CONFIDENCIAL

Verbitsky contra Nisman: El universo K se vuelve más chico...

Hubo un tiempo cuando el presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels) y columnista dominical del diario paraestatal Página/12, Horacio Verbitsky; y el fiscal especial para investigar el atentado contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (Amia), Alberto Nisman, estaban en el mismo equipo (Coinció con los días cuando Nisman era la pareja de la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, y todos se relacionaban con la Secretaría de Inteligencia). Eran los días del kirchnerismo expansivo. En lo referente a la investigación, estaban contra el ex comisario Jorge Palacios y el ex juez Juan Galeano, y los sectores de Israel y USA que los habían apañado. Sin embargo, ahora Verbitsky no solo critica a Nisman sino que lo acusa de trabajar para los estadounidenses y los sectores fundamentalistas de Israel. Arroyo Salgado ya no es su mujer y la Side dejó de ser su referencia. Nisman quedó afuera del combo.

 

Horacio Verbitsky en el diario Página/12 'redescubriendo' al fiscal Alberto Nisman, a quien acusa de sabotear el acuerdo de Cristina con Irán llamado 'Memo de Entendimiento', y de coincidir en ese empeño con la inteligencia estadounidense y el gobierno de Israel. O sea que Nisman pasó de amigo K (de hecho, sobrevivió al juicio fallido por la Amia, le dieron un rol superstar en la caída de Juan Galeano, y hasta crearon una fiscalía especial para él, a cargo de la investigación). Nisman fue útil en la embestida contra Carlos Menem, Hugo Anzorreguy y Galeano. También para mantener la dosis de 'valium' a la DAIA cuando, por ejemplo, Luis D'Elía era pionero en el acercamiento a Irán. Ahora, Nisman ya no es útil. Lo interesante es que, expulsando a ex aliados y colaboradores, como es el caso de Nisman, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se sigue achicando en su cobertura del universo social. Más concentrado, más chico, más fundamentalista, más... bolivariano:
 
 
"(...) Ni Israel, ni Estados Unidos, ni el fiscal Nisman fomentan el acuerdo, por más que en público el fiscal diga que acompañará la nueva etapa. Luego de varios viajes a Israel y a Estados Unidos y de varios años de trabajo conjunto con funcionarios de la Secretaría de Inteligencia interesados en la cooperación con aquellos países en cuestiones de Inteligencia y seguridad, se ha vuelto muy sensible a la trama internacional. 
 
Desde que se conoció el Memorándum mostró una extraordinaria actividad, presionando a miembros de la DAIA y la AMIA. Esto provocó un incidente con uno de ellos, que fue directivo de una de las entidades y aspira a serlo nuevamente, pero no comparte la política fundamentalista del bloque religioso en el que los rabinos Samuel Levin y Sergio Bergman respaldan al actual presidente de la AMIA, Guillermo Borger. 
 
La vinculación que hizo Borger del Entendimiento con un posible tercer atentado coincide con la política del miedo que los partidos de la derecha gobernante emplean en Israel para desalentar cualquier negociación de paz. Nisman mantiene un vínculo muy estrecho con el gobierno de los Estados Unidos, del que quedó constancia en varios despachos de su embajada en Buenos Aires. Algunos fueron publicados por el diario español El País y el resto incluidos por el periodista argentino Santiago O’Donnell en su libro Argenleaks. 
 
La reticencia a permitir que asista al interrogatorio en Teherán una comisión internacional de cinco juristas notables, dos de ellos designados por el gobierno argentino, dos por el de Irán y el quinto por acuerdo entre ambos, parece contradictoria con la disposición de Nisman a informar a la embajada sobre las distintas decisiones de la causa, aún antes de que se produjeran. 
 
Según los cables confidenciales, el 1º de noviembre de 2006 Nisman anticipó al ministro político Michael Matera que era inminente la orden de captura de los iraníes, que en efecto se produjo esa misma semana, y agradeció la colaboración del gobierno estadounidense a la investigación. Matera escribió al Departamento de Estado que la anunciada decisión de Canicoba, quien delegó la investigación en Nisman, haría más fácil coordinar esfuerzos con el gobierno argentino “para presionar a Irán y Hezbolá”. 
El 27 de noviembre de ese año, el fiscal le agradeció su apoyo al embajador Earl Anthony Wayne y, según el diplomático, “dijo que le hubiera gustado recibir una muestra similar de apoyo de su propio gobierno”. Wayne les dijo que ambos gobiernos deberían presionar juntos a Interpol para que emitiera la orden de detención, tal como ocurrió. Como parte de esa coordinación, en febrero de 2007 visitó Buenos Aires el Procurador General Alberto Gonzales. 
 
Partidario de los tribunales militares, Gonzales dictaminó que era lícito amenazar de muerte a los detenidos, sin reconocerles la presunción de inocencia, y someterlos al dolor físico, siempre que no equivaliera al que produce una herida grave o al colapso de un órgano. Gonzales transmitió aquí el apoyo de su gobierno al dictamen de Nisman. Las relaciones quedaron congeladas poco después, cuando el ministerio de Justicia norteamericano sostuvo que los 800.000 dólares que un empresario venezolano quiso introducir en el país sin declararlos estaban destinados a la campaña presidencial de CFK. 
 
En febrero de 2008, el sucesor de Matera en la embajada, Tom Kelly, escribió que la cooperación en materia de seguridad e Inteligencia estaba volviendo a la normalidad luego del escándalo y destacó la importancia de que visitara el país el subdirector del FBI John Pistole (éste es su apellido real) para “reforzar los intereses estadounidenses intensificando el trabajo contra el terrorismo y reanudar nuestra valiosa asociación con el gobierno para llevar a juicio a los autores del atentado a la AMIA con el apoyo de Irán”. 
 
En efecto, el hombre del apellido exacto llegó en mayo y fue recibido por la presidente. Pistole estaba negociando con el gobierno de Córdoba la construcción de un centro de entrenamiento estadounidense para fuerzas especiales de todos los países de la región, según el modelo de la que el FBI tiene en la base naval de Quantico, Virginia, con participación del FBI y de la DEA. Pero el gobierno nacional no lo permitió. El mismo día de la llegada de Pistole, Nisman anunció que pediría la detención del ex presidente Carlos Menem, su secretario de Inteligencia Hugo Anzorregui, el ex juez Juan José Galeano y el comisario Fino Palacios, por obstaculizar la investigación de la pista siria en la autoría del atentado. 
 
Luego se excusó con el embajador Wayne por no haberle avisado antes. Clarín tituló cuando se conoció ese despacho: “Insólito pedido de disculpas de un fiscal a Estados Unidos”. Wayne comunicó su extrañeza al Departamento de Estado porque pocos días antes el representante del FBI en la embajada, William Godoy, le había recomendado a Nisman que se concentrara en los autores del atentado y no en los errores de la investigación anterior. 
 
Es decir, en los iraníes y no en la pista siria. En un reportaje con la revista Apertura, Nisman desmintió haber recibido esa sugerencia de la embajada. Según Wayne, coincidía con su visión el funcionario de la DAIA Alfredo Neuburger. Ambos temían que esas órdenes de captura por tapar la pista siria fueran utilizadas por Irán para dañar la credibilidad de la investigación de Nisman, alimentada según confirmó esta semana Haaretz, por la Inteligencia israelí. Nisman se disculpó por no haber previsto esa posibilidad y, que se sepa, no volvió a incomodar a sus amigos de la embajada."