MONTEVIDEO, Uruguay (Enviado especial del Río Negro). No se ven graffitis, ni pintadas en las paredes de la sobria capital uruguaya; tampoco se anuncian manifestaciones políticas, pero en la cara y en las voces de los montevideanos hay mucha bronca con Argentina por el conflicto de las papeleras.
Una recorrida por las calles de Montevideo -como la de ayer, cuando la bruma terminaba de dar paso a una soleada y ventosa mañana-, sirve para medir el clima social en medio del litigio.
"Ya se ha vuelto una cuestión de nacionalidad, ahora hay que darle para adelante y apoyar la construcción de las plantas", lanza un joven estudiante de Ciencias de la Comunicación, mientras toma un descanso en una plaza de la céntrica avenida 18 de julio.
El tema ya forma parte del debate diario en sus clases, al igual que para Elisa de segundo año de Economía que se incorpora a la conversación: "Una profesora nos habla todos los días de la cuestión, y la verdad que da bronca lo que están haciendo los argentinos".
Algunas voces alcanzan con sus críticas solo a los gobernantes; otras, no distinguen a estos últimos de los propios habitantes del país.
La intendencia se parece más a un centro artístico que a una sede comunal, y en la explanada -como en una moderna Atenas- personas de todas las edades aprovechan para leer algo, escuchar música o meditar. En ese ámbito, Carlos Martínez, que trabaja en el servicio médico de la comuna reflexiona. "El apoyo al gobierno de los uruguayos es casi unánime, en Argentina hay 40 papeleras, algunas cerca del río Paraná, y nadie dice nada".
Pero no solo los argumentos de Martínez se reiterarán en boca de casi todos los interlocutores, sino también su situación personal. Su esposa es argentina y apenas se profundiza cualquier conversación sobre el tema, no hay quien no tenga algún pariente o amigo cercano en la otra orilla.
A flor de piel del uruguayo, aparece una visión muy dura sobre la "corrupción" de la clase dirigencial argentina (especialmente políticos y sindicatos) a la que diferencia profundamente de la uruguaya.
"Allí todo se compra y se hacen ricos de la noche a la mañana", desliza contundente un vendedor de diarios como dando a entender que aquella definición del ex presidente, Jorge Battle sobre los argentinos ("una manga de ladrones del primero al último"), expresan un pensamiento arraigado en los orientales.
Otra es la lectura de Luis, un porteño de cincuenta años que hace dos décadas vive en Montevideo donde se ocupa de la venta de sanitarios:"En Argentina se aprecia mucho más a los uruguayos de lo que hacen ellos a la recíproca" y tras hacer un paréntesis para pedirle una credencial a este cronista, continúa: "Más de una vez me dijeron que de saber que era argentino no me hubieran dado trabajo".
¿Chauvinismo?
Renzo Rossello, redactor del diario "El País" de Uruguay interpreta que en Uruguay se ha instalado un "consenso nacional" alrededor del conflicto de las plantas de celulosa en el que están aflorando "sentimientos chauvinistas".
En realidad -según el periodista del medio uruguayo-, se está algo así como liberando una rivalidad que existe en otros campos, como en el fútbol.
Pero al mismo tiempo, destaca que los diversos partidos políticos uruguayos se han preocupado en "no movilizar la calle".
Pese al abrumador apoyo con el que cuenta el gobierno de Tabaré -agrega Rosello- y que en el acto de cierre de de campaña congregó 500 mil personas, en este caso no se alientan los actos públicos.
La cuestión de las pasteras de Fray Bentos unieron de tal modo a la opinión pública que un medio de centro izquierda como "La República" ponderó la reunión de la víspera de Tabaré con George Bush, así como periódicos cercanos a los partidos tradicionales como "El País" en relación a los blancos y "El Observador" con los colorados terminan adhiriendo a un político de izquierda como el actual presidente uruguayo.
No menos sorprendente es leer la frase de la tapa de la revista "Rumbos Ur" desde la cual un "progresista" como Víctor Hugo Morales dice que el "Mercosur está muerto" y que "Uruguay debe negociar con los Estados Unidos".
Cosas que solo pueden ocurrir cuando una discusión técnica o política se convierte en una cuestión nacional, como en Uruguay ya es la disputa por las papeleras de Fray Bentos.
Tabaré estrechó lazos con Bush, y acusó a la Argentina por el conflicto de las papeleras
Por su parte, el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, planteó ayer a su homólogo estadounidense, George W. Bush, la posición de su país frente al conflicto por las papeleras que Argentina considera contaminantes y acordó "profundizar las relaciones comerciales" bilaterales con USA. Además, volvió a cuestionar el funcionamiento del bloque regional Mercosur.
Tras reunirse con Bush en la Casa Blanca durante una hora, Tabaré dijo a los periodistas sobre las papeleras que "queda absolutamente demostrado que este conflicto no es bilateral, este conflicto ha impactado en la región, ha impactado en toda América Latina, se habla aquí en Norteamérica, se va a hablar en Europa, tiene una gran dimensión internacional por lo irracional", dijo Vázquez.
"Me llama la atención que Argentina lo titule como bilateral" cuando ha planteado el tema ante la Corte Internacional de La Haya, añadió el mandatario. El gobierno uruguayo presentará una contrademanda contra Argentina en el mismo foro, según informaron fuentes de la cancillería en Montevideo.
Consultado sobre este tema, el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, dijo que "es un asunto bilateral entre Argentina y Uruguay".
"Se que el presidente de Uruguay está trabajando muy duro en el tema. Es una fuente real de preocupación. Esta es una gran parte de la economía uruguaya. Pero en cuanto a cómo se soluciona, dónde se soluciona, eso deben decidirlo ambos países", dijo McClellan.
Vázquez, que busca profundizar la relación comercial de su país con USA, dijo también a Bush que Uruguay espera lograr "más y mejor Mercosur", el cual integra como miembro pleno junto a Argentina, Brasil y Paraguay. Pero "en las condiciones actuales tanto Brasil como Argentina tienen que entender que así como está el Mercosur no le sirve al país, no le sirve a los países pequeños", afirmó.
El presidente uruguayo evocó esta semana la posibilidad de dejar de ser miembro pleno del bloque si Brasil y Argentina ponen obstáculos a su meta de liberalizar el comercio.
En temas comerciales, Vázquez y Bush, declararon su intención de profundizar la relación bilateral, pero se abstuvieron de hablar públicamente de un tratado de libre comercio y de hacer anuncios específicos. "Están abiertos todos los caminos para ser explorados", dijo Vázquez.
"No hemos hablado específicamente de un TLC. Hemos hablado de intensificar el intercambio comercial", algo que puede conseguirse bajo otros modelos, precisó Vázquez.
La Comisión Bilateral de Comercio e Inversiones, creada en 2002 y reactivada en abril, volverá a reunirse en Montevideo en octubre para estudiar cómo "ampliar, aumentar, intensificar el intercambio comercial", indicó Vázquez.
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05 de mayo de 2006 - 00:00








