Israel prepara una invasión al Líbano, y Hezbollah dice que habrá "sorpresas"

Es evidente que Hezbollah no le tiene temor militar a Israel. También es cierto que Israel tiene cuentas pendientes con Hezbollah. Todo esto hace temer por el futuro próximo en la región.

Dos generales del Ejército israelí han asegurado al diario 'Maariv', de Tel Aviv, que en los próximos días podría completarse una gran operación terrestre en la frontera con El Líbano.
"Es posible que en los próximos días incrementemos nuestras operaciones terrestres", declaró el general Alon Friedman al diario 'Maariv'. "Todavía disponemos de muchos reservistas y en las próximas horas podríamos movilizarlos en la frontera con el Líbano", aseguró.
Otro alto mando del Ejército hebreo, el general Benny Gantz, deslizó que los ataques aéreos contra los milicianos de Hezbollah deberían completarse con la intervención de la infantería. "La pérdida de efectivos es dolorosa, por lo que no descartamos la llegada de todas nuestras tropas en el lugar en el que se necesiten".
Estas declaraciones coinciden con la postura del propio ministro de Defensa israelí, Amir Peretz, quien apuntó el jueves en la posibilidad de una gran operación terrestre.
Para Peretz, las operaciones en suelo libanés, por ahora limitadas y con la participación de las mejores unidades de elite de las Fuerzas Armadas, "no cesarán hasta que Hezbollah no pueda volver a izar en la frontera sus banderas y las del Islam".
Según otra fuente militar citada por el mismo diario 'Maariv', las tropas de Hezbollah no habrían sufrido excesivos daños tras las operaciones aéreas de la última semana, tras la que han muerto más de 300 personas, la mayoría civiles.
Las acciones por tierra, por ahora en una franja de menos de dos kilómetros en terreno libanés, comenzaron hace dos días, en respuesta a los cohetes de Hizbulá sobre ciudades como Haifa, Naharía y Safed.
Durante esta madrugada han continuado los ataques de la aviación israelí, que han causado al menos dos muertos en la población libanesa. Según fuentes militares, los bombardeos han castigado 40 objetivos, la mayoría de ellos al sur de Beirut.
Tras la noche, los ataques se han extendido a la ciudad de Baalbek, en el valle de la Bekaa, al este del país y considerada un feudo de Hizbulá. Las regiones sureñas de Nabatieh y Sidon y los muncipios de Baabda y Damur también sufrieron severos daños.
Asimismo, Israel confirmó la muerte de 4 soldados propios en enfrentamientos con milicianos de Hezbollah en la localidad de Maroun Arás, por lo que ascienden a 8 los muertos en las últimas 48 horas.
Además, otro militar israelí murió anoche en una colisión entre 2 helicópteros artillados Apache. Aún se desconocen las causas del accidente, pero las primeras investigaciones apuntan a una falla técnica.
Por su parte, el jefe de Hezbollah, Hasan Nasralá, reiteró su disposición a canjear los soldados israelíes que tiene bajo su custodia por prisioneros libaneses y árabes, mientras Israel continuaba bombardeando el Líbano.
"El mundo entero no logrará la liberación de los 2 soldados prisioneros si no es a través de negociaciones indirectas en el marco de un canje", aseguró el líder de la milicia chií libanesa a la televisión Al Jazeera.
Nasralá, que aparecía sereno y mostró sus manos para que se viera que no fue alcanzado por los bombardeos como afirmó Tel Aviv, desmintió las informaciones del Ejecutivo israelí según las cuales los ataques ya habrían destruido el 50% de la capacidad militar de su organización. "Hezbollah resiste, soporta los golpes, toma iniciativas y dará sorpresas en la próxima etapa", agregó, señalando que cualquiera de sus operaciones es "estudiada en todos sus detalles".
Todavía Nasralá no había terminado de hablar, cuando 2 misiles cayeron en los barrios sur de Beirut, donde pocas horas antes la aviación israelí había lanzado 23 toneladas de bombas sobre una mezquita en construcción, según Hezbollah.
Las declaraciones del líder chií suponen un revés a las negociaciones de la comunidad internacional para detener la contienda ya que insinúan, sin mencionarlo, que aunque haya un acuerdo global Hezbollah tendrá la última palabra y no cederá si no es en el marco de un intercambio de presos, tal y como ya dijo después de la captura de los soldados israelíes el pasado 12 de julio.
"Decimos a Israel que la guerra está en sus comienzos, la capacidad de resistencia de nuestros combatientes permanece intacta y preparamos sorpresas", reiteró el clérigo pese a las llamadas del Gobierno libanés, en el que Hezbollah tiene 2 ministros, a que sea el Ejecutivo el que decida "sobre la guerra y la paz" en el país.
El jeque también contestó a quienes dicen en el extranjero, y en El Líbano en los últimos días, que la captura de los soldados fue decidida por Damasco y Teherán.
'Somos un movimiento de resistencia que tenemos prisioneros en Israel y buscamos su liberación. No informamos al Gobierno ni a nuestros aliados, Siria e Irán, de nuestra decisión de capturar a los dos soldados israelíes, que no consultamos con nadie', relató.
Nasrala llamó 'estúpidos' a los que creen que Hezbollah "sacrifica a sus cuadros y combatientes y mete al país en una guerra destructiva para que Siria regrese al país o para que Irán pudiese desviar la atención mundial de su programa nuclear".
El líder también lanzó duros reproches a los gobiernos del mundo árabe por su tibia reacción ante la ofensiva israelí, motivada, en gran medida, porque Hezbollah es un grupo chií y la mayoría de países árabes son dominados por suníes.
"Les pedimos (a los gobiernos árabes) que permanezcán neutrales. No queremos vuestros corazones ni vuestros sables (armas). Habéis sostenido al torturador y condenado a la víctima", dijo Nasrala, quien apareció parado delante de las banderas de su organización y de Líbano.