ARCHIVO >

Escasez de combustibles: Si el Gobierno tiene los instrumentos, ¿Por qué se demora tanto la solución?

Para los especialistas e interesados en el tema la escasez en las estaciones de servicio es "una cuestión estructural". La capacidad de refinación está al límite y aún así no se logra abastecer a todo el parque automotor. Según indican la solución "es política" ya que el Gobierno tiene todos los instrumentos técnicos, legales y jurídicos para obligar a las empresas a ampliar el colapsado sistema de refinación.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El desabastecimiento de los combustibles se ha convertido en la otra cara de la crisis energética. Los miles de consumidores que intentan cargar sus tanques con naftas o gasoil cada vez tienen mayores dificultades para alcanzar sus objetivos. La escasez se suma a la de gasoil, dificultad con que el país convive desde 2004. "El mes de mayo fue el peor de todos -dijo Rosario Sica, presidenta de la Federación de Empresarios de Combustible-. Todos tuvimos, en promedio, con alternancias, diez días de escasez". Sica dice que parte de la explicación puede hallarse en la pelea que, desde hace un mes, mantienen las petroleras: refinadores versus productores no han encontrado un precio único para el barril que se venden unos a otros en el mercado interno. Y parte del crudo se acumuló sin vender. "El peor problema lo tienen las estaciones que ofrecen el precio más bajo", agregó Raúl Castellano, de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines. Según Castellano, el faltante también aumentó en mayo. "En realidad, había empezado en octubre o en noviembre del año pasado en el interior. Pero ahora llegó a la Capital Federal", sostuvo. Según explica Francisco Olivera en una columna en el diario La Nación, hay, además, un artificio petrolero que se trata de que las compañías utilizan ahora pocos playeros, lo que multiplica las colas y la espera. El surtidor clausurado es otra postal propia de estos tiempos. La escasez se ha vuelto estructural. Las petroleras dicen haber dejado de exportar naftas súper o premium. Sólo venden en el exterior combustible común o de bajo octanaje, casi sin demanda en el mercado interno. En los últimos días, varios propietarios de estaciones de servicio recibieron de las empresas la explicación de que el sector parece haber entrado en un punto de inflexión: se produce menos de lo que se necesita, a pesar de que la capacidad de refinación está saturada. "La razón es que crece la demanda -explicaron en Repsol YPF-. Pero, aun así, la compañía está entregando más combustible que el año pasado, más allá de algún problema logístico."
¿Cuál es la razón del faltante y dónde radica la solución? El bioquímico, especializado en biotecnología y microbiología industrial, Federico Bernal explicó en una columna del diario Pagina12 "con las reformas estructurales de 1989 y años posteriores, las seis refinerías propiedad del Estado fueron privatizadas. A excepción de la refinería de Shell en la década del ’30 y de algunas ampliaciones y modernizaciones menores realizadas en el último tiempo, las empresas no construyeron nuevas plantas ni ampliaron la capacidad de las existentes para acompañar el constante incremento de la demanda interna. El resultado salta a la vista: se trabaja al límite de la saturación (cerca del 95% de la capacidad instalada), con el agravante de exportar derivados de petróleo. En este sentido, se suele escuchar de las operadoras excusarse por el faltante de combustibles en el mercado interno alegando operar al límite y exportar básicamente los subproductos denominados "naftas virgen" y "otras naftas o cortes de ellas", no consumidas localmente. También se exportan gasoil y fueloil, aunque en menores volúmenes. Pues bien, este tipo de destilados del que durante 2007 se exportaron, en el primer caso, 1.282.764 m3 por un valor de 592 millones FOB ("Free On Board", es el valor de los bienes puestos a bordo en el puerto de embarque), y en el segundo, 1.519.145 m3 por US$695 millones FOB, según datos de la Secretaría de Energía, constituyen en realidad subproductos intermedios del proceso de refinación. En otras palabras, se trata de materias primas que de no haber abortado el normal proceso de refino hubieran originado naftas de uso vehicular o reactivos para la elaboración de plásticos, químicos industriales, conforme el tipo de refinación y tratamiento químico aplicado. Ahora bien, si la demanda de naftas en 2007 fue de unos 4.800.000 de m3, quiere decir que se exportaron 2.801.909 m3 de destilados intermediarios, o análogamente, el 58 por ciento de la demanda doméstica. De esta cantidad, Repsol-YPF participó con un 34 y 24 por ciento del total exportado de "naftas virgen" y "otras naftas o cortes de ellas", respectivamente, según Energía. El caos reinante en el downstream argentino no sólo refleja con crudeza la línea divisoria entre el camino del subdesarrollo o el del desarrollo, sino que permite apreciar con claridad cómo el primero subsidia el desenvolvimiento del segundo. En efecto, considerado por el director de la empresa contratista "como la más grande mejora y expansión de una refinería española en los últimos 30 años", Repsol-YPF planea invertir US$4800 millones  en la duplicación de la actual capacidad instalada de la refinería de Cartagena (fuente: O&G, 14/04/08). ¿Vendrá de la "nafta virgen" argentina la materia prima requerida por dicha obra? ¿Se financiará con las divisas de exportación que estos destilados generan? La solución al desabastecimiento, a la falta de inversiones, al desapego por la seguridad energética es política. El Gobierno tiene todos los instrumentos técnicos, legales y jurídicos para obligar a las empresas a ampliar el colapsado parque de refinación. Asimismo, debe avanzar por sus propios medios, colocando a Enarsa al frente de una política nacional de refinación y comercialización de combustibles. La construcción de nuevas plantas propiedad de Enarsa, junto a la estatal venezolana, que permitan procesar los 200 a 250 mil barriles diarios a extraer de la Faja del Orinoco, le evitará al fisco el desembolso anual a partir de 2014 de unos US$25.000 millones".