VILLA SOLDATI

Cristina: Del luto a la crisis (de imagen)

Hasta hace muy pocos días la Presidente gozaba políticamente del crecimiento abrupto de su imagen positiva por su viudez. La realidad es implacable y le recordó que no debía abusar.

por JORGE HÉCTOR SANTOS

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). Mientras la toma de tierras públicas y privadas comienza a frenarse, la imagen pública de Cristina Fernández sufre el impacto de una situación que el Ejecutivo Nacional promovió de manera evidente para muchos ciudadanos.

 
La imagen de Cristina luce el impacto de
 
> enfrentamientos físicos en algunos de los precios ocupados en forma ilegal,
 
> los desatinos verbales de las autoridades nacionales, 
 
> la Policía Federal maniatada por orden del Ejecutivo Nacional,
 
> la Presidente encerrada mirando videos para encontrar algún responsable a quien culpar por la conspiración,
 
> la cobertura a una especulación inmoral con la pobreza...
 
Cristina luce el resultado de haberse zambullido en un lodo profundo producido desde el propio kirchnerismo.  
 
Muchos ciudadanos creen -y los 'punteros K' lo confirman con su presencia- que el kirchnerismo intentó degradar a Mauricio Macri, en el inicio del período electoral porteño.
 
Esa hipótesis la acaba de señalar el propio Eduardo Duhalde al no descartar que el Gobierno "quiera hacerle una zancadilla" al jefe de Gobierno de la Ciudad y que "el tiro le salga por la culata".
 
Justamente, Duhalde, antes de que Cristina Kirchner lo responsabilizara -sin nombrarlo-, por la toma de espacios públicos en la capital y el conurbano, advirtió que el país está viviendo "en un clima preanárquico".
 
Encuestas de opinión pública muestran a la clase media muy preocupada y exigiendo que el gobierno nacional restablezca el orden público haciendo desocupar los lugares tomados ilegalmente.
 
Para tan solo proteger a los ocupantes y separarlos de los vecinos que exigen la desocupación del parque Indoamericano el gobierno utilizó la élite de Gendarmería, el destacamento móvil de Campo de Mayo; también buena parte de los Albatros, el grupo antidisturbios de la Prefectura Naval.
 
Pero la multiplicación de la tomas y nuevos focos de violencia platean el dilema de con qué más fuerzas cuenta el gobierno.
 
La Gendarmería cuenta con destacamentos móviles de Rosario y Córdoba. Su utilización en Buenos Aires podría generar una ausencia importante de fuerzas para una supuesta repetición de hechos similares en el interior del país.
 
La fuerza que el gobierno tiene atadas de pies y manos son las de la Policía Federal que, por otro lado, sospechan que un civil con pasado montonero sea puesto al mando de la institución, lo cual ya genera un alto malestar en sus cuadros superiores.
 
Mientras que la denostada policía bonaerense carece de capacidad operativa para restablecer el orden público si el conflicto se extiende.
 
Néstor Kirchner alimentó la formación de fuertes grupos piqueteros y movimientos sociales precisamente esta milicia está desmadrada y se puso al frente de los movimientos de ocupación ilegal de predios.
 
No es descabellado pensar -y lo confirman fuentes dignas de crédito- que por estas horas la Presidente se encuentre agobiada por el stress de una situación que salió de cauce por un error de su propia Administración, que pareció paralizado, concediéndole a todo un tono conspirativo. 
 
Los políticos, en general, lucieron ausentes. En medio de esa situación, pareció que Mauricio Macri, el pretendido damnificado del Ejecutivo, por ahora, obtuvo algún rédito, más allá de su propia impericia, solamente por la victimización, que en la sociedad argentina parece una moneda apreciada.

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