Aporte argentino para evitar las caries con anticuerpos de los huevos de gallina

'Streptococcus mutans' es la bacteria siempre presente en el inicio de las caries humana. Un grupo de investigadores argentinos logró demostrar que anticuerpos extraídos de la yema de los huevos de gallina sirven para prevenir las caries humanas, y que ese producto podría incorporarse a chicles u otros alimentos funcionales como una nueva estrategia para el control de la enfermedad.

En busca de un método eficaz para controlar la aparición de caries en la población, científicos del Instituto Nacional de Tecnología Agrícola (INTA) encontraron anticuerpos de gallina específicos contra la bacteria considerada clave para el desarrollo de la enfermedad en las piezas dentales: 'Streptococcus mutans'.
Así, en modelos de resina, el equipo comprobó que la aplicación local de estos anticuerpos, denominados inmunoglobulinas, ayuda a disminuir en forma significativa el número de colonias de bacterias capaces de adherirse a los dientes.
"Las inmunoglobulinas contra las caries humanas -explicó Florencia Mangiapane, de la agencia CyTA del Instituto Leloir- fueron obtenidas especialmente a partir de distintas cepas aisladas de un grupo de pacientes, e inoculadas en gallinas del bioterio avícola de la Estación Balcarce del INTA. Y este avance, fue presentado a modo de póster en el último Congreso de Odontología del Mercosur, donde obtuvo el primer premio en la categoría trabajo científico profesional".
"En las aves, las inmunoglobulinas de la sangre son transferidas a la yema del huevo, en concentraciones muy altas. Naturalmente los anticuerpos se producen contra patógenos de las gallinas, pero quedó demostrado que se puede aprovechar la capacidad de la gallina de producir anticuerpos específicos contra patógenos humanos, y emplearlos en la prevención de las enfermedades del hombre", destacó la odontóloga Soledad Pérez Lozano, quien está realizando su doctorado en la facultad de Odontología de la UBA sobre la base de este proyecto de investigación, dirigido por Horacio Terzolo, del INTA, y Marta Negroni, de la UBA, y en el que también intervino Pablo Chacana, del CONICET.
Según explicaron los investigadores, la avicultura industrial ya tiene estandarizada la producción de gallinas, lo que facilita la inmunización de cada ave. Pero la ventaja más importante es que esta tecnología no es invasiva, porque el sangrado de los animales -necesario cuando se trabaja con mamíferos- se reemplaza por la recolección de huevos, una metodología que tiende al bienestar del animal.
Para evaluar la efectividad de las inmunoglobulinas específicas de gallina, Terzolo, Pérez Lozano y Chacana trabajaron con piezas dentales de resina compuesta, un material de restauración con el que se suelen rellenar los dientes cariados.
A través de una colorimetría, observaron una importante disminución de la adherencia de las bacterias sobre las piezas dentales a medida que se agregaban anticuerpos. Y también comprobaron con el microscopio óptico que ante la presencia de las inmunoglobulinas, la cantidad de colonias bacterianas descendía significativamente.
Los científicos, satisfechos por los resultados de la investigación, pretenden ahora hacer pruebas en humanos para que el avance se transforme en un producto concreto.
Y para ello, ya se han formulado distintas ideas de aplicación, como por ejemplo, incorporar las inmunoglobulinas en un enjuague bucal o un gel de aplicación nocturna para pacientes con propensión a las caries, o introducirlas en yogures, leches cultivadas y hasta gomas de mascar para prevenir su aparición.
"Necesitamos conseguir el apoyo de entidades gubernamentales o privadas que quieran invertir en este avance científico. Serían estudios simples y sin riesgo, porque las inmunoglobulinas de yema de huevo son totalmente inocuas y, de hecho, forman parte de la dieta normal", señaló Horacio Terzolo.
Los especialistas que participaron de la investigación aclaran que antes de elegir un producto determinado, se necesitará evaluar su inserción en un plan sanitario a largo plazo, si el interesado en aplicarlo es el Estado, o llevar adelante un estudio de mercado en el caso de la industria privada, ya que habría que abrir nuevos canales comerciales hasta ahora inexplorados.