ARGENTINA

Controles de precios y la melancolía K por la revolución cultural china

El control de precios en manos de los "movimientos sociales y juveniles" anunciado sin mayores precisiones ayer por Cristina de Kirchner en cadena nacional tiene un fuerte elemento retrógrado que recuerda a los tiempos en que Mao, a mediados de los 60, llamó a los universitarios a suprimir a la oposición y a los "viajeros del camino capitalista". Probablemente idea del ex Vanguardia Comunista (maoísta) Carlos Zanini, el control de precios en manos de militantes es una herramienta por demás peligrosa.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - En la tarde de ayer miércoles 22/05, en cadena nacional, que duró aproximadamente veinte minutos la presidente Cristina de Kirchner presentó un plan por el cual "los movimientos políticos y sociales" harán un control de precios.
 
Sin dar detalles específicos de que organizaciones llevarán adelante el control, describió que "se utilizará la fuerza de las agrupaciones juveniles y políticas para desplegarlos en todo el territorio".
 
La campaña se denomina "Mirar para cuidar". Por lo que Cristina dijo "¿Mirar qué? Los precios ¿Cuidar qué? El bolsillo del pueblo". "Será una suerte de operativo permanente", especificó y por el cual los militantes junto a dirigentes presentes en la Casa de Gobierno aplaudieron la medida. Además agregó "Vamos a mirar para cuidar. Vamos a tener muy buenos resultados. Confío en la inteligencia de los empresarios. Es importante mantener el nivel de consumo y de gente ocupada para que sigan comprando cosas".
 
El acuerdo de precios establece que, a partir del 1/06 y hasta el 01/08, los supermercados no podrán aumentar el valor de 500 productos. Las fuerzas políticas y juveniles serán las encargadas de controlar que se cumplan, según el plan. La mandataria pidió además a los intendentes que ayuden a efectuar esa tarea.
 
La Presidenta destacó que "no vamos a dejar el acuerdo de precios a la buena voluntad y vamos a utilizar la fuerza de los movimientos políticos y juveniles para desplegarlos en todo el territorio. Necesitamos que todos cuidemos lo que logramos, de buena manera y como en La Plata. Hay que aprovechar ese potencial, ese caudal de energía de las organizaciones sociales, juveniles, políticas", dijo.
 
La medida no gozó de mayores precisiones por parte de la mandataria, aunque se pueden vislumbrar algunas pistas alrededor de la decisión: es sabido que el principal asesor presidencial, Carlos Zanini, fue militante de la Vanguardia Comunista, agrupación de extracción maoísta que fue practicamente desmantelada durante la última dictadura militar. Zanini ha sido una verdadera usina ideológica para el gobierno de los Kirchner ya desde épocas de Néstor.
 
Así, haciendo un breve repaso de la "revolución cultural" maoísta en China, se puede vislumbrar una suerte de influencia de esas ideas en las medidas anunciadas por Cristina en la tarde de ayer.
 
Un anciano Mao Tsé Tung inició una última campana en 1966 con el objetivo de aniquilar a sus enemigos del Partido Comunista chino, el aparato político que había construido durante toda su vida. En abril, tras una purga contra los altos oficiales hostiles, Mao estableció el Grupo Central de la Revolución Cultural con sus partidarios.
 
Su tarea consistía en desmantelar una burocracia recalcitrante y reanimar el fervor revolucionario de China, que Mao sentía apagado. Como ayuda adicional, acudió a la fuerza más radical de China, sus estudiantes universitarios. Les encargó que destruyeran el "revisionismo" y que suprimieran a los viajeros del «camino capitalista». Así se inició la revolución cultural proletaria, que provocó unas 400.000 muertes.
 
Durante la primera fase del movimiento, los llamados Cincuenta Días, entre junio y agosto de 1966, los estudiantes tomaron los centros universitarios, atacaron a sus autoridades y denunciaron a funcionarios contrarios al partido de Mao. La violencia iba aumentando y apareció un grupo sumamente destructivo: los Guardias Rojos, grupos de asalto adolescentes.
 
Estos, que seguían la enseñanza de Mao de "aprender la revolución haciéndola", atacaron a los "monstruos y fantasmas" burgueses y hundieron a China en el caos. A fines de año, unos diez millones de guardias habían desfilado ante el presidente para recibir su bendición.
 
Mientras los Guardias Rojos se desbandaban, Mao fortaleció su posición dentro del partido. Hizo una purga entre los principales defensores de la reforma económica: el presidente Liu Shaoqi y el secretario general del partido, Deng Xiaoping, y entre sus partidarios.
 
Respaldado por el general Lin Biao, comandante del ejército, y por la Banda de los Cuatro, el grupo extremista dirigido por su tercera mujer, Jiang Qing, Mao transformó el partido en una organización casi militar, dedicada al pensamiento maoísta y a continuar la revolución. Objeto del culto a la personalidad, disolvió a los guardias rojos en 1968 (más tarde recriminó sus excesos) y gobernó como una especie de emperador hasta su muerte en 1976.