USA y Brasil, que acumulan juntos cerca del 70% de la producción mundial de etanol y ahora cerraron una alianza que incluiría también a Colombia y Perú, en América del Sur; a El Salvador, Guatemala y Honduras, en América Central, y a Haití y a la República Dominicana, en el Caribe.
Pero según quedó confirmado hoy por medios como La Nación, la Argentina no integra la iniciativa por ahora, según indicaron diplomáticos argentinos, aunque podría sumarse luego. "Recién empezamos a transitar el camino de los biocombustibles, aun cuando nos beneficiemos por el aumento en los precios del maíz por la demanda para etanol", comentó uno de los diplomáticos consultados.
Queda claro que el accionar de los gobiernos de USA y de Brasil buscan una alianza para promover la producción y comercialización de biocombustibles en el hemisferio y así reducir su dependencia al petróleo y protegerse de los golpes de timón del presidente venezolano, Hugo Chávez.
La Argentina no integra la iniciativa por ahora, según indicaron diplomáticos argentinos, aunque podría sumarse luego. "Recién empezamos a transitar el camino de los biocombustibles, aun cuando nos beneficiemos por el aumento en los precios del maíz por la demanda para etanol", comentó uno de los diplomáticos consultados.
Pero, ¿le conviene a la Argentina no integrarse? Vale resaltar que a simple vista que las energías renovables (hidroelectricidad y etanol, sobre todo) ya constituyen más del 40% de la mezcla energética primaria en Brasil –y a pesar de que la intensidad energética haya bajado a lo largo de las últimos tres décadas–, el peso de los hidrocarburos ha aumentado y el crecimiento de las emisiones de gases invernadero ha sido paralelo al crecimiento de la demanda brasileña.
De todas formas, en materia energética Brasil tiene algunas fuerzas tradicionales y ciertas capacidades nuevas. Desde hace tiempo es el segundo productor (tras USA) y el primer exportador del mundo de etanol (un derivado de la caña de azúcar). Hasta ahora el desarrollo de esta fuente ha sido relativamente limitado por la infame volatilidad del ciclo económico brasileño y la consiguiente escasez de capital a largo plazo con tipos de interés razonables.
Con un poco de suerte y la continuidad de la buena gestión brasileña (tanto macroeconómica como energética) es posible que Brasil se convierta un día en un importante exportador neto de energía –o por lo menos en un país autosuficiente con menos dependencia y vulnerabilidad externa–.
Absurdo accionar K al excluirse del nuevo pacto Bush-Lula para reducir la dependencia del petróleo
USA y Brasil cerraron una alianza contra Chávez para reducir su dependencia al petróleos. Del pacto también participaron otros países que elaboran biocombustibles: Pero la Argentina se excluyó de este accionar. ¿Le conviene a la Argentina alejarse de Brasil y USA? Vale resaltar que entre todos los países de América Latina, Brasil se está convirtiendo en uno de los más sorprendentes e interesantes en el contexto energético. En una zona donde la cuestión energética parece complicarse cada vez más para la gran mayoría de los países –incluso para los grandes productores tradicionales como México, Venezuela y Argentina– el único país que está experimentado cambios claramente positivos en este sentido es Brasil.
26 de enero de 2007 - 00:00







