Edición i 45: "Stiuso y Jaime pueden pagar por el Narkogate"

La Edición i que hoy llega a los canillitas identificó a Jaime Stiuso y Ricardo Jaime como dos funcionarios que salen deteriorados en su prestigio público por lo ocurrido desde República Cromañón a la fecha.

A la hora de buscar a los ganadores y perdedores de la crisis que le provocó al Ejecutivo Nacional el Narkogate, María José Bonacifa, en Edición i que aparece hoy, no dudó en señalar a Ricardo Jaime, secretario de Transportes de la Nación, y Jaime Stiuso, como símbolo de toda la Secretaría de Inteligencia.

Es verdad que, hasta ahora, el Narkogate no le ha provocado daños importantes, al presidente Néstor Kirchner. No fue obligado a pedirles renuncias a sus colaboradores; apenas el relevo intempestivo de la conducción de la Fuerza Aérea, lo que le ha permitido al Presidente designar a una persona de su confianza al frente de los pilotos, y crear una fuerza de seguridad al mando de un 'transversal' de su confianza.

Pero Ricardo Jaime tiene un problema aún para integrar la lista de candidatos a diputados nacionales PJ-Córdoba, algo a lo que se está negando José Manuel De la Sota, gobernador cordobés, durante las últimas horas.

La especulación prevaleciente es que Southern Winds le 'devolvía' parte del subsidio estatal, algo que también harían los concesionarios ferroviarios, antes de recibir el correspondiente cheque. Jaime garantizaba que no habría mayores controles hacia la actividad de SW.

En cuanto a Stiuso, y sus jefes, Héctor Icazuriaga (¿existe?) y José Francisco Larcher, han tomado distancia de los acontecimientos pero es inevitable que muchos líderes de opinión se pregunten si no es demostración de ineficiencia que ocurran sucesos que afectan a los funcionarios argentinos y la Side no pueda informarle con anticipación al Presidente.

"Que no se diga que Stiuso se informa leyendo la tapa de Clarín y La Nación porque la Side va a tener problemas", vaticinó un colaborador de Dante Dovena, el asesor más importante de Cristina de Kirchner.

Semejante afirmación de Edición i hoy es corroborada por Joaquín Morales Solá, en el diario La Nación.

"(...) Dentro del Gobierno, la primera responsabilidad recae en la SIDE. ¿Cómo fue posible que un trasiego de informes entre la Guardia Civil española e Interpol de Argentina (sobre el caso de las valijas en el aeropuerto de Barajas) no fuera advertido por ningún espía oficial?

¿El caso no provocó acaso un revuelo dentro del propio aeropuerto de Ezeiza, donde todas las cúpulas que circulan ahí sabían todo? ¿La SIDE no se enteró de nada?

La única explicación para semejante despiste consistiría en que los servicios de inteligencia están demasiado ocupados en averiguar los menesteres de la política local.

La primera información que le llegó al Presidente fue a través de la SIDE, pero sus espías estaban siguiendo las investigaciones periodísticas y no las correrías de los narcotraficantes.

En el gobierno de Kirchner, la SIDE está bajo control exclusivo de los amigos más íntimos del Presidente.

Tan íntimos que su jefe ha sido gobernador de Santa Cruz y el ex jefe es el actual gobernador de la provincia que Kirchner controla con mano férrea. Interpol es una dependencia dentro de la Policía Federal. Interpol no sólo recibió los informes de la Guardia Civil española, sino también el pedido de captura de Walter Beltrame cuando éste estaba prófugo. (...)".

Morales Solá agregó, en referencia a jaime: "(...) Funcionarios del gobierno (y, sobre todo, el secretario de Transporte, Ricardo Jaime) tenían una fluida relación con la empresa Southern Winds, beneficiada con subsidios oficiales por más de US$30 millones durante el gobierno de Kirchner.

Esos subsidios eran atesorados por la familia Maggio y defendidos por Jaime, al punto que virtualmente le cerró las puertas a la empresa chilena Lan-Chile, dispuesta a competir en el mercado aéreo argentino.

Beltrame declaró ante el juez (en una larga confesión acompañada de documentos y pruebas) que Jaime contaba con permanentes pasajes de favor de SW y que los aviones debían despegar en el acto cuando viajaban el funcionario o su esposa, aun cuando dejaran pasajeros en tierra. Informes periodísticos, ratificados por legisladores, señalan que un comodoro de la Fuerza Aérea fue relevado del cargo por demorar media hora, por razones técnicas, la autorización para decolar de un vuelo de SW en el que viajaba la esposa de Jaime.

Si esto fuera cierto, estaríamos ante un acto de autoritarismo y arbitrariedad sólo comparable con el feudo santiagueño de los Juárez. (...)"