La rebelión de los mediócratas

A continuación, el análisis de un usuario sobre la realidad argentina y las dificultades que el Gobierno y la sociedad deberán superar para comenzar un proceso de mejoras.

La Argentina se encuentra hoy enfrentada a una circunstancia histórica mucho mas trascendente que lo que marcan los aburridos ttulares de los medios masivos de incomunicación porque el mundo mismo está perplejo ante los nuevos desafíos planteados por el advenimiento de un fenómeno que Kant pronosticó hace mas de doscientos años bautizándolo con el nombre de "sociedad civil planetaria", denominación que hoy los nuevos descubridores de América suplantaron por el de "globalización".

El mundo está cambiando y las derivaciones de este hecho requieren mentes lúcidas, creativas y visionarias al mando de los resortes del Estado para poder integrarse con dignidad a este proceso complejo e inexorable, las que al parecer no abundan en un gobierno cuyo titular se encuentra hoy por hoy muy entretenido en sus paseos semanales por la provincia de Buenos Aires inaugurando cabinas telefónicas y pretendiendo que las temibles bravuconadas que lanza frente a claques interesadas hacen temblar al mundo desarrollado.

Por cierto, no es que estas mentes no existan en la Argentina desde siempre, pero están literalmente sepultadas por la marea mediocrática que se rebeló contra la idea de excelencia y arrasó con cualquier intento de estructurar respuestas consistentes con la magnitud de la nueva problemática no sólo aquí sino en todo Latinoamérica, como lo reflejan encuestas que hablan de la decepción de "la gente" con la democracia.

Y he aquí el nudo de la cuestión, porque en rigor de verdad "la gente" debería estar decepcionada consigo misma ya que no sólo esos dirigentes que produjeron tan deplorables resultados salieron de sus propias filas, son el reflejo de sus propias defecciones morales, sino que además no fue capaz de controlarlos y cultivar la democracia para que produzca otra calidad de dirigentes capacitados para responder a las exigencias de esta hora que se veía venir.

Pero ¿Donde están esos nuevos conductores, como se hace para encontrarlos, para identificarlos? No se gaste, mientras la sociedad nacional no se baje de su utopía mediocrática, mientras las legiones de mediocres que luchan denodadamente por ahogar cualquier destello de talento desde las reuniones de consorcio hasta las cámaras legislativas no reconozcan la imperiosa necesidad de convertir a la Argentina en un pais serio y de que esa tarea esté en manos idóneas, seguiremos caminando a pie firme hacia la mas ruinosa de las esclavitudes porque en la vida no es posible encontrar lo que en realidad sólo se simula buscar.

"Sólo quien se sepa perdido se encontrará" reza el Evangelio, y quizás esté llegando la hora de que el pueblo argentino con humildad se reconozca sin rumbo y sin brújula en un mundo desconcertante para comenzar a encontrarse consigo mismo y luego poder así encontrar a su timonel.

Juan Ruiz