2005: Bielinsky, Martel, Szifron, tres exponentes de un cine argentino distinto

Fabián Bielinsky, Lucrecia Martel y Damián Szifrón directores de "El aura" , "La niña santa" y "Tiempo de Valientes" respectivamente hicieron de 2005 un año distinto para el cine argentino ofreciendo películas de calidad, intentado devolver al cine local el prestigio que alguna vez tuvo y demostrando que el público, además de pochoclos, también consume arte.

# El Aura

El film de Fabián Bielinsky, protagonizado por Ricardo Darín, ofrece una historia densa, compleja, con un minucioso estudio del personaje que lleva adelante la acción y con la cámara puesta al servicio de este, que es quien hace y deshace su destino frente a los sucesos que le van aconteciendo.

El director se toma el tiempo, variable algo vapuleada con tanto Hollywood dando vuelta, para construir con delicadeza, una complejidad y profundidad un antihéroe, tan seductor como despreciable con facetas enigmáticas y oscuras.

Tal como la describió el diario La Nación al momento de su estreno, la segunda película de Bielinsky, tras el éxito de "Nueve Reinas", se destaca a como "un film personal y con un impecable acabado industrial, una historia contada con íntima vocación cinéfila y, al mismo tiempo, con genuina aspiración popular" .

# La niña santa

Lucrecia Martel irrumpió en el cine local en el 2001, con "La ciénaga". Tres años después estrenó "La niña santa", con la que hoy cautiva a buena parte de la crítica internacional.

Martel afirma con determinación que se resiste a que la ubiquen en la categoría de "artista" porque ése es un lugar inactivo: "La filosofía con la que está construido nuestro sistema es poner al discurso en un lugar para expertos, un lugar que no es la sociedad".

Su film ‘La niña Santa’ fue elegido por el crítico cinematográfico del diario The New York Times, A. O. Scott, como una de las mejores películas del año.

"En La niña santa, la directora argentina, de 39 años, Lucrecia Martel demuestra ser de los realizadores jóvenes más originales y profundos en actividad. Con una autoconfianza que empata con su osadía formal, ella convierte la historia del despertar sexual y religioso de una joven en un rompecabezas lírico con una fuerte carga psicológica", explica Scott en su columna.

El film de Martel figura en la lista de mejores films junto a "Match Point" de Woody Allen, "La meglio gioventú", del director italiano Marco Tullio Giordana, "The Aristocrats", y "Darwin´s Nightmare" de Hubert Sauper.

# Tiempo de valientes

En el segundo largometraje de Damián Szifrón, tras su debut con "El fondo del mar", un psicólogo debe cumplir con una "probation", razón por la cual le será asignado cumplimentar su compañía a la de un policía en servicio, que se encuentra deprimido por la infidelidad de su mujer. A medida que se involucra el profesional con el servidor público, los roles comienzan a mezclarse generando situaciones tan ridículas como dramáticas.

Damián Szifrón , el joven creador de la serie televisiva "Los Simuladores" obtiene aquí una apuesta inteligente, diseñada como producto eficaz en la línea del mejor entretenimiento, con humoradas, climas densos, y una rica galería de personajes bien definidos, tal como lo reconoció la crítica durante su estreno.

Sergio Wolf, director del documental No sé que me habrán hecho tus ojos, sostiene que con la irrupción de Tiempo de valientes, de Damián Szifrón, y El aura, de Fabián Bielinsky, se acortó por primera vez una brecha entre cine de autor y cine comercial que separaba aguas en la Argentina.

"En esos dos casos se produce algo que ocurrió muy pocas veces, o nunca desde los años 50: la elevación del standard de calidad del cine popular argentino. No volverá a ser el mismo después de las películas de Bielinsky y Szifrón."

Si existió un modelo anterior más restrictivo, claramente distanciado de los géneros más vistos (acción, thriller) encarnado en el cine de Lucrecia Martel, con Bielinsky y Szifrón se inaugura un nuevo estilo de docencia: "A partir de 2005 hay un techo que implica que se piense a un espectador como espectador –sigue Wolf–, y no como rehén o consumidor, dentro de un cine que amplía los márgenes de gente y colegas a los cuales les gustan estas películas populares. Establecen un puente entre el cine de autor y la estructura de un cine industrial".