NEW YORK (
Hernanii). Hace un rato, a las dos menos algo de la madrugada, volvía de comerme un sandwich bastante malo en un diner a dos cuadras de casa. En mi sobaco derecho, una novela de un joven escritor argentino. En la puerta de casa, dos negros, uno adulto y otro púber, revisando la basura, como cartoneros, pero con menos logística: ni carrito ni cuchillos ni división del trabajo. No es la primera vez que los veo, las noches de los jueves o los domingos, justo cuando están sobre las veredas las bolsas con basura reciclable. En Manhattan esto no pasa, pero Brooklyn es siempre un pasito más cerca de Buenos Aires.
En las semanas que me pasé sin hacer posteos de actualidad extra-futbolística, cada tanto se me ocurría alguna grajea, algún comentario, alguna contradicción que en otra época convertía con poco esfuerzo en un post disfrazable de canchero. Últimamente me dio más pereza, y otros se me adelantaron.
Después de las elecciones de México, cuando empezó el parloteo sobre la paridad de las elecciones y de que había muchas sociedades "polarizadas" (esto dicho, por supuesto, como quien dice: "¡qué barbaridad!"), tuve ganas de escribir que no era más que una coincidencia aritmética, sobre todo en el caso de México, en el que un tercer partido había sacado el 20% y los dos principales se habían recontracorrido al centro al final de la campaña.
Cuando estaba meditando escribir algo, leí algo muy parecido en
El Criador de Gorilas, y por supuesto, privado de la primicia, perdí el entusiasmo.
Cuando Artemio López se empezó a quejar de que los diarios estaban midiendo mal las diferencias entre ricos y pobres, porque medían la diferencia "de veces" entre los extremos más ricos y los más pobres y que eso no refleja bien la distribución del ingreso, quise buscar frases de Artemio en el pasado condenando la brecha, y no fue difícil. ¡Artemio se hizo famoso diciendo "
xxx veces"! Pero tampoco lo hice.
Hoy, cuando
La Ciencia Maldita mostró la poca tristeza que ha generado en Argentina el colapso de la Ronda de Doha, volví a pensar en el extraordinario poder que tiene la Unión Industrial Argentina sobre la prensa económica porteña. "Hay que proteger a la industria para así poder exportar", me dijo, la penúltima vez que estuve en Buenos Aires, un buen amigo periodista que jura no estar en manos de la UIA, sin darse cuenta que lo que dice es como pedir que el contrario juegue sin arquero y nosotros con dos.
Si todos ponen el catenaccio comercial, al final los partidos terminan cero a cero y nadie mete goles. Ahora se vendrán los acuerdos de comercio bilaterales y ahí sí que los equipos chicos y medianos van a tener más problemas para sacarles la pelota a los grandes, que juegan con 14. Quizás todavía no haya llegado el momento adecuado (¡casi pongo "histórico"!) para la mentalidad ofensiva del bielsismo exportador, pero en algún momento deberemos hacerlo.
El techintismo bilardista sirve para ganar partidos, pero no campeonatos. No es que esté todo mal: en cuestiones comerciales el gobierno es como el Coco Basile: sensato, pero sin una sola idea novedosa.
[Al final me enstusiasmé con lo de Artemio, qué vachaché. Esto decía el hombre fuerte de Consultora Equis hace pocas semanas en su
happy-K blog:
En esta nota publicada ayer martes 4 de julio en el matutino Página 12, Maxi Montenegro sugiere que la distribución del ingreso empeora durante la gestión Kirchner y propone para demostrarlo un análisis centrado en la evolución de la brecha polar de ingresos entre el 10% mas rico y más pobre de perceptores. Es una hipótesis general periodísticamente atractiva y en particular fácilmente comunicable. Hay sin embargo un problema, es una hipótesis falsa.
Y cosas como ésta decía Artemio años
en noviembre de 2001, cuando le poníamos presión "al modelo":
Artemio López, de la consultora Equis, le dijo a Clarín que la distancia de 14,6 veces entre ricos y pobres es "la peor brecha de desigualdad en la distribución de los ingresos de la que se tiene registro estadístico , superando incluso a las registradas en las ondas hiperinflacionarias..."
Por
la misma época:
Antes de la década del '80, la sociedad argentina presentaba un aspecto social más equilibrado, en que los sectores más pobres y los más ricos recibían una proporción más parecida del producto bruto interno. El estudio dirigido por Artemio López, de EQUIS, indicó que el 20% más rico se queda con casi la mitad del PBI.
En una nota de Miguel Bonasso para Página/12,
poco antes de las elecciones de 2003 y en plena campaña kirchnerista:
Según Artemio López, [Santa Cruz] es "la provincia con mejor distribución de la riqueza y con menos cantidad de pobreza después de la Capital Federal. Mientras la media de diferencia de ingresos en el país es de 40 veces (entre los más ricos y los más pobres) en Santa Cruz es de once veces".
O (buscar bien abajo):
En opinión de Artemio López, responsable de Equis, en 1991 un argentino rico percibía 15 veces el ingreso que registraba su compatriota más pobre, pero ahora ese margen es de 26,1 veces.
Ahora Artemio quiere que usemos el
Coeficiente de Gini, que es más complejo pero mide mejor la distribución de la riqueza.
Estoy de acuerdo: Gini rules. Pero que no se olvide Artemio de que durante mucho tiempo él también se llenó de titulares con la palabra "veces". ]
Picante cuestionamiento a las contradicciones de Artemio López
El autor, periodista y escritor premiado (una investigación suya sobre argentinos en 'la City' de Manhattan en los días del derrumbe argentino, acaba de ganar un galardón internacional). reflexiona sobre escritos del consultor presidencial Artemio López:
05 de agosto de 2006 - 12:25








