por RAÚL ACOSTA (*)
CRÓNICAS DEL POSKIRCHNERISMO
Leer dos veces: Horacio González - Jorge Fontevecchia
El diálogo entre Horacio González y Jorge Fontevecchia daba para más, afirma el autor. 'El Bigote' está convencido de que a González había que exprimirlo antes que quedarse en la periferia. Y decidió abordar a los 2 personajes de la entrevista. Aqui va:
01 de agosto de 2011 - 19:11
ROSARIO (Especial para Urgente24). He leído, por segunda, vez el reportaje que Fontevecchia le hizo a Horacio González.
Excede largamente la crónica periodística.
Horacio González contesta con la lucidez de quien está en el pabellón de la muerte, celda 6405, Caryl Chessman.
Fontevecchia, de natural aburrido y empalagoso, está menos empalagoso.
Amletto Vergiati tiene la frase para definir a Fontevecchia. La digo: "Estoy seguro que, de chico, nunca rompió un vidrio".
Tal vez sea un halago. Julián la usaba para hablar de Borges.
Conocer de natural a Horacio obligaba a una mirada a la persona. El periodismo, concebido como un oficio, no como una técnica, obliga a narrar. Diría el turco Saer: "sl arte de narrar".
Fontevecchia parece mas próximo a Bill Gates que a Hemingway. Ni bien ni mal. Es así.
Horacio se aparece a la entrevista con esos vaqueros ajados, el pulóver desacomodado, la camisa usada y el saco grande. Es algo. El corte taza de su pelo, como un Principe Valiente previo a la ducha, es necesario contarlo. Narrarlo. Si no se puede bueno, no.
En el cuerpo de la nota Fonteveccha, de aquí en adelante "font", compite con el entrevistado. Tampoco tiene ese costado definiciones de escuela de periodismo. No es para un muy bien 10 te felicito. Sale así. Font nunca rompió un vidrio. Premios de academias tal vez. Es otra cosa.
Debajo de la competencia está el periodista que "leyó" al entrevistado. Es un buen ejemplo. Pocos lo hacen. Un punto para font.
Horacio González defiende al peronismo como el hecho histórico donde estamos. Se comprende. Hasta se acompaña.
Si el peronismo K leyese a González cantaría el gallo como bajo barítono, no como tenorino.
No es Horacio, por otra parte, ni el tartajeo desmesurado de Forster ni los balazos perdidos de Jozami. Es fácil ver que está mas cercano al "ruso" Filmus.
Los que leen y leen tienen un problema, saben que nunca terminarán. Ese problema provoca una sabiduria disconfortable. González está disconforme. Pero está.
El que no se sabe dónde está es font. Había tanto jugo en González, tanto. De aquel Brasil que menciona sin mencionar al máximo ejemplar: Getulio. ¿Por qué se fue Getulio de la memoria de los dos? Del entrevistado, bueno; pero de font... Habló con Lula y no mencionó a Getulio. Habló con Cardozo, sin Faletto, y no mencionó a Getulio. Nadie que hable del Santos Futebol Clube puede omitir a Pelé. ¿Se entiende?
Un funcionario peronista que nombra a "my dear georgie", que lo cita, que ubica anécdotas que se bifurcan. Qué desperdicio. Desperdicio de la alegoría.
Nombra a De la Sota. El FEN, muchachos, los fenicios, el intelectual peronista cabalgando sobre la UOM, esa es una mirada del FEN. ¿Nada? De "pajarito" Grabois. De Hernández Arregui. De "el gordo" Alejandro Álvarez. De la revista Unidos. Del Trasvasamiento Generacional. Horacio estaba vivo. Font no se sabe.
Como los caballos con anteojeras, font quiere que González destruya a los K. No es pedir demasiado de un entrevistado que comenzó a pensar mucho, mucho antes que los K llegasen al mercado del usado. Respuesta: Sí.
Con todo, debe decirse que usó las técnicas con decoro. Font es un periodista con formación técnica y el alma perdida en una vieja mergenthaler que olía demasiado y perdía las comas y las eses del cuerpo 8, en el viejo taller paternal. Podría haberlo degollado al releer las transcripciones con las que re escribió la nota.
Deja, sin embargo, un residuo a pólvora bien quemada cuando, por la tangente, llega al alambique. Horacio no puede escaparse de la digresión de la digresión. Horacio no puede escaparse de aclararlo todo, para no dejar laberintos que se vuelvan Aleph. Font consigue que lo confiese, cuando hablan del barroco.
Esta nota de font debe leerse dos veces. Al menos una, en un sitio clave para el presente y el futuro de varios.
Alguien debe alcanzársela a CFK o la Crist, en la versión revista Para Ti con la que comenzó a mostrarse el domingo a la tarde y en este lunes, en que agosto la pondrá de arrebato.
Horacio es útil al ayer, pero también al porvenir del pensamiento nacional. No es Rossi, un espadachín que llegó por el balcón y se irá, como en las películas de espadas, por el alfeizar. Ni Filmus, que se irá como en películas de Bela Lugossi, por el gabinete del doctor Callegaris. Ni Alberto Fernández, el verdadero compendio de la traición, Rasputin más Richelieu, más el príncipe re encarnado en Groucho Marx. Ni Aníbal, el disparatado jugador de truco llevado al tablero de ajedrez. Aníbal sí que se merece vivir en Fuerte Apache. Sobreviviría. Font no. Horacio tampoco. El verdadero peronismo ronda esa casamata.
Horacio González es, al peronismo, al actual peronismo, una sumatoria de Stanley y Livingstone.
Tiene un defecto de fábrica: "Que sí lee y escribe". Un karma: por años escuchó cantar a la negra Liliana y le prestó libros de Bucowski a "Pito" Fáez.
Hablar con font es, casi, casi, para el hombre de los zapatos sin brillo, una suave tormentita del verano boreal.
Se insiste: hay que leerla otra vez.
Pos:¿ quien le dijo a font que es bueno que en el cyber espacio no esté colgada entera? Putean mis amigos en Europa. No por font, claro.
Besos en la frente. "Felicidad, amigos, y que todo sea para bien" (decía Wimpy).
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(*) Testigo.
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Para la entrevista completa en el cyber espacio, hacer click aqui.







