El crecimiento del cerebro en los bebés está relacionado con la cantidad de tiempo y energía que las madres "invierten" en ellos, de acuerdo con los resultados de un nuevo estudio.
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Cerebro 1 y cerebro 2: Explorando lo desconocido
Hay relación entre el tamaño del cerebro y la duración del embarazo y el periodo de lactancia. A su vez las reacciones humanas ante las situaciones injustas se producen de manera automática debido a un aumento de la actividad de la amígdala cerebral.
05 de mayo de 2011 - 11:28
El estudio sobre 128 especies de mamíferos, incluyendo al Ser Humano, muestra que el crecimiento del cerebro en los bebés está determinado por la duración del embarazo y la de la lactancia.
La conclusión a la que se ha llegado en esta investigación es que cuanto más largas sean la gestación y la lactancia en los mamíferos, incluyendo al Ser Humano, más crecerá el cerebro del bebé.
El equipo del antropólogo Robert Barton, de la Universidad de Durham, en el Reino Unido, está convencido de que el hallazgo refuerza la idea de que la lactancia materna es la mejor para el desarrollo del cerebro, y respalda también la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de procurar alimentar al bebé exclusivamente con leche materna hasta los 6 meses de edad, y luego alimentarle con leche materna complementada con alimentos sólidos hasta los dos años de edad o un poco más.
Los resultados del estudio explican por qué la evolución hizo que tras una gestación ya de por sí bastante larga, el periodo en el que las madres pueden ser capaces de amamantar a sus retoños dure hasta los 3 años después del nacimiento de estos. Este largo periodo de dependencia del retoño hacia su madre fue la clave para permitir el desarrollo de los grandes cerebros de los primeros Homo sapiens.
En comparación, en especies como el gamo, con un peso corporal similar al humano, el periodo del embarazo es de sólo 7 meses, el de lactancia de hasta 6 meses, y su cerebro sólo alcanza los 220 centímetros cúbicos, o sea que es unas 6 veces más pequeño que el cerebro humano moderno típico.
A su vez, una investigación europea revela que las reacciones humanas ante las situaciones injustas se producen de manera automática debido a un aumento de la actividad de la amígdala cerebral. Según el estudio, los hombres muestran una mayor agresividad que las mujeres ante este tipo de situaciones.
Cuando una persona se niega a compartir algo con otra, el cerebro de esta última tiene mecanismos que le provocan una reacción automática, vinculada con lo que considera justo o injusto. La responsable de esta respuesta es la amígdala cerebral. Así lo revela una investigación europea publicada en la revista PLoS Biology.
Los investigadores probaron este sentido de la justicia en 35 jugadores, a los que midieron la actividad cerebral con una resonancia magnética funcional (fMRI). El juego consistía en que un jugador propone a otro una suma fija de dinero para compartir entre los dos. Este último puede aceptar la sugerencia y coger el dinero o rechazarla, en cuyo caso ningún jugador recibe nada.
“Si la suma a repartir es de 100 coronas suecas y se dividen entre dos, 50 y 50 coronas, todos aceptan porque se considera justo”, explica Katarina Gospic, autora principal del estudio e investigadora en el Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia).
Sin embargo, si un jugador proponer quedarse con 80 coronas y dar a la otra persona 20, se considera injusto. Esto explica que, en cerca de la mitad de los casos, el jugador que tiene que recibir el dinero rechace la propuesta, aunque pierda las 20 coronas.
Enojo
Ya que estamos con el cerebro. Gracias a la resonancia magnética funcional, los expertos han descubierto que el área del cerebro encargada de controlar las decisiones financieras se encuentra en la amígdala y no en la corteza prefrontal y en la ínsula, como sugerían estudios anteriores.
Esta región cerebral regula los sentimientos de ira y de miedo y también reacciona frente a las injusticias. La tendencia a reaccionar de forma agresiva y sancionar al jugador que había sugerido una distribución injusta del dinero estaba vinculada con un aumento de la actividad en la amígdala.
Enojo
Ya que estamos con el cerebro. Gracias a la resonancia magnética funcional, los expertos han descubierto que el área del cerebro encargada de controlar las decisiones financieras se encuentra en la amígdala y no en la corteza prefrontal y en la ínsula, como sugerían estudios anteriores.
Esta región cerebral regula los sentimientos de ira y de miedo y también reacciona frente a las injusticias. La tendencia a reaccionar de forma agresiva y sancionar al jugador que había sugerido una distribución injusta del dinero estaba vinculada con un aumento de la actividad en la amígdala.
No ocurría lo mismo cuando a los jugadores se les suministraba un tranquilizante anti-ansiedad (una benzodiazepina): mostraron niveles bajos de actividad en esta área cerebral a pesar de que el dinero se repartiera de forma injusta. Además, el trabajo demuestra que los hombres responden de forma más agresiva que las mujeres ante situaciones de este tipo, una diferencia que no se registra cuando se les suministra tranquilizante.
"Los resultados pueden tener implicaciones éticas porque el uso de ciertos medicamentos puede afectar claramente en las decisiones cotidianas”, concluye Martin Ingvar, otro de los autores del estudio e investigador en el Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia). (Fuente: SINC)
Al mismo tiempo, debe ser lo bastante joven como para soportar el desgaste físico que implican este tipo de misiones. Se le presupone un aspecto rudo, una barba poblada, largos brazos, cintura fina y un vientre liso







