A partir de la severa crisis eléctrica originada en la isla en el verano del 2004 por la rotura de la termoeléctrica Antonio Guiteras -que obligó a la paralización de decenas de industrias y largos apagones en todo el país-, Castro ha asumido la dirección de la Unión Eléctrica, diseñando su estrategia personal para solucionar los problemas energéticos del país: los grupos electrógenos. Se trata de instalar en todas las ciudades del país un grupo de pequeñas plantas eléctricas (que pueden producir desde 5 hasta 25 megawatts), conectadas a la red nacional eléctrica. Cuando se produce una falla de generación en la red nacional, lo cual sucede con frecuencia por varias horas diarias, estos grupos electrógenos comienzan a funcionar para suplir la falla. Las termoeléctricas de Cuba tienen un potencial instalada de 2.940 megawatts, pero la disponibilidad real de energía es de apenas un 60 por ciento, aproximadamente, unos 1.560 megawatts, debido a su pésimo estado operativo. Para Jorge Piñon, investigador asociado del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, "esta estrategia de los grupos electrógenos pone en evidencia no sólo que Cuba no tiene recursos para recomponer su sistema energético, sino que tampoco se proyecta una solución a largo plazo, cuando se abandona la tarea invertir en las actuales termoeléctricas''. Piñón, un experto en asuntos petroleros y energéticos con 30 años de experiencia, de los cuales estuvo 11 como presidente del consorcio petrolero AMOCO para Latinoamérica, indicó que la solución del problema energético en Cuba es la modernización de las termoeléctricas de la isla. ''El uso del petróleo cubano en las termoeléctricas desde principios de la década del '90 contribuyó decisivamente a su actual deterioro, debido a su alto contenido de azufre'', agregó. El problema, explicó Piñon, es que las únicas dos refinerías cubanas no tienen la capacidad tecnológica para refinar el crudo pesado de producción nacional. Además, el embargo estadounidense dificulta tanto la exportación del crudo cubano como su refinación en plantas fuera del país. ''En realidad, no tuvieron, ni tienen por ahora otra alternativa que seguir quemando ese crudo directamente en las termoeléctricas y en plantas de cemento'', indicó. Castro ordenó la compra a la firma surcoreana Hyundai de aproximadamente 244 motores diésel con capacidad para generar 2 megawatts cada uno, a un costo de US$ 330 millones, y otras 21 unidades similares a la firma alemana Man B&W, a un costo de US$ 26 millones. ''Por otro lado, el país ha contratado un total de 4.158 grupos electrógenos de emergencia [léase pequeños generadores eléctricos], y hasta la fecha, han arribado ya al país 3.003 de esos grupos electrógenos [. . .]. Así que estos están ahí de reserva, pero desempeñando una misión: en un hospital, en los frigoríficos, en los lugares donde se conservan los alimentos, donde hay industrias clave que no puede faltar la electricidad un segundo, todos nuevos'', aseguró Castro en Pinar del Río. Pero hay un problema operativo: el mantenimiento y distribución de diésel a esos cientos de pequeños motores diseminados en todo el país, que suponen toda una flota de camiones cisternas, transitando por toda la isla para abastecerlos de combustible. ''Además, en la medida en que el deterioro de las termoeléctricas se agrave y se interrumpa con mayor frecuencia la red eléctrica nacional, los grupos electrógenos tendrán que trabajar mucho más tiempo, consumirán mas diésel, que es un combustible más caro y, a pesar de su eficiencia, necesitarán mayor mantenimiento'', indicó Piñon. ''Este sistema que mencionaba de las termoeléctricas será sustituido paulatinamente por la nueva generación de motores, incluidos los de ciclo combinado, y se le dedican los recursos mínimos necesarios para mantener la disponibilidad de las unidades más eficientes'', indicó Castro. "Otras unidades serán conservadas y estarán listas para trabajar cuando el sistema lo requiera, en tanto transcurra la primera fase de la transformación del actual sistema''. Otra de las líneas maestras de la revolución energética es la sustitución de electrodomésticos anticuados y de alto consumo eléctrico por otros nuevos, entre los que se incluyen ollas de presión, ollas arroceras y hornillas para cocinar. Castro está utilizando a miles de jóvenes, catalogados como trabajadores sociales,para censar, casa por casa, las lamparitas, equipos electrodomésticos en mal estado, las cocinas de gas licuado y de queroseno, que ya comenzó a sustituir por hornillas eléctricas. ''Para el 1ro. de mayo/2006 el 100% de los núcleos cubanos que reciben electricidad, más del 95% del total de la población, no estarán consumiendo querosene o gas licuado'', aseguró. En el marco de la revolución energética y de las necesidades futuras de Cuba existe un factor que pudiera inclinar la balanza, a largo plazo, en favor del país: la posibilidad de encontrar importantes fuentes de petróleo. Castro cree en la posibilidad de que puedan ser explotados importantes yacimientos de petróleo ubicados en el subsuelo marino de la Zona de Exclusión Económica de Cuba, al norte de la isla. Según un estudio de US Geological Survey (USGS) titulado Evaluación de los Recursos de Petróleo y Gas en el Subsuelo Marino del Norte de Cuba, 2004, publicado en febrero de ese año, existen reservas no descubiertas de aproximadamente unos 4.600 millones de barriles de petróleo y 9.300 billones de pies cúbicos de gas a lo largo de esa zona marina del Golfo que Cuba comparte con México y USA. Las esperanzas cubanas se remontan a junio del 2004, cuando la empresa española Repsol perforó a 20 millas del noroeste de La Habana el pozo Yamagua 1, a un costo estimado de US$ 40 millones. Ese mismo año el entonces jefe de operaciones de Repsol, Ramón Blanco, declaró en relación con el Yamagua 1, que se ''había confirmado la existencia de una zona petrolífera, y probado la existencia de reservas de alta calidad'', aunque ese pozo no era comercialmente explotable. Repsol vuelve ahora a la carga y tiene previsto comenzar, en la misma zona, la perforación de 2 nuevos pozos, esta vez con la participación de la importante firma noruega Norsk Hydro, con amplia experiencia en explotación de petróleo en fondos marinos. Aunque los trabajos de perforación que estaban previstos para comenzar este mismo mes de febrero parece que serán pospuestos, debido a que las complejas plataformas de perforación están comprometidas en otros países, la presencia de Norsk Hydro en esa perforación ''es una señal muy seria'', indicó Piñon. ''Lo mismo Rrepsol que Norsk Hydro tienen suficientes lugares donde invertir ese dinero en exploración'', dijo. "Si lo están haciendo de nuevo en el fondo marino al norte de Cuba es porque confían en tener resultados''.
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Cuba apuesta fuerte al éxito de Repsol YPF en el offshore
El sistema eléctrico cubano se encuentra en colapso, y hoy publicó un relevamiento complejo el diario El Nuevo Herald, de Miami; pero Fidel Castro apuesta fuerte a que encuentra petróleo offshore, lo que le permitiría instalar una refinería y comenzar a construir un escenario diferente. Las exploraciones las realiza Repsol YPF.
06 de febrero de 2006 - 09:30







