Sr. Director:
"Un manto de silencio"
A continuación, la opinión de un usuario sobre la Dra. Rita Molina.
Un manto de silencio se ha tendido en torno a las supuestas negociaciones entre el gobierno nacional de nuestro país y el gobierno del dictador Fidel Castro, tendientes a lograr que el tirano deje salir, sí se lee bien, deje salir de Cuba a la doctora Rita Molina.
Viola Fidel Castro los derechos humanos de la citada profesional, por cuanto, sin ley alguna que lo sustente, ordenó que ella no pueda salir de la isla, convertida, como para muchos otros colegas, en una isla-prisión.
Nuestro gobierno, que se ufana de defender los derechos humanos, acá tuvo una oportunidad única de poder proclamar, a los cuatro vientos, que su lucha no es a favor solamente de los que sustentan su misma ideología, sino que su deseo es beneficiar a todos los seres humanos. Lamentablemente el tiempo ha pasado y no se ha conseguido absolutamente nada. El demagogo del Caribe ni se ha dignado contestar al pedido de su "amigo" el presidente Kirchner. En este caso tan peculiar se ha podido detectar que ellos sostienen, en forma totalitaria, que el cerebro de la doctora Hilda Molina, pertenece a Cuba, y en base a ello no se le permite emigrar, aunque sea temporalmente, de su país.
Al parecer la trasgresión a los derechos humanos, cometida por el régimen comunista de Cuba, no ha trascendido a los otros países y si así ocurrió nadie de alguna organización defensora de los DDHH se ha molestado en reclamarle a Castro que cese en su actitud.
En especial en nuestro país, han brotado, como hongos después de la lluvia, innumerables ONG cuyos fines son la defensa de los Derechos Humanos. Su inercia en este caso, a mi juicio es muy positiva puesto que han demostrado con su cobarde conducta, que no los une un plausible accionar en defensa de los Derechos Humanos y de las víctimas de la violación de ellos, los une el deseo unánime de desparramar la ideología marxista-leninista pero como cobardes que son en su conducta, tratan de disimularlo muy bien, alegando que su propósito y sus fines es defender tales Derechos. Cuando lo hacen, empecinadamente debemos reconocerlo, lo hacen cuando las víctimas pertenecen a su mismo bando.
Prueba de ello la tenemos en el caso de la doctora Rita Molina, ignorada olímpicamente por tales organizaciones que, por lo visto son nada mas que una máscara destinada a tratar de ocultar sus verdaderas intenciones que son nada mas y nada menos que amparar a cuanto guerrillero subversivo ande suelto en el mundo.
De lo expuesto concluyo que tales organismos no tienen autoridad moral alguna. Quienes no mueven un dedo para lograr el amparo de un ser humano cuyos derechos humanos se violan en el presente, no pueden luego proclamare su militancia a favor de ningún derecho.
Recordemos a los lectores que la doctora Rita Molina es una pionera internacional de implantes de cerebro para combatir el Mal de Parkinson, habiendo incursionado en técnicas de transplantes de células fetales a pacientes que padecían este mal. La doctora Rita Molina no es una médica cualquiera y su fama trasciende el ámbito local. Su nombre trascendió al mundo cuando en el mes de abril de 1987 llevó a cabo una exitosa intervención quirúrgica de transplante de tejido cerebral. Este tipo de operación solamente reconocía los antecedentes de haberse llevado a la práctica anteriormente, por medio de cirujanos, en los EEUU, Méjico, en Suecia y en China.
La doctora Molina fue quien fundó, en 1989 el Centro Médico Internacional de Restauración Neurológica, conocido en Cuba como el "CIREN", del que fue designada directora, por el propio Fidel Castro. Se afilió al Partido Comunista y fue condecorada por sus logros científicos llegando a diputada en la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba. El instituto, con el correr del tiempo fue convertido en un centro médico de servicios a pacientes extranjeros, los que abonaban en dólares su tratamiento. Ello motivó que los pacientes que eran de nacionalidad cubana fueran tratados de otra forma, se los trasladó a un edificio mucho más viejo, con el propósito de conseguir más camas para los extranjeros, lo que fue detectado por esta médica, quien hizo oír sus quejas a Fidel Castro y a otras autoridades de la Isla de Cuba. Y allí comenzaron sus problemas. También expresó su oposición contra el uso de tejidos de fetos humanos para los pacientes extranjeros, sin que se consultara a las eventuales "donantes" cubanas el destino que se iba a dar a sus fetos. Se puso al dictador en contra, al punto que en 1994 tuvo que renunciar poniendo de relieve en su carta renuncia que adoptaba tal actitud ""respondiendo a los dictados de mi conciencia y mi corazón", haciendo alusión a la "medicina mercantilista" que se llevaba a la práctica en el CIRENE, a la diferencia que se hacía entre pacientes cubanos y pacientes extranjeros que abonaban en dólares, poniendo de relieve sus reparos éticos en cuanto al manejo del tejido fetal humano.
En este último punto posiblemente se encuentra el meollo de todo este asunto. Precisamente imputo a las organizaciones defensores de los Derecho Humanos, pasar por alto dolosamente esta gravísima situación. El tejido fetal humano, es la triste realidad, se obtiene en Cuba mediante el aborto practicado a las jóvenes cubanas. En Cuba no se encuentra penada esta actividad por lo que se resolvió aprovecharse de la ignorancia y de la situación singular de tales jóvenes. Ellas ignoran el destino que el Gobierno de Cuba le da sus fetos. Este procedimiento clandestino, el ocultamiento de tal conducta con el ánimo de tener material, como para proseguir con estas prácticas, motiva la negativa del gobierno tiránico de Fidel Castro para permitir que la doctora Rita Molina se ausente del país. Tienen miedo que una vez aquí esta profesional, delate las actividades inhumanas y monstruosas que, con el manto de una pseudo medicina, se llevan a cabo en Cuba. Temen que si se conoce, por boca de ella, tales actividades tenga la lógica repercusión internacional, al comprobarse palmariamente que los profesionales dedicados a tales actividades hacen del mercantilismo en la medicina una suerte de profesión de fe.
El mundo contemplaría sorprendido que en Cuba, la defensora de los Derechos Humanos, existen varios doctores Menguele, los que experimentan embozadamente con los fetos humanos. El Estado Cubano, apañando tales actividades, participa en delitos de lesa humanidad, similares a los que merecieron condena del Tribunal Militar de Nuremberg, puesto que estas prácticas resultan a la postre una gravísima violación de los Derechos Humanos. No existe una sola ONG que haya denunciado tales eventos ante Tribunal penal Internacional de Roma. Se explica, en tales circunstancias, que Fidel Castro se haya rehusado durante años a permitir la visita a Cuba de delegaciones de la Organización de las Naciones Unidas, de la Cruz Roja Internacional, de Amnistía Internacional o de Human Rights.
Empero confiemos que sus maniobras tendientes a tratar de ocultar las reales actividades inhumanas, que se llevan a cabo en Cuba, no queden impunes y que nuestro Gobierno reaccione y considere que encubriendo a Fidel Castro no presta ninguna colaboración a la realización de la Justicia Humanitaria y que por el contrario se convirtió en compinche del Tirano del Caribe.
Pretor







