lo largo de toda la vida, y hubo una evaluación que en ese momento se hizo en el buque de absolutamente todos los profesionales que asisten a un comandante, que son fuentes de información. La decisión fue muy sencilla: en ese momento habíamos combatido con todos los medios disponibles con todo el profesionalismo y procedimientos", explicó.
"Indudablemente genera una gran pena porque el rompehielos venía de una campaña antártica exitosa, estábamos con la tripulación listos a volver a zarpar para los próximos compromisos del año polar internacional", agregó.
Tarapow informó que, al iniciarse el incendio, "lo primero en que pensaba era en la gente que estaba confiada en mi mando, como la tripulación, los científicos, invitados especiales como el periodismo, esa era la principal prioridad y preocupación que siempre tuve".
Al ser consultado sobre si sentía un héroe, él dijo que "nadie da lo que no tiene y en mi caso sale desde mi familia, que es naval, y seguramente en el caso de ustedes que también han tenido una familia, muchos de los valores se comienzan a inculcar en la casa de cada uno y se van construyendo a lo largo del tiempo"
"En toda esta situación me sentí completamente en paz, no me siento un héroe porque me siento igual a todos, porque todos hubieran combatido con la misma pasión que hicimos nosotros", comentó.
"Me quedé a solas con Dios después de haber chequeado camarote por camarote, pasillo por pasillo, cámara por cámara, de los que no estaban tomados por el fuego y entonces me comuniqué con los buques mercantes que nos estaban asistiendo", agregó.
"Nadie quiere lo que no conoce, nadie defiende lo que no ama y nadie da lo que no tiene", recordó el capitán Tarapow
"Si ustedes vieran dónde se originó el fuego, comprenderían mejor lo que fue la epopeya de estos 10 días, en la cual hay cientos de héroes conocidos y anónimos que contribuyeron a que pudiéramos recuperar, en una situación compleja, el 100% de la tripulación, científicos, civiles y a gente que estaba como pasaje a bordo", dijo el comandante del 'Irízar', Guillermo Tarapow, en la Base Naval de Puerto Belgrano.
21 de abril de 2007 - 00:00







