Edición i: Cumpleaños del hombre más poderoso de un país quebrado

Héctor Horacio Magnetto cumple 60 años el 9 de julio. Él no es Paolo Rocca, Nº 1 de Organización Techint, quien nació heredero de la fortuna que amañaron su abuelo, Agostino, y su padre, Roberto. No es Luis Pagani, Nº 1 de Arcor, también nacido heredero del complejo alimentario que creó Fulvio, su padre. Tampoco es Julio César Saguier, el Nº 1 de S.A. La Nación que nació hijo de accionistas de la empresa que más tarde compró con la ayuda de su familiar política Ernestina Herrera de Noble, o de la empresa de ella o de Héctor Magnetto, uno de los tantos misterios que ha logrado agitar este hombre que, curiosamente, no tiene una biografía no autorizada en el mercado editorial, es de bajo perfil, y fotografías escasas.

Magnetto ni siquiera es Nº 1 de Grupo Clarín porque, al menos en teoría, la presidente del holding es Ernestina Herrera de Noble. Magnetto es el director general (CEO) o sea Nº 2, aunque podría ufanarse de que él construyó Grupo Clarín. Al fin de cuentas Roberto Noble dejó una herencia compleja y vasta de inmuebles urbanos y rurales, y un diario que no gozaba de una economía floreciente. Pero Noble no llegó a concretar un multimedios capaz de cambiar presidentes, destituir jueces, zarandear ministros.

La pregunta es qué país ayudó a crear Magnetto con todo su poder. Qué Argentina provocó mientras atesoraba su influencia y fortuna. La respuesta no es satisfactoria.

"Nadie puede gobernar en la Argentina sin el apoyo del grupo Clarín", es el concepto que logró instalar Magneto. Pero mientras él se transformó en el hombre más influyente del país, o uno de los dos más influyentes –siempre hay que crear la sensación del cogobierno, sólo un sus de afanes de hegemonía-, la Argentina ingresó a su crisis más profunda, a la pobreza mayoritaria, a una inseguridad jurídica aterradora.

En el año 1994, cuando Magnetto cumplió 50 años, imaginó otro porvenir para sus 60 años. Aún no se había divorciado, practicaba más actividad física que hoy día, la salud respondía más firme, y la facturación del holding rivalizaba con la de Grupo Televisa (Azcárraga), de Organización Cisneros y Organizaciones Globo (Marinho).

Si bien no le había encontrado un reemplazo a sus aliados en Multicanal (CEI Citicorp Holdings y Telefónica Internacional), había creado otras alianzas estratégicas. Una, para la TV satelital, con Cisneros: DirecTV; otra para la telefonía celular, con GTE. También elaboró proyectos de negocios en Brasil y en otros países de la región. Ese era el objetivo de Cimeco cuando ingresó Grupo Correo/Diario Vasco, de España, hoy Vocento.

Magnetto creyó que abriría el capital de Multicanal en el Nasdaq. Por ello presentó a Multicanal como una protagonista de la convergencia de la imagen, el audio y la transmisión de datos, aún cuando la empresa carecía de un sólido negocio de banda ancha, y su red era deficiente. Ni hablar de su política de compras de otros multi-system operators: gravosa, por no entrar en detalles...

Multicanal había invertido en una porción minoritaria de Supercanal Holding para comprar otros multi-system operators en el interior del país, y así aspiraba al control del negocio.

En los 10 años siguientes, Magnetto ha vivido al borde de la convocatoria de acreedores.

Precisamente el mayor logro de Magnetto fue evitar que, hasta ahora, Grupo Clarín y sus empresas se concursen. Si bien la posición de Ernestina Herrera de Noble contemplaba esa posibilidad, le fastidiaba. En cuanto a Magnetto le parecía que el costo sería desmesurado para el holding.

El costo de la no convocatoria fue apostar a la pesificación asimétrica, a la modificación de la Ley de Quiebras, a la Ley de Patrimonio Cultural, a mantener una exención al pago de IVA y a manipular el default de Obligaciones Negociables y ejecutar reestructuraciones de deuda denunciadas ante la Justicia en la Argentina y USA.

Según el periodista Pablo Llonto. "Clarín fue uno de los grupos que fue a pedir la pesificación, porque eso lo favorecía en el pago de las Obligaciones Negociables que adeudaba. Clarín se defendía diciendo que iba a pagar, pero en pesos. Y utilizó los decretos de la pesificación en beneficio propio".

En el negocio de Supercanal, Multicanal vs. Grupo Uno (Daniel Vila y José Luis Manzano), se enfrentaron y cruzaron múltiples causas judiciales. Grupo Uno conservó el management pero Magnetto juró venganza porque dice que el plan original era que Vila le vendiera Supercanal. Lo único que logró que ambos olvidaran por unos meses sus reyertas tribunalicias fue la búsqueda de un paraguas legal que impidiera que sus acreedores extranjeros les quitaran sus compañías.

