ARGENTINA

Comunidades originarias se unen contra la represión K en Formosa

Este martes 4 de junio se reunirán en Formosa representantes de las comunidades indígenas en la Argentina se reunirán para protestar contra el desmonte de "El impenetrable". "No queremos el desmonte. Está mal. Las autoridades no nos preguntan y ellos deben hacerlo, nos tienen que consultar. Hay una empresa aquí cerca que está sacando madera, está desmontando. No sé para que usan los árboles, para carbón o muebles", explica el wichí, Gabriel. La represión K ha estado enfocada en las comunidades indígenas, que en 5 años han visto la muerte de 18 de sus miembros en manos del aparato represivo del estado kirchnerista.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - Portavoces de las comunidades indígenas de toda Argentina se reúnen este martes en la provincia de Formosa para llamar la atención de las autoridades sobre la amenaza hacia sus pueblos y sus tierras.
 
Así, el monte Impenetrable, en el norte de la Provincia argentina de Chaco, es el hogar de pueblos originarios como los Wichí y los Qom y desde el siglo 19, es un lugar que no para de rugir con la acción de topadoras y motosierras. "Las lagunas, la caza, la pesca. Hay menos 'charatas', menos 'guasunchos', menos animales que antes eran fuente de alimento. Hoy ya no. La naturaleza que daba vida al pueblo wichí hoy está como débil. Está muy débil", dice el habitante wichí Zenon Gonzalez.     
 
La ya desaparecida empresa estadounidense United Fruit Company, fue la pionera en el desguace de la región para comercializar madera. Cientos de años mas tarde, la amenaza sigue latente. "No queremos el desmonte. Está mal. Las autoridades no nos preguntan y ellos deben hacerlo, nos tienen que consultar. Hay una empresa aquí cerca que está sacando madera, está desmontando. No sé para que usan los árboles, para carbón o muebles", explica el wichí, Gabriel. 
 
En las últimas décadas el mayor avance de la tala, está dado por parte de empresas que buscan actividad agrícola a gran escala, sobre todo de soja. Los aborígenes, por supuesto, quedan al margen de cualquier ganancia. 
 
"El 7% de los propietarios concentra mas del 70% de las tierras fértiles de la provincia del Chaco. Eso significa que concentran el 70% o más de la riqueza que anualmente se genera en actividades agrícolas", según Rolando Nuñez, el Presidente del Centro de Investigación Mandela. 
 
Según denuncian, los químicos utilizados por los grandes productores envenenan el suelo condenando al éxodo a los habitantes originarios. Este lugar que solía ser un bosque hoy es solo un cementerio de árboles. Sin medios de subsistencia los últimos indígenas abandonaron la zona hace unos cinco años. 
 
Acostumbrados a la supervivencia muchos de los representantes del pueblo wichí resisten. El precio que pagan es vivir en la miseria con una pésima alimentación y una peor situación sanitaria. Lo más desesperante dicen es la falta de agua, y aseguran que la sequía es otra consecuencia del desmonte. 
 
Las autoridades sostienen que están regularizando los controles para evitar la tala ilegal. Pero insisten en que es posible explotar los recursos de los bosques sin generar daños ambientales. "En 50 años el Chaco se caracteriza por sequías e inundaciones. Este es un período de seca más. O sea, el tema de esta zona es estructuralmente la variabilidad climática, pero no por la acción antrópica del hombre sino por la caracterización que tiene", opina el subsecretario de Recursos Naturales de Chaco, Miguel Brunswig
 
Los 60.000 indígenas que habitan el Impenetrable reconocen a las autoridades la ayuda social que en los últimos años se acordó de ellos por primera vez en la historia. Pero tienen claro que ninguna ayuda será suficiente mientras su suelo corra peligro. 
 
El saldo para los wichís con la llegada de la modernidad ha sido solamente negativo. Porque no sólo se ven excluídos de sus beneficios en materia por ejemplo de avances tecnológicos o científicos, sino que además asisten a la destrucción de sus tierras, las que ellos cuidaron durante miles de años con la explotación responsable de sus recursos. Hoy es la irresponsabilidad de otros la que los condena al hambre y a la falta de agua. 
 
Federico Efrón, abogado que defiende ante la Corte Suprema los derechos de la comunidad aborigen La Primavera, considera que la reclamación de sus tierras podría ser la principal razón de la agresión, la discriminación y otros problemas que sufren. 
 
