Argentinos 2007, herederos (satisfechos) de un modelo corrupto

La descomposición democrática de la República asume un claro perfil de corrupción, que el transcurso del tiempo impone como estilo, por ausencia del control parlamentario. O sea que los legisladores son protagonistas, no observadores ni víctimas, de la degeneración institucional y social. Un muy interesante editorial del diario tucumano 'La Gaceta'.

SAN MIGUEL DE TUCUMÁN ( La Gaceta). El duro destino histórico de la democracia argentina concebida como escala para la lucha por el poder y no como gobierno representativo, ha querido que sea La Rioja el testimonio más inmediato y precursor de esa bacteria política que causa estragos institucionales en múltiples situaciones de la República.
Inmediato, porque todavía perduran los efectos de la crisis con perfiles delictivos que ha conmovido a los argentinos; y precursor, en la medida que fue allí donde en 1986, siendo gobernador el ex presidente Carlos Menem, impuso la reelección ilimitada, emulada por los de Santa Cruz, Néstor Kirchner, y de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá. Catamarca y Formosa completan ese grupo donde la perdurabilidad de tres gobernadores se interrumpió al acceder a la Presidencia de la Nación.
El sexto intento de reelección ilimitada, frustrado, se produjo en Misiones después de la crisis de 2001 y probablemente tuvo como raíz de su fracaso el enérgico clamor de "que se vayan todos".
Ni siquiera la presencia personal del presidente Kirchner junto al gobernador cuya única propuesta reformadora fue la reelección sin límites, impidió que los misioneros, pese a su elevada pobreza, se opusieran, conmoviendo al país y dando un ejemplo que afectó al poder central.
Ese capítulo negro de la reelección ilimitada ha tenido particularidades propias del poder absoluto, Una de ellas, el nepotismo, que en el caso del gobernador suspendido y sometido a juicio político, Ángel Maza, se manifiesta con una treintena de familiares en cargos públicos.
Otro modelo es el de la familia Rodríguez Saá, en San Luis, donde los hermanos Adolfo y Alberto gobiernan alternativamente, tras imponer la reelección indefinida y eliminar de la vieja Constitución provincial la prohibición sucesoria de familiares hasta cuarto grado.
Singular también es el hecho de que como convencional constituyente de 1994, Néstor Kirchner se opusiera a la reelección presidencial y luego la impulsara en su distrito hasta ser elegido por tercera vez.
Por lo demás, la eventual candidatura sucesoria de la primera dama forma parte ya de la promoción oficialista, y su propio esposo suele chancear con ella en sus discursos.
Otra singularidad del modelo de reelección ilimitada ha sido recientemente la demostración de que el mismo tiene filiación justicialista, ya sea por la militancia de sus practicantes, o bien como en el caso de Catamarca, mediante el sistema de cooptación sin control que debilita a los partidos como organizaciones intermedias de la democracia representativa.
Únicamente Mendoza y Entre Ríos (N. de la R.: Y Santa Fe) carecen de reelección en sus constituciones, pero la penetración de recursos de la caja presidencial ha sido tan considerable e influyente que su gobernador radical, Julio Cobos, figura como meritorio para la futura fórmula presidencial oficialista.
En este caso y en el de Catamarca, el proceso de descomposición democrática que vive la República asume un claro perfil de corrupción que el transcurso del tiempo va imponiendo como estilo por carencia del debido control parlamentario.
No existe un solo antecedente en el Congreso desde la concesión de superpoderes al Poder Ejecutivo, especialmente para la disponibilidad de recursos sin control adecuado, sobre pedidos de informes y menos de alguna interpelación relacionada con esas situaciones, las cuales han contribuido, con la carencia de la reforma política largamente esperada, a la virtual destrucción de los partidos como renovadores generacionales de la política.