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¿VIEJO PODER O PODER PERMANENTE?

Hamlet, Bilderberg y el silencio ulterior

Jue, 06/06/2019 - 7:26am
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Han ocurrido dos acontecimientos en simultáneo: el encuentro de Vladímir Putin y Xi Jinping, antes del foro económico anual en San Petersburgo (Rusia), y la reunión anual del Club Bilderberg, en Suiza. Rusia y China tienen una alianza contemporánea inédita y fundamental para limitar la apetencia de USA, que siente melancolía por el mundo unipolar. A su vez, los de Bilderberg, probablemente, si bien reivindican la globalización, representan una sociedad del siglo 20, en especial por la abundancia de Occidente y la carencia de Rusia y China en su tinglado.

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Somos pequeños mortales. No  estamos, jamás estaremos, al tanto de lo que ocurre en las altas cumbres del poder mundial, allá donde se juntan los dioses a resolver los destinos del mundo. Podemos husmear, olfatear, revisar en los posteriores tachos de basura y así  obtener algunos vestigios de información. Fantasmal alienación “alla Shakespeare”

Digo esto en medio de acontecimientos que siguen evidenciando los profundos cambios que involucran a todo el panorama internacional. Y reitero una historia pasada: el imperio romano cayó a mandobles de los “bárbaros”, pero en realidad cayó porque en el resto del mundo no afectado por la “pax romana” se desarrollaban profundos movimientos de integración y consolidación. Y, entre nosotros, los “bárbaros” eran pueblos que habían sido sojuzgados a muerte por Roma y, repuestos del saqueo, se tomaban su revancha.

Tal como está ocurriendo en la actualidad…

Por un lado, China y Rusia fortalecen como nunca sus vínculos.

En economía, superan los US$ 100.000 millones de intercambio anual. En política, refuerzan los BRICS y la OCSh con procesos de integración institucional y militar, confirman su respaldo a Siria, convocan a respetar el pacto antinuclear con Irán y advierten que el único gobierno legítimo en Venezuela es el de Nicolás Maduro.

Hoy (05/06) respondieron a Washington DC firmando convenios cuyo evidente propósito, a todas luces, es consolidar el mundo multipolar, continuar destronando al dólar como divisa universal e instaurar otro orden en las relaciones internacionales, incluyendo una profunda reforma a la ONU.

Por el otro lado, Washington despliega su beligerancia a ultranza ahora contra… Europa. No logra su objetivo de destruir el creciente poder chino y supone que Europa es más accesible.

En una reunión sucedida el pasado 22 de mayo en la capital estadounidense, Michael Murphy, encargado de la Casa Blanca por la vinculación con la Unión Europea, reclamó de Bruselas abrir el acceso a la venta de equipo bélico USA en el Viejo Continente, so pena de que Washington le retire su ayuda militar “en condiciones de la amenaza rusa”…

Pero ya no estamos en el imperio romano y no existe “pax romana” La iracundia washingtoniana no puede impedir la creación del Fondo Europeo de Defensa (FED) ni el proyecto de Cooperación Estructural Permanente en materia de seguridad y defensa de la UE (PESCO). Algo impulsado tanto por Bonn como por Paris, quienes construyen una OTAN puramente europea.

Murphy recordó de mal talante que “Rusia tiene fronteras físicas con la UE y representa una directa amenaza física para los países miembros”. Advirtió también que “cualquier crisis importante en Europa requerirá la respuesta de los Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá”. Algo que puede no ocurrir si, como subrayó, los planes militares de la UE hacen que su armamento “no pueda trabajar en conjunto” con el estadounidense…

Por otra parte, la Administración Trump intensificó la batalla e irá por la desestabilización del Instex, el canal comercial de la UE con Irán creado para evitar las sanciones estadounidenses.  

Los países europeos y demás miembros del Plan de Acción Integral Conjunto con Irán (que compromete a Teherán a no desarrollar armas nucleares), del que se retiraron los EE.UU. pero donde Rusia y China desempeñan un papel clave, conformaron este programa de Apoyo a los Intercambios Comerciales (Instex) que prevé canales alternativos para el comercio exterior con Irán, incluyendo el suministro de petróleo.

Pese a los “denodados” esfuerzos de la Casa Blanca, toda Europa, con excepción de Inglaterra, se asocia con Rusia en el tendido del “Nord Stream-2” que estará listo para finales de año y podrá transportar 55.000 millones de metros cúbicos de gas desde los yacimientos siberianos hasta Alemania, Bélgica, Holanda y Francia. 

En la actual visita a Londres, Donald Trump le prometió a Isabel II un “fenomenal acuerdo” tan pronto como Gran Bretaña se libere del Brexit. Lo que se dice, un notable esfuerzo por no dejar escapar al que, por lo visto, es su aliado más incondicional en Europa…

En vísperas de este viaje, en el “Fairmont Le Montreux Palace”, un hotel de lujo ubicado a orillas del lago de Ginebra (Suizia), en Avenue Claude Nobs 2, en la ciudad de Montreux, en el cantón de Vaud en Suiza, el yerno de Trump, Jared Kushner, convertido en principal consejero de su suegro, y el secretario de Estado, Michael Richard "Mike" Pompeo, fueron principales figuras en las supercerradas deliberaciones anuales del Grupo de Bilderberg, acompañados por el anciano (¡96 años!) pero todavía decisivo Henry Kissinger.

En esta oportunidad, la 67° desde su creación en 1954, participaron 130 representantes del gran negocio, de la política, de los medios, de los principales “think tank” occidentales, de la OTAN y de una serie de otras estructuras de 23 países de América del Norte y Europa.