"La comunidad tiene razón en lo que reclama, los documentos lo avalan, la preexistencia de la comunidad como pueblo originario en el lugar avala su reclamo", indicó Efrón, quien agregó que hay que seguir recurriendo a la justicia para que esta resuelva las disputas.
 
Represión K
 
El miércoles 22 de mayo, mientras el gobernador chaqueño Jorge Capitanich era recibido con honores por el Papa Francisco en el Vaticano, Florentín Díaz moría en un hospital de Castelli (Chaco) víctima de la represión dirigida por Juan Carlos Bacileff Ivanoff, el vice a cargo del gobierno provincial por esas horas.
 
Florentín, qom de 37 años, había salido a cortar la ruta junto a cientos de pobladores reclamando que el Estado vuelva a entregarle a las comunidades indígenas los alimentos que les dejó de proveer hace un tiempo. El desalojo a sangre y fuego dejó un saldo de un muerto, 59 heridos y más de 100 detenidos.
 
A pesar del esfuerzo de los funcionarios del hospital por hacer pasar la muerte de Florentín como producto de un accidente de tránsito, la policía volvió a atacar a amigos y familiares que esperaban novedades en las puertas del hospital.
 
Dos semanas antes, en Formosa, 30 matones habían atacado brutalmente a Abelardo, hijo del dirigente qom Félix Díaz. Todavía conmocionado, Félix manifestó en el programa Pateando el Tablero que el ataque era “una señal más del gobierno de Formosa por querer impedir nuestro reclamo territorial (…) En plena democracia hablan de derechos humanos pero la Justicia y el gobierno nos tratan como delincuentes (…) Yo tengo una causa penal por usurpación, lo que es ridículo porque nací acá al igual que mis padres”.
 
Las comunidades qom, wichí, pilagá y mapuche son atacadas cada vez con mayor regularidad. En los últimos cinco años al menos 18 indígenas fueron asesinados en Chaco, Formosa, Santiago del Estero, Tucumán y Río Negro. Crímenes sin esclarecimiento ni culpables. Los ataques provienen desde el Estado o bien de las “guardias blancas” de los terratenientes y empresarios sojeros. El objetivo siempre es el mismo: doblegar la resistencia originaria en pos de extender los negociados cristinistas. Hasta hace poco se decía que Chaco, Formosa y Santiago eran provincias “inviables”, pero los altos precios de la soja y la tecnología que permite cultivar en todo tipo de suelo transformaron a esos campos en una gran oportunidad. Eso sí, para que unos pocos se enriquezcan hay que arrasar con todo lo que estorbe.
 
Myriam Bregman, miembro del CeProDH y el PTS, responsabiliza directamente al kirchnerismo. “Para sostener el negocio de la soja, Insfrán, Capitanich y otros gobernadores usan sus topadoras para arrasar a los dueños legítimos de las tierras. Una represión acompañada del aislamiento de esas comunidades, negándoles el acceso a los recursos, al agua, a la salud y a la Justicia. Buscan poner de rodillas a esos pueblos.”
 
 A pesar de sufrir una de las mayores persecuciones de su historia reciente, esos pueblos no están solos. Muchas organizaciones populares están apoyando a estas comunidades oprimidas por el Estado. Myriam Bregman comenta que “hace pocas semanas estuvieron en Buenos Aires Félix, Amanda y otros miembros de la comunidad qom haciendo estas denuncias. Allí estuvimos junto al resto de las organizaciones sociales y de derechos humanos que apoyamos su lucha y su resistencia. A pesar del discurso contra la Sociedad Rural y otros empresarios del campo (como Aranda de Clarín) Cristina Fernández y sus gobernadores les proveen todos los medios para que extiendan la frontera de la soja con sus topadoras”. 
 
El 25 de mayo la presidente festejó sus diez años de gobierno en Plaza de Mayo. En medio de su discurso, frente a miles de personas, destacó como una clave de su gobierno “no reprimir a un solo argentino porque corta una calle”. A sus espaldas, compartiendo con ella el escenario, aplaudían satisfechos Gildo Insfrán, Jorge Capitanich, Gerardo Zamora y otros gobernadores represores. Por esas horas en Castelli era sepultado Florentín Díaz, otro qom víctima del “modelo”.