La entrada de la noche en Cancún (México), destino turístico devastado por el huracán 'Wilma', es la señal para que decenas de bandas de maleantes se apoderen de la ciudad desde hace seis días para aterrorizar y robar, lo que ha obligado a sus habitantes a defenderse, detalla hoy el diario mexicano El Economista que cita a la agencia EFE.
El lado oscuro de Cancún, una ciudad devastada por Wilma
Tras el paso del huracán Wilma en Quintana Roo, México, su principal destino turístico, Cancún, ha quedado devastado. Hoy, la entrada de la noche en el paraíso caribeño es la señal para que decenas de bandas de maleantes se apoderen de la ciudad desde para aterrorizar y robar, lo que ha obligado a sus habitantes a defenderse. Según Mario Rodarte, analista del diario El Universal, la desesperación más preocupante es la de las autoridades, que dejan al descubierto una parte de la triste realidad mexicana: La total falta de interés para prevenir riesgos futuros y la falta de seriedad para diseñar y seguir estrategias de largo plazo.
Los grupos de jóvenes que dieron muestras de vandalismo y que comenzaron a saquear negocios y casas desde el primer minuto en que quedó desprotegida la ciudad proceden de las zonas más atrasadas y asentamientos irregulares de la ciudad tan alejadas del primer mundo que impera en la zona turística.
Los mismos pobladores hablan de dos 'cancunes', el de la zona hotelera, con sus lujos, servicios de alto nivel y espacios abiertos con seguridad; y, por el otro lado, las zonas mal planeadas y desbordadas de gente, que arribaron a este balneario mexicano procedentes de todo el país en la búsqueda de un empleo para satisfacer sus necesidades.
inerme
El director de seguridad pública municipal, Adrián Samos, admitió que en esta ciudad –donde aún no se ha restablecido del todo el servicio eléctrico- han identificado a 87 bandas, integradas por hasta 30 jóvenes con edades de entre 12 y 23 años, que se dedican a robar, asaltar, agredir y hasta violar, y que muy poco se ha hecho sobre el problema.
Para hacer frente a los delincuentes, los propios habitantes se han armado con palos, piedras, machetes, cuchillos, cercas metálicas y vigilan sus calles hacen grandes fogatas y bloquean los accesos y rutas en estas colonias en donde la Policía no alcanza a dar respuesta a esa demanda de seguridad.
Aunque no hay información oficial al respecto, se conocieron denuncias de violaciones a jóvenes empleadas que regresan a sus casas después de trabajar y buscan llegar cuanto antes a sus domicilios, antes del toque de queda vigente a partir de las 19:00 impuesto por el Gobierno estatal.
El gobernador del Estado de Quintana Roo, Félix González Canto, dijo que al menos 5.000 policías federales han llegado a Cancún para proteger a la ciudadanía, sin embargo hasta el momento solamente han sido detenidas 360 personas por diversos delitos, no por vandalismo. Algunos medios mexicanos, tales como Reforma alertan que los policías en realidad están abocados al cuidado de las autoridades políticas mientras las calles están desprotegidas.
Roger Peniche González, un vecino de una de las zonas más conflictivas de al ciudad asegura: "Nada hacen, nos roban, nos agraden y la Policía nunca llega".
Mario Rodarte, analista de El Universal, afirma hoy: "La desesperación más preocupante es la de las autoridades, que dejan al descubierto una parte de la triste realidad mexicana: nuestra total falta de interés para prevenir riesgos futuros y la falta de seriedad para diseñar y seguir estrategias de largo plazo".
Y continúa: "No existe ningún fondo de desastres, seguro, o programa de ayudas para que las empresas que tardarán en abrir nuevamente sus puertas puedan seguir pagando la nómina, o al menos una parte. No hay seguro de desempleo y los regalos de los programas sociales son tan limitados, que seguramente veremos un poco de mayor desolación antes de que las cosas retomen su nivel previo a las tormentas".