Nada de asiáticos, negros o “latinos”. Sólo la raza superior… Nada de contactos con la prensa, ni de gacetillas. Quien viole esta norma, instaurada a sangre y fuego desde la primera reunión en 1954, en el hotel “Bilderberg” de la holandesa Oosterbeek, es defenestrado del pool de unos 450 nombres de elite del que año a año se seleccionan los participantes. 

Algunos han calificado a este grupo como una especie de “gobierno mundial”.

Por ejemplo, el lituano Daniel Estulin, ex agente de inteligencia de Moscú, ampliamente promocionado en su momento por el mismo Fidel Castro, denuncia en sus libros la silente y omnipresente influencia del grupo en todos los temas de la realidad internacional. 

Sin embargo, en las actuales condiciones de la realidad internacional, el Club Bilderberg ya no puede ser considerado como “el ejecutor de la voluntad de un secreto gobierno mundial, como afirma Nikita Daniuk, vicedirector del Instituto de Investigaciones Estratégicas y Pronósticos de la Universidad rusa de la Amistad de los Pueblos.

Daniuk da la preferencia al G-20 como la organización más influyente en el plano mundial aunque reconoce que “existen muchos mecanismos ocultos, como el Club Bilderberg” al que no le asigna un especial y oculto significado en los actuales procesos económicos y políticos internacionales.

Este año, además de analizar el futuro del capitalismo y las “amenazas” rusa y china, los participantes consideraron la creación de un nuevo orden estratégico estable, la militarización del espacio exterior, las amenazas cibernéticas y la inteligencia artificial, entre otros temas. El “menú” fue preparado por el Steering Committee, compuesto por 35 personas y aprobado por el Advisory Committee, un órgano sumamente estrecho que representa capitales de decenas de billones de dólares, cuyos diez miembros son presentados por conglomerados como el Barclays Bank, el FMR, el J.P.Morgan Chase, UBS AG, BlackRock (el fondo buitre con oficina en Buenos Aires, con un “paquete” propio cercano a los 7 billones de dólares), el Bank of America, Merrill Lynch, la Mellon Corporation y la francesa AXA, una aseguradora con filial en Buenos Aires (su CEO y financista de la campaña electoral de Emmanuel Makron, el conde Henri de La Croix de Castries, es el presidente del Steering  Committee)…

Fueron principales figuras, además de los representantes de Washington, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg; el rey de Holanda, Guillermo Alejandro, marido de Máxima Zorreguieta e hijo del fundador del Club, el rey Bernardo; el CEO de Goldman Sachs Internacional, Richard Gnodde; el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark CarneyTidjane Thiam, presidente del directorio del Credit Suisse Group AG; David Howell Petraeus, ex director de la CIA y actual financista en Wall Street;  su colega británico, sir Robert John Sawers,  ex jefe del MI-6 y actual consejero de la petrolera BP;  CEOs de grandes conglomerados de high-tech como Microsoft, Alphabet o Linkedin, y de las petroleras Shell y Total, entre otros.

En cuanto a Washington DC, su activa participación, con un Presidente como Trump, tan declarado enemigo del globalismo, se debe precisamente a la aguda necesidad de tener una comunicación política y operativa con estas estructuras que lo salve del aislamiento internacional. Es evidente la apuesta a acordar el respaldo a sus acciones tanto en el plano externo como en el interno, en vísperas de nuevas elecciones en los EE.UU.

Trump comprende a la perfección, tal como dice Daniuk, “que la resistencia a estas poderosas e influyentes fuerzas es una seria amenaza a su intención de ser electo nuevamente presidente. Se trata de un estricto pragmatismo político que hace que Trump, aunque profese los principios de la “política real”, no se prive de la comunicación con fuerzas muy influyentes”.

Fuerzas que, por otra parte, necesitan de la alianza con Washington para contrarrestar la creciente presencia de un mundo multipolar encabezado por China y Rusia, en la decisión de problemas globales y, principalmente, en la apropiación y usufructo de recursos naturales mundiales como los hidrocarburos, los commodities agrícolas, las nuevas minerías o de vías estratégicas de comunicación como el Ártico, el Atlántico Sur, o la comunicación terrestre Asia-Europa.

El Grupo está muy vinculado con el también hermético Instituto Tavistock, de Londres, dedicado al estudio del comportamiento de multitudes y el modelado del control mental social.

John Coleman, otro ex espía del MI-6, en su libro “Conspirators Hierarchy - The Committee of 300 (1992)”, lo presenta como parte de una conspiración global que dará lugar a un Nuevo Orden Mundial, manipulando psicológicamente la población, a través especialmente de la televisión y la música. El instituto aborda problemas de construcción institucional y de diseño y cambio organizativo, en todos los sectores: gobierno, industria y comercio, salud y bienestar, educación, etc., tanto nacionales como internacionales, y los clientes van desde grandes multinacionales a pequeños grupos comunitarios

Es interesante saber que el Tavistock ha sido financiado por la Fundación Rockefeller, por George Soros y por… Joe Lewis, quien es fundador del Tavistock Group, con más de 200 compañías en 15 países y un portfolio superior a los 5.000 millones de dólares. 

Aquí deberíamos hacer un corte para no interrumpir el suspenso y pedir que “escuchen el próximo episodio”, como en las viejas radionovelas. Pero me temo que la madeja es más complicada de lo que uno, modestamente, pueda desovillar, inclusive con algunos indicios apuntando firmemente a la Argentina… Por lo que creo que lo más prudente es dejar el relato en este punto, hacer mutis por el foro y repetir la agónica exclamación de Hamlet: “The rest is silence”…