El costo ha sido que la Argentina se vuelva insegura en lo jurídico. Pero, a mediados del año 2004, Magnetto ha logrado un respiro que le permita un brindis. Eso sí: no son los 60 años que había imaginado. ¿Ha dilapidado su poder?¿Por qué su holding condujo a la sociedad argentina a la hecatombe? ¿Era la única posibilidad para impedir la bancarrota?

Cuando Magnetto fue descubierto como joven promesa por Guillermo Sábato en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata, provincia de Buenos Aires, y luego de algunas aproximaciones fue incorporado por Rogelio Frigerio a Arte Gráfico Editorial Argentino S.A. (AGEA), fundada por Roberto Noble para editar el matutino Clarín, era un verdadero joven desarrollista.

Si bien en los ’90 se entusiasmó con Domingo Cavallo, su defensa actual del mercado doméstico permite inferir que ha regresado a sus comienzos. Magnetto es un convencido, como muchos otros empresarios argentinos, que los buenos negocios se hacen a través del Estado.

Así, su crecimiento en AGEA estuvo vinculado a Papel Prensa, proyecto de fábrica de papel que imaginaron los Civita, luego inició David Graiver y se lo quedaron Clarín, La Nación, La Razón y el Estado aprovechando que Graiver fue dado por muerto y su familia enfrentó cargos por presuntos negocios con FAR Montoneros.

El vespertino La Razón era controlado societariamente por el Estado Mayor del Ejército, o sea que fue un negocio 50% el sector público y 50% Clarín y La Nación, financiado con préstamos del estatal Banco Nacional de Desarrollo, que firmó Carlos Conrado Helbling, quien integraba el equipo de José Alfredo Martínez de Hoz. Fue un negocio político que permitió la sustitución de importaciones (una prédica desarrollista) y una integración vertical del proceso de producción del diario. Clarín mejoró su ecuación financiera porque bajó costos, y ganó poder porque no hay otra fábrica de papel para diarios (Papel del Tucumán no es competencia).

Esa sociedad con el Estado continúa hasta hoy. Carlos Menem nunca privatizó el paquete accionario estatal en Papel Prensa y –absurdo- demoró hasta el final de su largo mandato la desregulación del mercado de distribución de diarios y revistas, pese a que la libertad económica regía por ley desde 1990.

Además le concedió a Grupo Clarín la licencia de Artear – Canal 13, blanqueó la tenencia de las radios AM Mitre y FM 100, le permitió controlar otras frecuencias, y le otorgó las dos zonas de la 3ra. frecuencia para telefonía móvil, con lo cual CTI estuvo en todo el interior. Por si faltara algo, una vez que Grupo Clarín inició el negocio de la televisión direct-to-home en el país, el Comité Federal de Radiodifusión bloqueó durante dos años el arribo de su competidor regional, Sky.

De todos modos, Grupo Clarín se distanció de Carlos Menem hacia 1994, y profundizó una alianza con Domingo Cavallo y Eduardo Duhalde. Más tarde apoyó la fórmula José Octavio Bordón – Carlos Álvarez, impulsó el frente denominado Alianza, promovió a Elisa Carrió hasta que ella cambió su enfoque del poder multimediático, predicó el ‘investment grade’ que auguraba José Luis Machinea, apoyó su reemplazo por Cavallo, adhirió al Grupo Argentino de Duhalde y Raúl Alfonsín, se enfrentó al efímero Adolfo Rodríguez Saá, y saludó el arribo del gran devaluador bonaerense junto a José Ignacio De Mendiguren.

Antes de diciembre de 2001, Franco Macri, Oscar Vicente (Perez Companc en esos días) y Héctor Magnetto le solicitaron a Fernando De la Rúa un salvataje o rescate financiero del Estado a los grandes grupos empresarios, a través de un seguro de cambio.

Apenas asumido, Duhalde recibió a Magnetto, quien le pidió una nueva Ley de Quiebras. En febrero de 2002, Grupo Clarín llegó a suprimir el cram-down o derechos del acreedor, previstos en la Ley 24.522 de Concursos y Quiebras original de 1995. Fue una inolvidable (por lo irresponsable) doble votación del Congreso de la Nación, en la que levantaron los brazos quienes también aprobaron la ruptura de la Convertibilidad y aplaudieron el default.

El FMI, entonces, puso las cosas en su lugar obligando a Duhalde al veto de la norma.

Sin embargo, luego, cuando Grupo Clarín aún no sabía si prosperaría su Acuerdo Preventivo Extrajudicial por Multicanal (en verdad, aún no lo sabe), modificó otra vez la Ley de Concursos y Para el negocio de los medios locales no rige el cram down, ningún acreedor o tercero interesado puede quedarse con las compañías, una propuesta de los senadores Jorge Capitanich, PJ-Chaco, y Miguel Ángel Pichetto, PJ-Río Negro. Para ello se cambió la Ley de Concursos y Quiebras (ahora la 25.750) protegiendo a los bienes culturales.

