Niños y jóvenes, serio blanco de riesgos cardíacos

Cada vez son más jóvenes los pacientes que sufren enfermedades cardíacas. En USA, un millón de chicos, de entre 12 y 19 años, son vulnerables. Así lo certifica el último informe de la American Heart Association (AHA), que se dio a conocer esta semana.

Este grupo, que representa el 4,2% de la población estadounidense, presenta el síndrome metabólico, lo que lo hace más sensible. Se trata de un conjunto de factores de riesgo que aceleran la enfermedad del corazón, como lípidos sanguíneos anormales, azúcar sanguínea alta, presión sanguínea alta, sobrepeso u obesidad.

Estas nuevas estadísticas sobre el síndrome metabólico en la juventud son un síntoma de que "estamos viendo a una generación futura de pacientes cardíacos, si no se toman medidas para frenar el aumento", advirtió Robert Eckel, miembro de la AHA y endocrinólogo del Centro de Ciencias Médicas de la Universidad de Colorado.

También Christopher O’Donnell, director del Framingham Heart Study del National Heart, advirtió que "si bien hay un declive lento de los casos, lo alarmante es el aumento de pacientes muy jóvenes con este síndrome, que ocasiona que el mal cardiovascular se desarrolle entre los 20 y los 30 años".

Según esos especialistas, si la tendencia de estos factores de riesgo durante la juventud continúa, "impedirán los avances en la disminución de las tasas de enfermedad cardiovascular".

El síndrome metabólico en la adolescencia se define cuando presenta por los menos tres de las siguientes anomalías: nivel de triglicéridos en la sangre de 110 miligramos por decilitro o mayor; lipoproteína de alta densidad (LAD o colesterol "bueno") de 40 miligramos por decilitro o más bajo; un azúcar elevado de 110 miligramos por decilitro o más alto; presión sanguínea alta para su edad; y una circunferencia de la cintura que sea excesiva para su edad y sexo. Además, el sobrepeso es el factor de riesgo más común entre los niños con síndrome metabólico.

Los expertos aconsejan a los padres hablar con los pediatras sobre el peso, la presión sanguínea y la nutrición de sus chicos. Deben animarlos a mejor sus hábitos alimentarios y a practicar algún ejercicio. Tratar de aumentar las tareas en el hogar para que estén más activos y proponerles tomar parte de programas escolares que involucren actividad física.

Es común ver a los pelados alimentarse con comida "chatarra" y volverse sedentarios frente a la computadora y a la TV.