MUNDIAL DE RUGBY

Los Pumas 'aplastaron' (43-8) a Rumania, sumaron el bonus y sueñan

Los Pumas dejaron atrás la derrota en el debut ante Inglaterra y se recompusieron con un claro triunfo por 43-8 sobre Rumania en Invercargill, que les permitió quedar como escolta del líder Escocia en el Grupo B del Mundial de Nueva Zelanda.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) En la previa se especuló, y mucho, con el factor climatológico. Los Pumas no se casaban de repetir que dependiendo de la lluvia, el viento o lo que fuera, el plan de juego podía ser tal o cuál. Pero que si finalmente el tiempo era amigable, la idea sería liberar rápido la pelota de las formaciones y abrirla hacia las puntas para desorganizar a los rumanos. Y así fue.

A los argentinos no les pesó el favoritismo que tenían sobre sus espaldas y tomaron las riendas con un planteo muy audaz. El circuito de juego lució afinado gracias al orden y la solidaridad para articular cada uno de los ataques.

Al compás de las manos veloces de Vergallo y la potencia de los forwards, los Pumas tuvieron mucha profundidad y desnudaron las falencias defensivas rumanas. El primer try del duelo llegó a los cuatro minutos gracias a Santiago Fernández, que coronó una jugada iniciada a partir de un kick de Rodríguez Gurruchaga (luego convirtió) y una gran captura de Camacho en las alturas.

El dominio se potenció con el correr de los minutos gracias al aceitado trabajo entre el pack y los picantes backs. Los primeros trabajaron arduamente en el contacto y los segundos explotaron los espacios con velocidad.

A los 8 llegó el segundo try de la mano de Juan Manuel Leguizamón, quien penetró a pura potencia después de aprovechar una falla de los  europeos. El marcador quedó 14-0 gracias a la patada de Rodríguez Gurruchaga. Rumania, muy liviana en la contención, descontó a los 13 con un penal de Dimofte.

La ventaja volvió a ampliarse a los 20 con un try de Juan Figallo, quien tomó la pelota tras un reagrupamiento y se fue rumbo al ingoal con la ayuda de Patricio Albacete.

A contramano de lo que se estipulaba, el partido presentó pocos scrums y el tipo de juego (vertiginoso y fluido) benefició a los argentinos, que tuvieron como premisa el punto bonus. Precisamente, ese objetivo se alcanzó a los 29, con una conquista de Lucas González Amorosino, luego convertida por Rodríguez Gurruchaga. Un premio merecido para una firme actuación en el primer segmento del duelo. Antes del entretiempo, un error en un tacke de Agulla terminó en try de Cazan y el marcador parcial quedó 26-3.

El segundo tiempo tuvo una temática totalmente distinta y las reiteradas infracciones rumanas le sacaron ritmo al encuentro. Un penal de Rodríguez Gurruchaga a los 3 puso el 29-8 y se tomó revancha por el tiro que había fallado segundos antes.

La hegemonía de Los Pumas ya no fue tan clara, aunque nunca dejó de existir. Leguizamón mostró el camino con sus embates y la primera línea (Roncero, Ledesma y Figallo) respondió cuando tuvo que trenzarse en los scrums y los mauls. Paulatinamente, Argentina empezó a merodear el try y lo tuvo dos veces, primero con el ingresado Imhoff y luego con Fernández Lobbe.

La resistencia rumana, aún más inferior luego de la amarilla para Lazar, se quebró definitivamente a los 23. Imhoff se sacó las ganas y apoyó el quinto try bajo los tres palos. Y a los 32 llegó el sexto festejo en el ingoal rumano: Lalanne evitó el try rival con un tacke notable y luego Fessia sentenció el contragolpe letal. Rodríguez Gurruchaga acertó las dos conversiones y la chapa exhibió un lapidario 43-8.

Un rato antes, Phelan había comenzado el recambio pensando en el próximo choque, el más importante. Los Pumas sumaron su primer éxito y se sacaron de un encima un partido que, si bien resultaba accesible, no entregaba margen de error. Había que ganar con punto bonus para nutrir la esperanza y el equipo dijo presente.

La semana que viene, ante Escocia, en Wellington, el seleccionado argentino se apostará casi todas sus fichas en un partido a matar o morir. Pero esa será otra historia y habrá tiempo para prepararla. Hoy, festejemos. Las ilusiones siguen intactas.