Uruguay 2004: La verdadera historia de Tabaré Vázquez, el candidato K

POR GUSTAVO HERNÁNDEZ BARATTA (*) El autor se pregunta: "Si el 31 de octubre se cumplen los vaticinios de las encuestadoras, el Dr. Tabaré Vazquez se pondrá la "Banda Presidencial" el próximo 1ero de marzo encabezando un gobierno "de izquierda". Pero: ¿está el candidato en condiciones morales de ocupar la primera magistratura?"

Hace 32 años, el 11 de marzo de 1972, una organización terrorista denominada Organización Popular Revolucionaria 33 Orientales, conocida como OPR-33, secuestró al joven Sergio Molaguero, hijo de un importante industrial del calzado radicado en la localidad Santa Lucía enfrentado por esos días con el sindicato de su fábrica. Molaguero fue interceptado cuando viajaba en su coche por un comando liderado por "Marcelo" y estuvo 69 días prisionero.

Al otro dia de su liberación, en una conferencia de prensa a la que debió asistir en silla de ruedas, Molaguero denunció feroces golpizas a la que se vió sometido durante su cautiverio a manos, principalmente de "Marcelo", las que fueron de tal magnitud que debió ser trasladado varias veces a un "hospital de campaña" instalado en la calle Vaillant para ser tratado por personal paramédico de la organización terrorista.

El criminal responsable del secuestro y las golpizas que casi terminan con la vida del joven Molaguero no era otro que Jorge Luis Vazquez Rosas (alias El Perro, alias Marcelo), hermano y responsable del aparato de seguridad del hoy candidato presidencial Tabaré Ramón Vazquez.

Jorge Luis Vazquez fue capturado 11 días después de la liberación de Molaguero por las Fuerzas Armadas, procesado el 14 de mayo de 1975 por la Justicia Penal Militar, condenado a cumplir 16 años de prisión por Asociación Ilícita y Coautoría de Privación de Libertad, entre otros cargos, pero fue liberado tras la Ley de Amnistía de 1985.

La violencia de los años '60 y '70 dividieron políticamente a muchas familias uruguayas. Por caso, a la familia del Dr. Vazquez, la que, mientras Jorge Luis cumplía condena, su hermano –el hoy lider frenteamplista y candidato presidencial- Tabaré Ramón hacía negocios con la Dictadura Militar.

El ciudadano clase "A"

Durante la dictadura militar, todos los aspirantes a ocupar cargos públicos debían cumplir algunos requisitos de carácter político, el más importante de todos consistía en firmar una "Declaración de Fe Democrática", en la que el firmante declaraba no haber pertenecido, ni pertenecer a ninguna organización política considerada antidemocrática por el régimen: lo que incluía a todos los partidos políticos de izquierda y a determinados sectores de los partidos tradicionales.

Junto a la "Fe Democrática", los candidatos eran sometidos a la "revisión de archivos", de la que se concluía si los mismos eran politicamente aptos para desempeñar puestos públicos incluídos los de particular confianza, a los que se consideraba de "Clase A".

Vazquez fue firmante de la "Fe Democrática" y considerado ciudadano clase A por la Dictadura (lo que demuestra que tener un hermano preso por terrorista en Uruguay no era mayor impedimento para ser considerado persona "decente" por aquellos años).

Gracias a su intachable foja política ocupo puestos de relevancia tanto en la Facultad de Medicina (Profesor Adjunto de la Cátedra de Oncología, Jefe de Radiología) como en el Ministerio de Salud Pública, en la que llegó a ser representante del Ministerio ante la Comisión Nacional de Energía Atómica. Vazquez era, por entonces, un insospechado adherente al Proceso y como tal obtuvo importantes prebendas y privilegios de manos de los carceleros de su propio hermano.

De la dictadura recibió una beca de estudios en Japón, y la declaratoria de "interés nacional" para la importación en 1983, de equipamiento libre de impuestos aduaneros, expediente que tiene la firma de los entonces funcionarios Eduardo Lasalvia y Alfedo Solari (este último luego ministro de Sanguinetti en su segunda presidencia y responsable del armado del Caso FOCOEX contra el Partido Nacional), ambos protectores del Dr. Vazquez en su paso por el Ministerio de Salud.

Vazquez era por entonces un entusiasta defensor del régimen militar, firmante de una solicitada aparecida en los diarios de apoyo al General Gregorio Alvarez con motivo de su elección (por la Junta de Oficiales Generales de las Fuerzas Armadas) como "presidente de facto" y redactor de un telegrama personal de felicitación al mismo Alvarez enviado en igual circunstancia, que el ex Dictador debe tener enmarcado en el living de su departamento de la calle Palmar.

Para que no queden dudas, el mismo Vazquez se encargó de definirse como "simpatizante del proceso" en un reportaje que le hiciera el Diario El País el 30 de Agosto de 1981.

Cómo llegó un adherente confeso y público del proceso convertirse apenas pocos años después en el principal referente de la izquierda uruguaya es todo un misterio.

