ARCHIVO >

Nuevas liberaciones de rehenes en Moscú

Los secuestradores chechenios, quienes han amenazado con fusilar a los retenidos si Vladimir Putin no ordena la retirada de las tropas rusas de la república caucásica de Chechenia, han liberado esta madrugada a ocho rehenes más.

Los 700 rehenes capturados en el teatro Dubrovka de Moscú el miércoles por un comando terrorista, que amenaza con volar el edificio si el gobierno ruso no pone fin a la guerra en Chechenia, vivieron su 2da. noche en vilo. Los terroristas han negado hoy que su asalto fuera ideado "en el exterior", como afirma el Kremlin, y han revelado que frecuentaron las funciones del teatro tomado para conocer el escenario de su ataque. Movsar Baráyev, el jefe guerrillero checheno que encabeza el comando suicida, ha accedido a comparecer ante la cámara de un equipo de la cadena rusa NTV junto a varios de sus hombres y dos mujeres kamikaze, ambas con explosivos atados a la cintura. A diferencia de los demás, enmascarados los hombres y las mujeres con la cabeza y la cara cubiertas por un pañuelo, Baráyev ha sido el único que ha dado la cara -sin barba, tan frecuente entre los guerrilleros-, y ha mirado a la cámara con ojos cansados y expresión impasible. A lo largo de la madrugada han sido liberados ocho rehenes, entre ellos una mujer que padece apendicitis en estado grave, según ha ido informando la cadena de televisión NTV y el el Servicio Federal de Seguridad ruso (FBS). La televisión NTV ha difundido imágenes en las que se podían ver a seis personas saliendo del edificio a las 6:30 hora local. Un séptimo rehén había sido liberado una hora antes, según el portavoz del FSB. Los terroristas han anunciado que liberarán a los ciudadanos extranjeros que tienen en su poder. Serguéi Ignatchenko, portavoz del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB) ha comunicado a la prensa el mensaje de los terroristas. Según los asaltantes, la liberación será a las 7:00 a condición de que estos rehenes sean esperados a las puertas del teatro por los embajadores de sus respectivos países. El alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, ha asegurado que las fuerzas del orden no planean ningún asalto inmediato, a la espera de reanudar esta mañana las negociaciones hasta ahora infructuosas. Comando de 50 hombres Aunque no ha hablado ante la cámara, sí ha conversado con los periodistas de NTV, a quien ha asegurado que su comando, de hasta 50 hombres, preparó el asalto por su cuenta bajo el mando directo del más conocido jefe guerrillero chechén, Shamil Basáyev. El asalto y toma de rehenes reproduce en el corazón de Moscú un precedente de 1995, cuando otro comando, al mando de Shamil Basáyev, tomó en la ciudad rusa de Budiónovsk un hospital con más de 1.500 personas, secuestro en el que murieron 166 personas. Tanto Basáyev entonces, en la 1ra. guerra chechén de 1994-1996, como Baráyev ahora, tras otros tres años de combates, exigieron al Kremlin retirar el ejército de Chechenia, aunque aquél logró entonces salvar la vida y éste acaba de poner la suya en juego. Movsar Baráyev, quien desde la noche del miércoles retiene en el teatro de Dubrovka a entre 600 y 800 rehenes y que ha dado al Kremlin una semana para elegir entre el fin de la guerra y una hecatombe en Moscú, ha negado una "pista extranjera" en este asalto. Algunas versiones han apuntado a posibles vínculos de su comando islámico con redes terroristas internacionales, y también el líder ruso, Vladímir Putin, dijo ayer que los asaltantes "son la misma gente" que ejecutó los últimos atentados en Bali y Filipinas. Ideólogo El asalto ha sido reivindicado por Movladi Udúgov, un conocido ideólogo de los independentistas chechenos y jefe del servicio de información de la guerrilla separatista, en una llamada a la radio moscovita Eco. Además, otra comunicación telefónica, esta vez al mando de las fuerzas aéreas rusas en el Cáucaso, ha responsabilizado del asalto a un comando kamikaze de chechenos denominado Suicidas de la División 29, encabezados por Movsar Barayev, sobrino del comandante checheno asesinado el año pasado por el Ejército ruso, Arbi Barayev. Los independentistas chechenos también han reivindicado el atentado desde su página web, kavkaz.org. En este sitio de Internet se confirmaba que el mando de las operaciones lo lleva Movsar Barayev, al que acompaña un grupo de "40 viudas" de rebeldes muertos a manos del ejército ruso. En la página, los asaltantes afirmaban que "están en Moscú para morir, no para sobrevivir". Hasta el momento, los terroristas se han mostrado muy firmes en sus objetivos de conseguir la retirada militar rusa y mantienen el plazo de una semana para que el Ejército ruso abandone la república rebelde. El comando ha exigido la llegada de miembros de la Cruz Roja -que se encuentran en el edificio-, de Médicos Sin Fronteras y de la periodista Anna Politkovskaya. Sin embargo, según el negociador oficial, los terroristas sólo quieren alargar una situación que se les va de las manos, puesto que la Organización MSF no tiene personal en Moscú y la periodista se encuentra fuera de la capital. Hasta ahora, las autoridades rusas se han mostrado muy cautelosas y dispuestas a negociar, aunque han señalado que se trata de terroristas, no de representantes de una etnia. Moscú ha acusado a los guerrilleros de sembrar el pánico durante años y provocar víctimas indiscriminadas.