Escandalosa presentación de Alejandro Sanz en un juzgado de Miami

Una extorsión sobre un hijo no declarado: es el eje de la trama que vive Alejandro Sanz, un cantante que hace días llenó el estadio River Plate, y que ahora deberá resolver el escándalo en un tribunal de Miami.

MADRID ( ElConfidencial). Como en la película 'El Honor de los Prizzi', el próximo 30 de abril, Alejandro Sanz comparecerá ante la Corte de Miami para resolver el contencioso que mantiene contra uno de sus empleados y la pareja de éste, un personaje peculiar al que en su día me definieron como la versión corregida y aumentada de la señora Denvers, el ama de llaves de Rebeca.
Una vista judicial que se ha retrasado en un par de ocasiones y que ahora contará con la presencia en vivo y en directo del cantante, que de esta forma pretende zanjar toda especulación sobre su vida privada.
Sanz interpuso una demanda por extorsión y robo contra ellos. El supuesto chantaje fue el motivo por el cual Alejandro envió un comunicado a los medios explicando que era padre de un hijo hasta ese momento desconocido para el gran público.
No así para el entorno más cercano, al que además de los amigos y familiares, también pertenecían Carlos González y Sylvia Helena Alzate, los ahora encausados.
Todos ellos compartían el secreto de la existencia de Valeria Rivera, la madre de Alexander, y también sabían de la repercusión mediática que esta historia privada podía tener en España.
De hecho, cuando Alejandro Sanz tomó la decisión de publicar el asunto, el ex empleado traidor ya tenía intención de contar las intimidades de su jefe en programas de televisión.
"Carlos González era más que un trabajador a sueldo, era amigo de Alejandro y compartía con él muchas confidencias. Empieza como asistente doméstico –surte la despensa, recoge a los amigos en el aeropuerto, prepara el barco- para acabar como hombre de confianza con acceso a información íntima e incluso sin tener que dar cuentas de los gastos diarios de la casa", me explicaba Rafaela Chacón, novia del que fuera gestor del patrimonio de Alejandro Sanz.
Por eso la traición fue una puñalada trapera que no se esperaba y que efectivamente podía haberle hecho mucho daño. No en vano, González manejaba documentación personal suya.
En un primer momento los abogados de Sanz solicitaron que las audiencias del juicio se llevaran a cabo a puerta cerrada para evitar precisamente que las pruebas que presenta Lonnie Richardson, la defensa de la pareja, puedan ser utilizadas públicamente.
La vida en la casa de Miami cambió radicalmente cuando murió el administrador Vicente Ramírez y la pareja de traidores da un golpe de estado convirtiéndose en el eje central de la casa. Hacen y deshacen a su antojo. No hay nadie para frenarlos, sobre todo a Silvia. Jaydi Michel no para en casa y Sanz va a su bola.
Las amenazas surgen cuando el cantante reacciona y decide despedirlos. En aquel momento, y según la información que obra en poder de la jueza de Miami, Cristina Pereyra, se pone en funcionamiento la maquinaria para hundir al cantante. Según la instrucción del caso, las amenazas que le hicieron llegar a través de un intermediario Juan Ramón Ramírez, director de una de las empresas de Alejandro fueron que "él y Silvia estaban trabajando fuertemente para crear un escándalo y destruirle".
En un principio Carlos González pidió US$ 500.000, y parece que después pidió US$ 100.000 más. Esa era la cantidad en la que cifraba su silencio y que suponía no facilitar a extraños la información confidencial e íntima de Sanz, incluida su paternidad e imágenes de situaciones comprometedoras.
Enterado de las intenciones de su ex empleado, solicita una orden para poder grabar las conversaciones que mantenga con ellos y que ésta posteriormente se pueda utilizar como prueba judicial. Como así fue. Estas grabaciones son la parte más importante del juicio, ya que tanto González como Alzate aseguran que todas las acusaciones contra ellos son falsas y que no se han llevado nada que no fuera suyo.
Entre la documentación presentada en la Corte figuran datos de cómo el ex hombre de confianza enseñó a una persona del entorno del músico una notebook con videos, fotografías y datos muy personales para demostrar que no iba de farol. Es decir, que tenían suficiente información para montar un escándalo importante que coincidiría con la presentación y gira del nuevo trabajo del artista. Dentro de un par de semanas sabremos la verdad.
Por lo demás, y como me contaba la propia Valeria Rivera, convertida en personaje público por obra y gracia del supuesto chantaje: "Para él fue una liberación contar que existíamos porque se quitó de encima esa presión. Ahora es superfeliz. Me alegro por él y por nuestro hijo. Alexander es un niño feliz de la vida. Sumamente brillante. Tiene una personalidad muy acusada. Le gusta la música, pintar, el arte. Se da cuenta de todo. Por ejemplo, si yo llevo un par de zapatos nuevos me dice: "Mami, ¿y esos zapatos?, qué lindos", o: "Mami, estás muy sexi". Es increíble. Por el momento no recibe ninguna educación musical pero aunque no se la dé, lo hará por su cuenta porque lo lleva en la sangre".
Valeria Rivera quiere que "nadie olvide que la paternidad sale a la luz porque hay alguien que quiere presionarle. De lo que sí estoy muy contenta es de que nadie que tuviera que ver conmigo habló, ni me traicionó. Padecí una paranoia tremenda porque me di cuenta de que más gente de la que yo tenía el control sabía que existía el niño".