De Policía a Presidente

En 1982 el Uruguay era un hervidero político. Todo el arco opositor, que incluía la practica totalidad del espectro político trabajaba febrilmente para dar en las urnas un claro mensaje al gobierno cívico militar. Eran los tiempos de las elecciones internas, parte del cronograma de reinstitucionalización fijado por el proceso. Eran Internas con proscriptos, dirigentes presos y exiliados.

Hasta poco tiempo antes, estaban proscriptos todos los ciudadanos que hubieran integrado una lista de cualquier partido político en las elecciones de 1966 y 1971. A los efectos de permitir la integración en las listas de los partidos políticos participantes en las internas (Nacional, Colorado, Unión Cívica), fueron desproscriptas las personas que aunque siendo candidatos no hubieran tenido participación relevante, pero quedaron afuera las principales figuras de los partidos políticos y todos los candidatos, militantes y simpatizantes reconocidos de los partidos de Izquierda.

Los proscriptos tenían vedada cualquier participación pública. Se les negaba, incluso, integrar listas de los cuadros de futbol, aparecer en televisión, radios o diarios y ocupar empleos públicos. Nada de eso ocurrió con Vazquez, que en los tiempos del proceso llegó a presidir al Club Progreso.

Vazquez no integró ninguna lista en 1971, ni tenía por entonces militancia política de base en la izquierda. Es probable que en 1971 haya sido "reeleccionista", como lo fue mayoritariamente la fuerza policial que él integraba como médico desde 1968, año de efervecencia y violencia política inusual, con manifestaciones violentas, actos sediciosos y muertos en las calles, como el caso del estudiante comunista Liber Arce.

Vazquez, que en un libro reportaje de Carlos Liscano (Ediciones del Caballo Perdido, Montevideo 2003) menciona su participación en dicha fuerza, pero no aclara como fue que ingresó a la misma ni quienes fueron sus padrinos, dato fundamental teniendo en cuenta que el pachequismo mantenía por entonces un ferreo control sobre la policía.

El libro de Liscano forma parte de un esfuerzo monumental por transformar la historia timorata del candidato de la izquierda, tarea en la que ultimamente ha resaltado la periodista de Búsqueda que en el suplemento Galería el pasado 2 de setiembre hace gala de una genuflexión poco vista en la prensa uruguaya no partidaria hacia un candidato presidencial, con un artículo titulado: "Un solidario abre su puerta".

En la publinota de Busqueda, la señora Gabriela Santini contribuye a falsificar la historia personal de Tabaré Ramón, incluyendo un supuesto pasado militante en el Partido Socialista, al que habría ingresado en tiempos de la dictadura en el "cuerpo médico" lo que plantea la duda de si el partido socialista estaba infiltrado por personal del proceso, por caso Vazquez, funcionario de confianza de la dictadura o si los milicos eran tan estúpidos para tener entre sus funcionarios miembros del aparato médico de uno de los partidos políticos perseguidos.

Los cuentos, que incluyen un supuesto pasado militante de su padre como funcionario de la ANCAP, no revisten mayor análisis pero contribuyen a reescribir el pasado de un candidato de dudosas convicciones democráticas y de inequívoco apoyo al proceso, pero son indispensables para ocultar que en realidad, mientras Vazquez se beneficiaba de las exenciones impositivas que le facilitaba la dictadura otro médico moría a manos de esta en un pequeño pueblo del departamento de Fray Bentos: el Dr. Vladimir Roslik.

¿Quién es el Dr. Vazquez?

En los últimos días se confirmó que los uruguayos votaremos sin asistir a un debate presidencial entre sus candidatos. Para la izquierda, favorita indiscutible en las encuestas, someter a Tabaré al escrutinio de sus adversarios y de la prensa puede convertirse en una experiencia políticamente peligrosa, y así como modifican Orwellianamente su historia creandole al personaje un pasado comprometido, pretenden evitar que cualquier traspíe haga pensar a los ciudadanos.

Pero a pesar de la diferencia, el triunfo en primera vuelta no está seguro. Tanto es así que, en Buenos Aires, en los ultimos días, se ha desatado una impresionante campaña publicitaria, que no pocos entendidos afirman que ha sido organizada y financiada por el gobierno argentino, tendiente a que los simpatizantes de la izquierda que viven en ésta margen del rio lo crucen para votar el próximo 31.

Mientras Vazquez está firme en las encuestas, su aparato político controla que la prensa no haga preguntas molestas, que los antecedentes del candidato que han dado tímidamente a luz en publicaciones uruguayas que se han jugado como La Tierruca y que no han sido nunca desmentidas, pero que no han llegado a la "gran prensa" la que seguramente ha aprendido la lección de allende el Plata, donde el control mediático es ejercido aflojando o ajustando la billetera.

Vazquez recluído en el ex Hotel Presidente y custodiado el aparato de seguridad montado por su hermano "el Perro Marcelo" espera llegar a fin de mes sin que las perlas de su dudoso pasado afloren a la luz pública y hagan que los votantes se pregunten que clase de persona es el candidato al que están apoyando.

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(*) www.hernandezbaratta.org/