(De Mavrakis y Valdés). nte todo, tío Oberdán querido, esto no debería sino considerarse una larga posdata de la carta última. Aquella en la que, como bien recordará, intenté ponerle al tanto de cuál es el uso actual, y cuál podría ser el uso potencial, que determinados partidos a cuya izquierda está la pared pretenden darle a los impuestos que usted, con auténtico espíritu ciudadano, paga cada vez. Y tía Jorgelina. Y yo.
Y me permití añadirle una larga posdata, tío querido, a aquella carta última, porque la cuestión del futuro Rector de la Universidad Nacional de Buenos Aires toda, en un fenómeno de difícil explicación, ha logrado conquistar una, por lo menos, morigerada existencia en los medios. Lo cual, como usted sabrá y tía Jorgelina podrá confirmarle, hoy en día, es la condición esencial para, precisamente, ser.
Como podrá recordar, la guest star de la cuestión era el señor Atilio Alterini, aquel que durante los años 1981 y 1982, a sólo 24 meses de la reaparición de la obturada democracia, ocupó el cargo de Director General de Asuntos Jurídicos de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Lo que, por supuesto, lo convertía en un irredimible "colaboracionista" de la dictadura última. La de los militares, quiero decir. Aquellos señores de bigote que hicieron lo que hicieron diciendo públicamente, alguna vez, que su fin era – paradojas del tiempo – "lograr una democracia moderna, madura y responsable".
¿Siente en qué se parecen determinados ecos?
Sin embargo, tío Oberdán querido, creo que, tal vez porque uno conserva cierto asidero notable para la reflexión pura, no me atreví a mencionarle la cuestión de fondo. Una que de tan evidente es hasta grosera. Aunque, en definitiva, sea la que a usted le atañe en su calidad de ciudadano. Y es que la disputa alrededor del próximo Rector de una Universidad tambaleante es – no podía ser de otra manera – el manejo de la Caja. Un chanchito, tío Oberdán, que concentra módicos 500 millones de pesos. Suficientes para atraer toda la preocupación de nuestros folclóricos materialistas históricos de bar. Siempre serviciales a la hora de romper los huevos, más allá y más acá de las Pascuas.
La eyaculación precoz vertida sobre la dama tambaleante
Un chanchito, el de esta Caja, por el que, en la lucha por "entrarle", como bien se podrá imaginar, se permiten obturaciones varias. Como la que se le aplicó al sistema electoral del Consejo Superior aquel 4 de abril pasado. En nombre, sin pudor alguno, de la democracia misma que se estaba pisoteando.
Y tal vez fue por esa misma impensada repercusión mediática que tuvo lo que sucedía en la Universidad que a nadie importa ya, tío querido, (porque ¿sabía usted que hace 3 semanas que en la Alta Casa de Estudios de Puán se está "de paro"? Paros, tío querido, cuya profunda religiosidad se refleja en los votos de silencio que los acompañan, y en la sola fe depositada en ellos para que todo lo resuelvan, ¿sabía?); fue, le decía, gracias a la inesperada repercusión mediática, pues, que los obturadores, los portadores de la Verdad toda, empezaron, desde allí y en adelante, a presentar sus planes. Teorías y planteos varios que, por su mismo contenido vago, revela esa impaciencia ansiosa que es tan propia de ciertos eyaculadores precoces de planeamientos varios.
En este caso, trátase de planeamientos precozmente eyaculados y vertidos sobre la Universidad, esa dama tambaleante.
Entonces uno se entera de que, subida al carro del fascismo obturador de las izquierdas, se ubica la idea de que "el desfinanciamiento público de la educación y la entrada de "inversiones" privadas abre (sic) las puertas a las transformaciones que los capitales requieren de la universidad".
Lo esencial no es invisible a los ojos. Lo esencial es tomar distancia de aquella retórica masturbatoria tan de las izquierdas y reeverlo todo. (Porque, ¿no es cierto, tío Oberdán querido, que todo enunciado de las izquierdas se hace (y siempre suena) como si su único fin fuera darles placer a las izquierdas mismas que se enuncian? Usted porque no tiene que oírlos hablar de una fantasiosa "resistencia a la Policía" ni de una "resistencia a la patota de Franja Morada").
Hubo ya cartas al respecto; ningún estudiante con dos dedos de frente puede, en el año 2006, negar el rol de "los capitales" y su interacción necesaria con "la universidad". A menos, por supuesto, que los futuros egresados, tío querido, estén dotados de la capacidad innata de vivir del éter. O elijan, en cambio, los monásticos votos de pobreza y pretendan vivir indefinidamente del bolsillo, cada vez menor, de Papá Estado.
Note a dónde hemos llegado solamente de la mano de aquel primigenio proyecto de Rector que era Alterini. Fíjese cómo se ha venido desvirtuando todo en pos de la Caja. Quisiera, a veces, lograr hacerle entrever a usted y a tía Jorgelina el nivel oratorio de quienes se autoproclaman representantes de "la democracia". O, con mayor candor, de "la mayoría". Notificarlos, por ejemplo, del triste papel que juegan determinados cuadros femeninos que, al darle rienda suelta a su retórica marxista-leninista-maoísta-trotskista-etcéteras varios, pretenden jugarla de resucitadas – y le diría más: de seriadas – heroicas Rosas de Luxemburgo. Cuando, en los actos, tío Oberdán querido, terminan jugando el rol de Cecilias Pando de Mercado.
