La cola, tanto masculina como femenina, sigue siendo motivo de culto en nuestra civilizada sociedad. El enigmático poder que arrastra un atractivo trasero puede obedecer a fuerzas que van más allá de lo visual, según algunos estudiosos del tema. Afirman que puede tocar aspectos puramente instintivos.
En su más reciente obra, 'Mitos y realidades del sexo joven', Anabel Ochoa afirmaba: "Sería lógico preguntar por qué miramos con lascivia el trasero de la gente que nos atrae. (...) Digamos que este atractivo es un recuerdo ancestral del que aún no podemos escapar. Somos descendientes —relativamente recientes en la escala evolutiva— de un animal que caminaba a cuatro patas".
Según ella, desde una perspectiva erótica, la pareja no era abordada frontalmente, sino "desde atrás y prometiendo, con las glúteas formas, el placer sexual".
Puede haber colas de tantas formas y tamaños, como hay personas en el planeta. Suele valorarse una cola firme y bien definida, especialmente, pero sobre gustos no hay nada escrito. Lo que sí es cierto es que muchas personas sitúan una cola atractiva en su lista de preferencias.
En nuestra exploración de las zonas erógenas, esta área ofrece muchísimas posibilidades, eso sin mencionar la zona anal y perianal. El ano, erógenamente, es un centro de terminaciones nerviosas que muchas personas no conocen —ni reconocen—. Ello hasta que un buen día, un dedo travieso les ayuda a descubrir que lo que creían que sólo era "el desagüe de una cloaca es también una inmensa fuente de placer".
Ya sea por cuestiones ancestrales o no, el poder visual del culo es utilizado ampliamente en la industria del cine y la televisión. Es como si a través de la imagen de una atractiva cola pudiera transmitirse un sinfín de mensajes subliminales, apelando a lo instintivo. En una ocasión le preguntaron a Jean Claude Van Dame por qué mostraba sus nalgas desnudas en casi todas sus películas. Su respuesta fue simple y llana: "Porque las tengo muy bonitas".
El enigmático poder de la cola (cuando se aborda por detrás)
Firmes, bien definidas, redonditas, paraditas, formaditas abiertitas. El poder que arrastra una buena cola va más allá de lo visual. "Somos descendientes de un animal que caminaba en cuatro patas", y aún no podemos escapar de este recuerdo ancestral.
22 de septiembre de 2006 - 10:45








