Mitos y realidades de hijos de padres del mismo sexo

POR VERÓNICA WOLMAN (*) Hace pocas semanas, el estado de Massachussets se convirtió en el primero en permitir las uniones entre personas del mismo sexo. Como era de esperarse, el hecho causó mucha polémica. Entre los temas que más preocupan es cómo puede afectar a los niños ser criados en familias compuestas por dos papás o dos mamás. ¿Pueden las parejas del mismo sexo criar un hijo saludable? ¿Qué dicen los expertos sobre este tema? ¿Afecta la sexualidad de los niños en edad de desarrollo?

Es imposible obtener una cifra exacta de la cantidad de padres homosexuales que existen. Esto se debe en parte a los prejuicios que la sociedad en general tiene sobre el tema.

Según el Censo del 2000, 415,970 niños viven con parejas del mismo sexo. Pero este dato no incluye padres y madres solteras, ni hijos de padres gay que no viven con ellos.

Grupos activistas de gays y lesbianas manejan otras estadísticas, como es el caso de un grupo llamado Children of Lesbians and Gays Everywhere o conocido por la sigla COLAGE (niños de lesbianas y gays de todo el mundo) que asegura que entre 6 y 10 millones de niños viven actualmente en una casa liderada por una pareja del mismo sexo.

Más allá de los datos, el tema de los niños criados en el seno de una pareja homosexual, es una realidad innegable que cada vez se hace más evidente en la sociedad estadounidense. "Es un tema al que hay que prestarle atención. En la actualidad deberíamos poder ponernos a pensar desde todas las disciplinas, qué es una familia, cuáles son los roles que deben estar cubiertos en una familia y qué lugar ocupan los niños en ella", explica la psicóloga Karina Rotblat, experta en terapia familiar.

La mayoría de los chicos que tienen un padre o madre homosexual fueron concebidos en el contexto de una relación heterosexual en la cual uno o los dos padres en algún momento se declararon homosexuales.

A su vez, muchos de estos padres homosexuales forman pareja, algunos conviven con los hijos y otros simplemente mantienen un régimen de visitas semanal con el menor. La ley en muchos casos y dependiendo del estado, puede negar la custodia del menor al padre homosexual o le restringe el derecho de visita.

Las parejas de homosexuales desean tener hijos por las mismas razones que lo hace una pareja heterosexual: el deseo de tener descendencia es un instinto humano básico que permite satisfacer el deseo de perpetuar la historia de la familia a través del tiempo, así como también el deseo de dar y recibir amor y la posibilidad de criar un ser humano junto al ser amado.

Para los papás del mismo sexo también existen las mismas preocupaciones sobre los hijos que para cualquier pareja: angustia sobre el tiempo para dedicarle a sus hijos, el dinero y la inmensa responsabilidad que implica una criatura.

Históricamente, a las parejas de gays y lesbianas se les ha negado la posibilidad de adoptar o se les ha negado la custodia de sus hijos en el caso de divorcio. A pesar de todo esto, cada vez más parejas de gays y lesbianas están concibiendo niños y son cada vez más los estados que permiten este tipo de procedimiento.

Además, deben decidir si intentarán adoptar un niño o concebirlo, en cuyo caso necesitarán contar con un donante de esperma o con un donante de óvulo y un útero prestado en el caso de los hombres. También deberán buscar el lugar apropiado para realizar esto y luchar contra una gran cantidad de leyes que los discriminan y limitan.

Las justificaciones legales y las creencias sociales que sostienen esta postura se basan en que los niños en esta circunstancias sufren la estigmatización, la segregación de sus pares y de la sociedad y a la vez desarrollan problemas de conducta, emocionales y psicosexuales.
Durante los últimos 20 años, muchos investigadores han tratado de determinar si existe un soporte empírico a estas afirmaciones. En otras palabras…¿Es cierto que los chicos criados por padres homosexuales tienen más problemas?