La política Activia
Pero antes de entrar en los detalles, tío querido, me pregunto si conocerá usted qué es el yogur Activia. Indague a Tía Jorgelina al respecto. Le dirá, porque casi seguro que lo toma, que es un yogur cuya finalidad consiste en regularizar el intestino. En cronometrar, dentro de lo posible, las tristes, fatales deposiciones futuras.
Y la mención viene a cuento porque las políticas de estas agrupaciones políticas a cuya izquierda está la pared podrían englobarse todas bajo este nombre: Las políticas Activia. Esto es: políticas fundamentadas sobre la planificación sistemática de próximas cagadas.
Dejo de lado toda mención al fascismo con el que se pretende obturar a Alterini. Sobre eso ya fue la carta anterior. Quisiera concentrarme, en cambio, por primera y última vez, en algunos puntos de esta "Política Activia".
La primera es la más inmediata. La cagada más próxima – aunque el vocablo soez dañe a tía Jorgelina – es un llamamiento a obturar la futura reunión del Consejo Directivo del 18 de abril. La segunda es más pintoresca.
Con la excusa del sólo fervor numérico, tío querido, una instancia del plan maestro de las izquierdas sería "democratizar la UBA". Esto es, otorgarles el voto, sencillamente, a todos. (Sé lo que me dirá: lo que hubiera dicho Borges: hacer "un abuso de la estadística"). Homogeneizar los votos para perturbar las jerarquías de opinión. Usted estará ya pensando: es eso mismo que hacen los mercados: homogeneizar opiniones para que, en efecto, "sea lo mismo un burro que un gran profesor". Y tiene razón. Pero no lo olvide: estamos hablando de entrarle por la barriga a un chanchito de 500 millones. Y, como bien saben los detestables capitalistas, donde hay dinero de por medio, todo vale.
Democracia, Ecología y No-Docentes
Entonces votarían – directa, democráticamente – docentes, estudiantes y no-docentes. Le concedo un razonamiento inmediato: difícilmente estas organizaciones sobrevivirían a esa misma democracia absoluta que proponen. Es probable.
Ahora bien, tío Oberdán querido, permítaseme una disquisición propia de alguien que debiera militar en el Partido Obrero y de los Trabajadores y en el Partido Ecologista, en simultáneo. Porque la UBA posee una ecología propia, y por su capacidad irrestricta para aglutinarse a esta ecología, subsiste en ella una amplia gama de "trabajadores" no-docentes. Es decir, un horizonte irrestricto de votantes potables, si se trata de "democratizarlo" todo por igual. A menos, claro, que algunos trabajadores no-docentes no se consideraran "tan iguales" que otros. Algo inconcebible. Porque entonces volveríamos al punto de inicio: a un Consejo Superior vil, a una Asamblea Universitaria reaccionaria y, casi le diría, a una Universidad toda ligada directamente con la ideología mezquina de la última dictadura, aquella de los militares. La que obturaba ese ejercicio delicado que es votar. Piénselo todo, tío Oberdán querido, desde las políticas Activia. Fíjese de qué manera sistemática se planifican las futuras cagadas.
Solamente en la Alta Casa de Estudios de la calle Puán, sólo allí, tío querido, el ecosistema no-docente se conforma de administrativos y bedeles, de ordenanzas y empleados. Pero también hay – y nadie podrá negar que sean trabajadores no-docentes intrínsecamente ligados al destino de la gran "dama tambaleante" – estudiantes crónicos de más de 40 años, artesanos y orfebres varios, vendedores de todo lo pirateable y con kioskito propio en la Facultad, homeless con domicilio fijo en determinadas aulas, mendigos múltiples y hasta los infaltables loquitos inimputables que circulan, erráticamente, por los pasillo. Que no son los mismos que militan en "orga" escabrosa alguna.
Si la democratización fuera plena, los límites de la plenitud serían un tema relevante en cuestión. Pasarles por encima a estos "trabajadores" no-docentes de la Facultad, un atropello a la razón. Un accionar retardatario. Antidemocrático y elitista. (¿Se imagina, tío querido, que a las limosneras fuliginosas a quienes se les conceden aulas para vivir en Puán, con toda su prole, se les negara el derecho de poder votar autoridades de la UBA? Sería como quitarle el voto a un residente fijo de un consorcio edilicio común. Una barbaridad reaccionaria).
Dejo aquí porque no quisiera agotarlo. Enfrentarlo, por ejemplo, a la sola idea, notablemente lisérgica, pero también esgrimida por los obturadores, de que "la vuelta – de la "camarilla shuberofista" – significa reabrir la caja de financiamiento para reconstruir la UCR" sería, para usted, casi una afrenta. Una testimonio de que determinados ideólogos universitarios, antes de romper huevos pascuales, se los rascan magistralmente hasta crear una divertidísima non fiction novel.
Posdata final: no dudo de que "políticas Activia" se transforme para usted en una categoría política de uso común. Le permito plagiarme la genialidad y quedar brillantemente bien parado en su próxima charla de café. Felices pascuas, la casa no está en orden
Fascismo en la FUBA (1): La lucha materialista e histórica por la Caja
Muy interesante el comentario de este blog en una Carta al tío Oberdán (el Oberdán Rocamora, muy amigo de Jorge Asis), acerca de Atilio Alterini, la UBA y los jóvenes desubicados de izquierda.
17 de abril de 2006 - 00:00