¿Por qué se equivocó tanto Magnetto con sus finanzas? ¿Acaso el mercado doméstico del año 1997 y 1998 no era más interesante que el mercado doméstico desde 2002? Si todas esas decisiones fueron consecuencia de una mala ingeniería financiera que había provocado un sobreendeudamiento en la corporación Clarín, ¿quién realizó la planificación y qué suerte ha corrido? Por suerte para Magnetto, Ernestina Herrera de Noble nunca se ha inmiscuido en estas cuestiones, en parte por los muchos problemas que le ocasiona la maternidad inventada alguna vez por Rogelio Frigerio para tenerla alejada de la empresa.

Los negocios de Magnetto con el Estado tuvieron un capítulo más polémico: la venta de una porción accionaria de Prima, la empresa de desarrollos digitales, al Grupo Banco de la Provincia de Buenos Aires, cuando Carlos Ruckauf era el gobernador y Ricardo Gutiérrez, ex director de Papel Prensa, presidente del banco del Estado provincial.

El sobreprecio que muchos consideraron que Bapro había pagado, pese a estar quebrado, siempre fue contrastado con una cotización de Prima encargada por Clarín a la consultora Coopers & Lybrand, pero nunca se cuantificaron los beneficios concretos obtenidos por el Bapro por esa participación accionaria. No es un banco que destaque por su desarrollo informático.

Es verdad que cuando la burbuja del Nasdaq no había explotado, muchas locuras ocurrieron con las puntocom. Pero ¿por qué vejar a los sufridos contribuyentes bonaerenses?

Además, Clarín logró desprenderse de CTI (se la cedió a Verizon, que luego se la vendió al fondo local Coinvest y éste a América Móviles, del mexicano Carlos Slim Helú). Y salió de la deficitaria DirecTV. También se diversificó con Techint hacia la logística postal con Impripost.

En tanto es un misterio su relación verdadera con los diarios Página/12 y La Nación. El cofundador y ex director de Página/12, Jorge Lanata, afirma que Clarín se quedó con el control encubierto de Página/12 a través de una empresa panameña. Una denuncia similar, aunque anónima, hay acerca de La Nación.

¿Fue un préstamo de Grupo Clarín o una inversión de Magnetto? Es probable que él intente construir un proyecto impresionante: el control de la opinión pública de la Ciudad y el Gran Buenos Aires.

Otro misterio de Clarín y Héctor Horacio Magnetto, José Antonio Aranda y Lucio Rafael Pagliaro se refiere al rol verdadero de Goldman Sachs en Grupo Clarín. El 27 de diciembre de 1999, Goldman anunció la compra de un 18% del capital accionario. ¿Fue una maniobra para levantar la cotización de la empresa o una inversión genuina?

Magnetto logró articular una estructura de lobby tan complejo y profesional como el que tiene Techint. E invirtió en la política, como se llama a la tarea de convocar a un grupo de funcionarios de turno.

Hoy el adversario de Magneto es William Huff y su fondo de inversiones que tiene una porción de ImpSat y acecha tanto a Multicanal como a CableVisión. Si bien ha logrado reducir el pasivo financiero equivalente a US$ 934, sin considerar intereses ni actualizaciones, y aún cuando Magnetto evitó despidos masivos de personal, la realidad es que se transfirió una carga considerable a los contribuyentes, que no han terminado de pagar lo ocurrido desde fines del año 2001 a la fecha.

Magneto cumple 60 años el 9 de julio, y Moneta los cumple el 13 de julio. Magnetto es de 1944, cuando el coronel Perón ya destacaba entre los ambiciosos oficiales del GOU. En el horóscopo occidental, es cáncer. En el horóscopo chino, mono de madera, "jamás está del todo satisfecho con lo que tiene". El mono de madera no es un mono tan enérgico como el mono de fuego (Elisa Carrió), aunque es menos conspirativo. Una característica del mono de fuego es que "alimenta morbosas sospechas de que los demás pueden estar engañándolo". Pero 2004 es el año del mono de madera...

En cuanto a su adversario Moneta, la novedad es que la Cámara de Casación declaró nulo lo actuado por la Cámara del Crimen. Ésta se había opuesto a la instrucción y fallo del juez Ismael Muratorio en la causa que inició Moneta por extorsión contra Jorge Macchi, ex director de República Construcciones, quien gozó del apoyo de Magnetto y Carrió. Casación removió la sala de la Cámara del Crimen, cuestionó la actuación de Carlos González y exigió a los jueces que se ajusten a derecho cuando deban pronunciarse.

Magnetto y sus dos amigos-socios de siempre, José Antonio Aranda y Lucio Pagliaro, deben resolver dos cuestiones muy delicadas: la sucesión en Grupo Clarín, considerando el proceso judicial que padece Ernestina Herrera de Noble por una adopción irregular de sus dos hijos. Y qué partido tomar en la pelea entre Duhalde y Kirchner.

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Edición i, Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2004.