Ya en el año 2000, la Asociación de Psiquiatras de Estados Unidos y la Academia Nacional de Pediatría declararon que "existe una gran cantidad de literatura científica que demuestra que los niños que crecen en una familia que tiene uno o dos padres homosexuales tienen el mismo funcionamiento social, emocional, cognitivo y sexual que los niños criados en el seno de una pareja heterosexual".

Todas las investigaciones relacionadas con este tema se centran en estudiar dos cosas:

1. La actitud y capacidad de los padres del mismo sexo en su función de padres.
2. El desarrollo emocional y cognitivo de los niños, sobre todo, su identidad sexual.

Las investigaciones realizadas muestran que los padres homosexuales son tan eficientes como los heterosexuales y hasta en muchos casos, son más dedicados en cuanto a disciplina, educación y recreación de los menores, según lo especifica un reporte publicado por la Asociación Americana de Pediatría.

"Lo importante para el desarrollo normal de una familia no es la identidad sexual de los padres sino las funciones que cumplen. Es fundamental que haya funciones diferenciadas, que cada uno ocupe su lugar y su función aunque sean del mismo sexo", señalan.

Por otra parte, la asociación de pediatras señala que las madres lesbianas sometidas a pruebas psicológicas han demostrado tener un funcionamiento emocional dentro del rango de lo normal. Incluso las lesbianas, han demostrado estar más preocupadas porque sus hijos tengan un modelo masculino que las madres heterosexuales que están divorciadas.

Ninguno de los 300 niños estudiados han mostrado tener confusión en cuanto a su identidad sexual, ni tienen más tendencias homosexuales que cualquier chico de una familia tradicional.

El estudio de la Asociación Americana de Pediatría señala que la identidad sexual de los adolescentes que fueron criados en el seno de una pareja homosexual es consistente con su identidad biológica. En otras palabras, que los varones siguen siendo varones inclinados sexualmente hacia las mujeres y viceversa.

En este contexto, la Asociación Americana de Pediatría sostiene que la investigación en este caso, también demuestra que los niños criados por una madre lesbiana divorciada presentan conflictos muy similares a hijos de madres heterosexuales divorciadas.

Tampoco se han comprobado que existan diferencias en cuanto a la autoestima, relaciones sociales, trastornos de personalidad, rendimiento académico y calidad de las relaciones familiares entre chicos con una madre lesbiana y con una madre heterosexual.

Las investigaciones demuestran que los hijos de padres divorciados tienen una autoestima más alta cuando sus padres (no importa que sean del mismo sexo o no) mantienen una buena relación a pesar de la separación y han formado una nueva pareja.

Los niños que nacieron y se criaron en el seno de una pareja de lesbianas o gays han demostrado ser normales en todo sentido, señalan los expertos, incluso en algunos casos han demostrado ser mas cariñosos, más abiertos y más colaboradores que los provenientes de una pareja heterosexual.

La Asociación de Pediatras concluye que si bien se necesita seguir explorando el tema toda la investigación que se conoce hasta hoy en día demuestra que no existen grandes diferencias entre familias guiadas por una pareja heterosexual que por una del mismo sexo. Por lo tanto, la evidencia científica con la que se cuenta apunta a establecer que este tipo de familias no representarían ningún riesgo para los niños.

Sin embargo, los estudios también demuestran que por mejores que sean los padres del mismo sexo, no pueden evitar que sus hijos sufran la estigmatización, y la discriminación de una sociedad a la que todavía le cuestan estos cambios.

A pesar de todos estos estudios, los detractores y oponentes acérrimos de las uniones entre homosexuales dicen que "ninguno de estos estudios poseen validez científica", tal como escribió en Steven Nock de la Universidad de Virginia en una affidávit presentado ante la corte superior de Ontario en un caso de matrimonio entre personas del mismo sexo. Casos como ese se repiten en todo el país.

Lo cierto es que a medida que las uniones oficiales entre homosexuales se hacen más frecuentes, aumentarán los estudios y tendremos más datos para poder sacar conclusiones sobre este controversial tema. Algo sí que es seguro: el debate continuará durante muchos años más.

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(*) Publicado en el portal Univisión online.