POR JONATHAN WHEATLEY
Gol, la aerolíneas con mejor 'olfato' en el área
Si hay una compañía aerocomercial que sorprende en los últimos tiempos es la brasileña Gol, y el diario británico de negocios, Financial Times, le dedicó una nota muy elogiosa:
En 1950, Constantino de Oliveira tuvo una epifanía. Como intermediario, cargaba su camión con manteca y queso y conducía desde el estado Minas Gerais hasta San Pablo. Allí descargaba y vendía los lácteos.
Luego, volvía a llenar el vehículo con botas y paragüas para emprender su viaje de regreso.
Un día manejó un camión repleto de gente. Notó que era mucho más fácil. Primero porque descendían solos; y segundo, cuando el vehículo se encajaba en el barro, todos bajaban para ayudar a empujarlo. Ese día el negocio de Oliveira se convirtió en transporte de pasajeros.
El grupo que creó, Aurea, hoy controla 15% de las empresas de transporte. Ahora, con 72 años, de Oliveira pasó el control a sus hijos.
Si fuera como la mayoría de las compañías familiares brasileñas, Aurea estaría en decadencia, sus energía consumidas por las peleas familiares y su riqueza derrochada por una segunda generación de playboys.
En cambio, además de su firma de ómnibus urbanos y de larga distancia creó Gol, una aerolínea de precios bajos que después de 4 años en funcionamiento controla una cuarta parte del mercado brasileño.
El año pasado recaudó US$ 280 millones en la oferta pública de acciones más exitosa de la historia corporativa de Brasil.
Gol ya es una de las líneas aéreas mejor administradas y más rentables del mundo.
Todo lo que logró se debe a la inusual combinación de control familiar firme y gestión profesional sólida.
"Parte de nuestro crecimiento se debió a la adquisición de otras empresas familiares con problemas de familia", señaló Constantino de Oliveira (hijo), el tercero de los cuatro hijos de Constantino (padre). "Nuestro grupo es diferente. Es grande, por lo que no falta trabajo ni hay mentes ociosas", agregó.
Toda la familia participa activamente. Constantino padre y sus cuatro hijos forman parte del directorio de Gol, compuesta por ocho miembros.
Gol fue creación de Constantino padre. Sus operaciones comenzaron en enero de 2001 y les llevó entre seis y siete año la planificación de la empresa, cuenta Constantino hijo.
Brasil, razonó la familia, es un país ideal para una aerolínea de precios bajos, y aún no había ninguna operando. Había barreras –en ese momento la industria era altamente regulada y las tarifas tenían un estricto control. Pero la familia, confiaba de que habría cambios.
Cuando vino la desregulación, Gol se preparó para despegar en absoluto secreto. "Trabajamos fuera del radar hasta un mes antes de empezar a volar," cuenta.
Y cuando se desreguló el mercado varios operadores atravesaron dificultades, lo que le permitió a los de Oliveira contratar personal experimentado.
Desde el comienzo, la empresa planeó llegar a un punto en que pudiese recurrir a los mercados de capitales para obtener financiación.
"Este es un negocio que requiere de grandes inversiones en bienes de capital, es riesgoso y tiene potencial de rápido crecimiento," explicó.







